Un portal virtual une Vilna y Lublín, a 600 km (y sin necesidad de teletransportarse)

Un gigantesco anillo, similar al los de las películas de ciencia ficción, permite a los residentes de Vilna, en Lituania, interactuar con los de Lublin, en Polonia, a 600 km de distancia

Ni los coches vuelan, ni vivimos en colonias en el espacio, ni viajamos por el tiempo ni los robots se han adueñado del mundo. Al menos, no como lo pintaba el cine fantástico. Lo cierto es que muchas de las predicciones que los avances tecnológicos prometían para el siglo XXI no se han cumplido. Aunque puede que algunas sí. Por ejemplo, la idea de un puente que conecte dos ciudades ubicadas a cientos de kilómetros y que permita interactuar en tiempo real a las personas.

Vale, no es exactamente una forma de teletransportarse pero, al menos, abre una ventana a otro lugar del mundo, algo especialmente interesante en estos tiempos pandémicos de restricciones a la movilidad y los viajes.

Esta suerte de portal virtual ya funciona entre las ciudades de Vilna (Lituania) y Lublin (Polonia), localidades situadas a 600 km de distancia pero cuyos ciudadanos pueden ‘viajar’ de un lado al otro para experimentar sus respectivas realidades a ambos lados del puente.

Esta suerte de portal virtual ya funciona entre las ciudades de Vilna (Lituania) y Lublin (Polonia), localidades situadas a 600 km de distancia pero cuyos ciudadanos pueden ‘viajar’ de un lado al otro para experimentar sus respectivas realidades a ambos lados del puente.
Portal instalado en Lublin. Foto: Crossroads.

Un puente virtual

Instalado el pasado 26 de mayo en ambas ciudades (junto a la estación de tren en Vilna y en la plaza central de Lublin), se trata de una instalación de aspecto futurista diseñada en forma gran anillo y dotado con una gran pantalla y varias cámaras, gracias a las cuales se transmiten las imágenes en tiempo real en las dos ciudades.

La elección de este formato no es casual: la imagen entronca directamente con las ideas de las películas y la literatura de ciencia ficción que perviven en el imaginario colectivo. Construido por ingenieros del centro de creatividad e innovación Vilnius Tech y bautizado como Portal, según sus creadores tanto la forma como el diseño minimalista y la estética de este puente virtual “ayudan a dar forma a la imagen de una ciudad del futuro”.

En un momento de restricciones de viaje, Portal invita a viajar y a conocer a gente nueva de países cercanos y lejanos

“Portal fue un proyecto impresionante y emocionante desde el principio. Desde la idea inicial hasta la creación de un puente interactivo que conectara las ciudades, fue una tarea compleja que requirió conocimientos y tecnologías específicas” explica Adas Meskenas, uno de los responsables de su fabricación.

“Desde el diseño y el modelado 3D hasta el desarrollo de contenido digital y los desafíos logísticos: un proyecto como este requiere un equipo amplio y multifuncional”. Es, además, un “ejemplo de lo que pueden hacer las personas que están unidas”.

Esta suerte de portal virtual ya funciona entre las ciudades de Vilna (Lituania) y Lublin (Polonia), localidades situadas a 600 km de distancia pero cuyos ciudadanos pueden ‘viajar’ de un lado al otro para experimentar sus respectivas realidades a ambos lados del puente.
Portal en Vilna. Foto: Vilnius Tech.

Docenas de portales que conecten el mundo

El proyecto, que ya conecta a Vilna y Lublin, aspira a extenderse por toda Europa. De hecho, Portal nació como una iniciativa internacional que inició la Benediktas Gylys Foundation de Vilna en cooperación con la ciudad de Vilna, Lublin y Centro Crossroads para Iniciativas Creativas Interculturales pero su objetivo es llenar Europa de estos puentes visuales que sirvan como un “acelerador” para la unión de diferentes comunidades y personas de distintas culturas, a la vez que las alienta a “repensar el significado de las ciudades”.

Según Benediktas Gylys, presidente de la Fundación del mismo nombre e iniciador de la idea Portal, “la humanidad se enfrenta a muchos desafíos potencialmente mortales; ya sea polarización social, cambio climático o problemas económicos”. Sin embargo, continúa, «no es la falta de científicos brillantes, activistas, líderes, conocimiento o tecnología lo que causa estos desafíos. Es tribalismo, falta de empatía y una percepción estrecha del mundo, que a menudo se limita a nuestras fronteras nacionales”.

En este sentido, la idea de Portal surge como “un puente que unifica y una invitación a superar los prejuicios y desacuerdos”. Una invitación, en resumen, a superar la dicotonía nosotros/ellos.

a.
Ahora en portada