Vilafranca del Penedès: vinos, tradiciones y mucha historia para descubrir

Rodeada de bodegas, esta meca del vino catalán ofrece toda clase de opciones para descubrir su arte, gastronomía y fiestas

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.

Festival ViJazz. Foto: Ayuntamiento de Vilafranca

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.

Proponemos dos jornadas con un epicentro en el Vinseum, el museo del vino más antiguo de España (abierto en 1945) y uno de los más prestigiosos de Europa, para conocer a fondo una ciudad con encanto pero también trepidante.

Aviso a navegantes

Un consejo inicial: es interesante que uno de los dos días para visitar la ciudad -que nació en el siglo XII-, sea en sábado, para así poder descubrir un encantador y colorista mercado al aire libre que se extiende por el centro histórico, que va desde la Rambla de Sant Francesc hasta la plaza de la Constitución.

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.
Infografía Jordi Català

Así se complementa “a la antigua” ciudad, el importante centro de comercial que es Vilafranca. 

La ruta medieval

Hay que caminar las dos rutas, admirando decenas de edificios y detalles que hablan de un pasado importante.

La ruta medieval está formada por edificios singulares como el Palau Reial, la basílica de Santa Maria (primera iglesia gótica de nave única en Cataluña y auténtica catedral del Penedès) o el espectacular claustro de Sant Francesc con sus enterramientos y su iglesia. Y tambié por edificios como Cal Gomà, el Palacio Baltà, la Casa Macià y Sant Joan.

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.
Infografía Jordi Català

En Vilafranca hay dos rutas para descubrir el pasado medieval y el centenario apogeo del modernismo

La ruta modernista representa del momento en que la ciudad vive su gran expansión comercial y vinícola iniciada por la prestigiosa marca Torres, con edificios como la Casa Jané Alegret, de la Font Rodona, la Casa Anglada, la Casa Mascaró y la Casa Miró, entre decenas de construcciones y detalles artísticos como los de la calle Santa Maria o emotivo grupo escultórico El Descendimiento, realizado en en mármol de Carrara por Josep Llimona, en la cripta de Santa Maria.

El epicentro de las visitas

El epicentro de cualquier visita a Vilafranca pasa por el Vinseum ubicado en el medieval Palau Reial, museo del vino y de las culturas del vino.

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.
Infografía Jordi Català

Este sitio cuenta con 17.000 piezas de fondo propio repartidas entre arqueología, cerámicas, ilustraciones, pinturas, etcétera; y dispuestas en tres niveles que presentan múltiples montajes audiovisuales y lumínicos, didácticos junto a una audioguía.

El museo ofrece también espectáculos, actividades educativas y degustaciones en su patio gótico.

En tanto la Ruta Viquet permite visitar cinco puntos de los orígenes del vino y el cava como son los centros de interpretación de la Malvasía de Sitges; del Cava La Fassina de Sant Sadurní d’Anoia; del Yacimiento Ibérico de la Font de la Canya DO Vinífera de Avinyonet del Penedès; el Museo de Arqueología de Catalunya-Olèrdola; y el propio Vinseum, que está a punto de inaugurar una ampliación que lo convertirá en uno de los mayores equipamientos del mundo en su género.

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.
Infografía Jordi Català

El pasado y presente vinícola

A diferencia de Sant Sadurní, Vilafranca tiene menos bodegas en su centro urbano, donde están las instalaciones de Mascaró, Pinord, Heretat Mastinell, Alemany i Corrió, Castell D’Or y las naves originarias y edificio central de Familia Torres.

Peroa su alrededor es posible visitar más de 300 bodegas, muchas de ellas con importantes equipamientos de enoturismo y restauración además de catas de cientos de vinos y cavas.

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.
Fiesta mayor. Foto:Ayuntamiento de Vilafranca

La cara gastronómica

La Vilafranca gastronómica es muy rica en cocina mediterránea y hay dos puntales de los fogones, el xató, que incluso tiene su festival en donde se pueden saborear además de los de Vilafranca, las variantes de El Vendrell, Vilanova, Sitges y Calafell.

Y el otro referente, el gall negre, enorme gallo autóctono del Penedès que tiene su propia feria.

Vilafranca ofrece un centenar de restaurantes de calidad, con cocinas tradicionales, mediterráneas, de autor e internacionales como Cal Ton, El Cigró d’Or, La Martina, En Rima Culinary Space, La Fabrica, El Gaucho Italiano, o el imprescindible Cal Ramon, en la plaza porticada de Sant Joan siempre llena de ofertas gastronómicas. 

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.
Gallo Negro, autóctono del Penedès. Foto: Ayuntamiento de Vilafranca

Cocina de alto vuelo

Si prefiere tener una experiencia Michelin no puede dejar de saborear los platos de cocina tradicional pero de autor en el nuevo espacio Cuina Gaig de Casa Torner i Güell. El chef Carles Gaig, un referente de la cocina catalana, propone algunos de los mejores platos del recetario tradicional y clásicos suyos como los canelones Gaig y desayunos de tenedor y cuchillo los sábados.

En Vilafranca hay un centenar de opciones gastronómicas, desde locales tradicionales hasta el exclusivo restaurante de Carles Gaig

Es una carta ideal para seguir los sabios consejos del maître Valeriano, u optar por un menú más que asequible formado por buñuelo de bacalao, croqueta de rostit, ensaladilla rusa con ventresca, xató tradicional, canelón tradicional con crema de trufa, y calamarcitos rellenos o arroz de boletus y gallo del Penedès.

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.
Ingredientes del xató Foto: Ayuntamiento de Vilafranca

El restaurante de diseño se encuentra en la Rambla de Sant Francesc, en pleno corazón de Vilafranca. 

La pasión por los castellers

La Vilafranca festiva despliega su prestigio en el mundo casteller, con los Castellers de Vilafranca, los Xicots de Vilafranca y la Colla Jove que construyen sus espectaculares torres humanas en una temporada que va de marzo a noviembre.

Otras fiestas importantes en un calendario repleto de ellas son las de Sant Raimon, la medieval de Gall Negre, la del Xató, la Mayor, el Vijazz, el Most Festival (muestra internacional de cine de vino y cava) y los Vinari, los principales premios de los vinos catalanes.

Vilafranca del Penedés es mucho más que el centro histórico del vino de Cataluña. Se trata de una ciudad dotada de una rica vida cultural, festiva y gastronómica a la que se puede acceder fácilmente desde Barcelona o Tarragona, por tren o la AP-7.
Castell culminado. Foto: Castellers de Vilafranca

Para dormir

Para descansar, están los hoteles Domo, el Penedès, o la oportunidad de dormir entre viñas y junto a las bodegas, en una construcción singular y premiada por su diseño como es Heretat Mas Tinell.

Otra opción interesante es el Mercer Casa Torner i Güell, un pequeño hotel de diseño con encanto, de cuatro estrellas, en un edificio modernista de 1884, que comparte espacio con el restaurante Cuina Gaig.

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