Cómo convertirte en un espía de la Guerra Fría

El museo privado dedicado al KGB, en Nueva York, cierra sus puertas. En la subasta de su patrimonio se pueden encontrar toda clase de dispositivos de la Guerra Fría

Si alguien quiere homenajear a Sean Connery de cuando interpretaba al mejor James Bond, puede empezar a practicar con los inventos más increíbles que surgieron de las agencias de espías de los años ’60.

La casa de subastas Julien’s Auctions, de California, pondrá a la venta 400 lotes de objetos que pertenecieron al KGB, además de diversos elementos tecnológicos de la NASA creados en los años ’60 y ’70, y artículos que permiten conocer la historia de Cuba antes y después de la revolución de Fidel Castro.

Bolso con cámara Foto Julien's Auction
Bolso con cámara de fotos oculta. Foto Julien’s Auction

Recuerdos del temible KBG

Los elementos que pertenecían a la agencia de seguridad y policía secreta de la Unión Soviética son los que atraen más miradas.

Estos pertenecieron al Museo del Espionaje del KGB, que fue creado hace dos años por un residente de EEUU nacido en Lituania.

Durante 30 años Julius Urbaitis recolectó más de 3.000 objetos de la Guerra Fría, para crear un museo privado dedicado al KGB en Nueva York

Julius Urbaitis dedicó tres décadas de su vida a recolectar objetos de ese organismo que controlaba la vida de los soviéticos fronteras adentro y se dedicaba al espionaje en el resto del mundo.

Lápiz de labio con un revolver oculto
Lápiz de labio con un revólver oculto. Foto Julien’s Auction

El museo cerró sus puertas

En el barrio de Chelsea abrió su museo privado, pero por la crisis desatada por la pandemia no tuvo más remedio que cerrar sus puertas en marzo y poner a la venta su patrimonio de 3.000 piezas.

Además tuvo que afrontar una demanda judicial con el Museo Internacional del Espionaje, de Washington, que le acusó de usar la misma imagen corporativa y de camuflar la dirección de su página web bajo la denominación .org (cuando era una entidad con fines de lucro).

En 2014 Urbaitis abrió un museo similar en un bunker anti atómico en su país natal, y según dijo a The New York Times, ahora dedicará sus esfuerzos a este centro.

Este coleccionista es un conocido en el ambiente del cine y la televisión, ya que trabajó como asesor para la serie Chernobyl, producida por HBO.

Máquina para encriptar mensajes copia
Máquina para encriptar mensajes. Foto Julien’s Auction

La mayor venta de artículos del KGB

La subasta, que se realizará el 13 de febrero, se promociona como la mayor venta de artículos del KGB de la historia.

En la subasta se puede comprar un paraguas con una jeringa, un revólver oculto en un pintalabios y una máquina para encriptar mensajes

Entre los objetos que se podrán comprar se encuentra la máquina Fialka, un dispositivo para encriptar y descifrar mensajes capaz de realizar más de 590 trillones de combinaciones posibles.

También hay un lápiz de labio capaz de disparar una bala, una jeringuilla oculta en un paraguas que, se sospecha, fue usada para asesinar al escritor y disidente búlgaro Gueorgui Markov; un micrófono oculto para ser usado en hoteles, bolsos con cámaras, un aparato para detectar personas ocultas en los coches y un cartel de “Área infectada” usado cerca de estaciones ferroviarias y una puerta usada en una prisión del KGB.

Dispositivo para detectar personas ocultas en coches. Foto Julien's Auction
Dispositivo para detectar personas ocultas en coches. Foto Julien’s Auction

Objetos de la NASA

Además de los objetos del KGB, en Julien’s Auctions se venderán varios objetos de la NASA, como el traje creado por David Vetter en 1977 que sirvió de inspiración para la película de John Travolta El chico de la burbuja de plástico; las filmaciones de los astronautas Paul Weitz y Bruce McCandless en un simulador de gravedad cero; una cámara para el vehículo lunar Moon Rover y ropa usada por Donn Eisele en el Apolo VII.

Una historia de la Guerra Fría no está completa si no se incluye a Cuba. La casa de subastas presenta lotes con elementos como un boletín de notas del bachillerato del Che Guevara, una carta de Fidel Castro de 1958 con el plan para infiltrarse en La Habana, y documentos corporativos y publicitarios de Coca-Cola cuando tenía presencia en la isla, entre otros.

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