El nuevo crucero que sí puede navegar por los canales de Venecia

Diseñado como un palacio veneciano, con tejidos de Fortuny y cristal de Murano, el nuevo barco fluvial de Uniworld ya recorre el norte de Italia

Los grandes cruceros ya no pueden navegar por el centro de Venecia, después de la prohibición por parte del gobierno italiano el pasado verano, que aleja del canal de la Giudecca y la Basílica de San Marcos los barcos de más de 25.000 toneladas brutas.

SS La Venezia es un barco inspirado en La Serenísima. Foto: Uniworld.

Los grandes cruceros ya no pueden navegar por el centro de Venecia, después de la prohibición por parte del gobierno italiano el pasado verano, que aleja del canal de la Giudecca y la Basílica de San Marcos los barcos de más de 25.000 toneladas brutas.

Sin embargo, aún es posible deslizarse entre los palacios renacentistas y las cúpulas de las iglesias de La Serenísima en embarcaciones más pequeñas, como el crucero recién estrenado por Uniworld y que ofrece una experiencia de lujo en formato boutique.

Hasta el corazón de Venecia

De nombre SS La Venezia, todo el barco está inspirado en Venecia, con exquisitas telas de Fortuny, reflejos de cristal de Murano, filigranas de latón o acabados de mármol que homenajean los puentes más famosos.

Y es que el barco de Uniworld, una renovación integral del antiguo River Countess en 2020 que acaba de hacer su debut, hace de Venecia el epicentro de sus viajes, precisamente cuando al celebra celebra los 1.600 años de su fundación.

Los grandes cruceros ya no pueden navegar por el centro de Venecia, después de la prohibición por parte del gobierno italiano el pasado verano, que aleja del canal de la Giudecca y la Basílica de San Marcos los barcos de más de 25.000 toneladas brutas.
SS La Venezia. Foto: Uniworld.

Sus dimensiones, 110 metros de largo por 11,4 de ancho, le permiten llegar a donde otros no pueden, hasta la misma terminal de Stazione Marittima del centro de la ciudad, y lo alejan de la prohibición a los grandes cruceros, vetados a partir de los 180 metros de largo y alturas de 35 metros.

También están prohibidos los que generen el 0,1% de azufre en sus emisiones, medias adoptadas tras la presión de los vecinos y de la Unesco, que amenazó con retirar a Venecia en la lista de los lugares considerados como ‘Patrimonio de la Humanidad’, lo que habría dañado la imagen pública de la ciudad de los canales.

Como navegar en un palacio veneciano

Los 63 camarotes y zonas comunes del barco trasladan inmediatamente a la Venecia de los años 30, una ciudad mágica y decadente, elegante y nostálgica, cuya historia impregna cada detalle del diseño.

Desde el crucero, mientras se atraviesa el Canal de la Giudecca, se puede ver la fábrica Fortuny, fundada por Mariano Fortuny en 1907 y donde aún se producen tejidos de seda estampados con patrones art nouveau.

Crucero SS La Venezia. Foto: Uniworld.
Crucero SS La Venezia. Foto: Uniworld.

Precisamente el de Mariano Fortuny es el nombre propio que guio el rediseño del barco, según explican desde la compañía de cruceros con sede en Los Ángeles y que opera en ríos de Europa, Rusia, Egipto, Sudamérica o China.

Pintor, grabador, fotógrafo, diseñador textil y de moda, este español nacionalizado italiano, hijo y nieto de pintores (su abuelo fue Federico de Madrazo), creador del famoso vestido Delphos, sus obras de estilo modernista están detrás de los interiores de SS La Venezia, adaptados por los directores artísticos de Uniworld Toni Tollman y Brian Brennan.

Su huella se siente en el vestíbulo del barco, que como el hall de un palacio veneciano brilla entre mármoles e incrustaciones de latón, motivos art dèco y suelos de madera y, sobre todo, en las exquisitas telas con un delirio de tramas que caracterizan a la firma.

También en los cristales que honran al vidrio soplado de Murano, otra de las artesanía emblemáticas de Venecia.

Las mismas texturas se ven en las suites para 126 pasajeros, que cuentan también con camas Savoir hechas a mano y sábanas de algodón egipcio, además de amenities exclusivos de Asprey. Las grand suites, además de bañeras, ofrecen el servicio de un mayordomo.

Inspiración Fortuny. Foto Uniworld.
Los tejidos de Fortuny han inspirado el diseño del barco. Foto: Uniworld.

Incluso las sombrillas de la terraza superior tienen un diseño acorde: rayadas, trasladan inmediatamente a una coqueta plaza italiana.

Especialidades italianas

Hari’s Bar and Lounge es el punto de encuentro del barco, un lugar con música en vivo, cócteles y una amplia carta de champagnes donde relajarse entre espejos antiguos, apliques de cristal y cortinas y tapizados de Fortuny.

El restaurante Rialto’s, especializado en cocina veneciana, es la opción con buffet para almuerzos y cenas, mientras Cantinetta ofrece un comedor privado con paredes de cristal grabadas a mano y madera de ébano. El chef prepara aquí platos regionales con ingredientes adquiridos en mismo día en mercados locales que se acompañan con vinos italianos.

Por su parte, Cielo’s Pizzeria, en la cubierta Lido di Venezia, de corte más informal, permite degustar pizzas al horno de leña y ensaladas frescas.

Los grandes cruceros ya no pueden navegar por el centro de Venecia, después de la prohibición por parte del gobierno italiano el pasado verano, que aleja del canal de la Giudecca y la Basílica de San Marcos los barcos de más de 25.000 toneladas brutas.
Restaurante Rialto’s en SS La Venezia. Foto: Uniworld.

Además, el buque navega con una pequeña sala de exposiciones, un gimnasio y un spa.

Venecia sin masificación

Gracias a su tamaño reducido, el barco atraca en puertos que quedan fuera del alcance de las grandes embarcaciones y navega a través, por ejemplo, del Gran Canal de Venecia y áreas más desconocidas de la laguna, como la isla de Torcello y la ciudad de Chioggia, declarada ciudad del arte, y la encantadora y colorida isla de Burano.

Entre sus propuestas se cuentan itinerarios de ocho días en los alrededores de Venecia (desde 2.609 euros) y de diez días a Milán, Venecia y el norte de Italia (desde 3.149 euros).

Los grandes cruceros ya no pueden navegar por el centro de Venecia, después de la prohibición por parte del gobierno italiano el pasado verano, que aleja del canal de la Giudecca y la Basílica de San Marcos los barcos de más de 25.000 toneladas brutas.
Burano. Foto: Tjaard Krusch | Unsplash.

Además, novedosos programas que combinan crucero y tren que proponen recorridos por Venecia y los Alpes suizos durante 14 días (desde 11.099 euros) o Milán, Venecia y Estambul durante 18 días (desde 18.299 euros).

a.
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