Tarazona, paseos por la joya mudéjar de Aragón

Es una ciudad con cielos de madera. Así se define la gran cantidad de edificios e iglesias construidos bajo el estilo mudéjar, que se puede conocer en una nueva ruta

Este es el arte mudéjar, la síntesis de la convivencia de tres culturas, un mestizaje religioso y cultural que se reflejó en el urbanismo, la economía y el conocimiento.

Celosías del claustro de la Catedral de Tarazona. Foto Fundación Tarazona Monumental

En las laderas del Moncayo, en Aragón, se encuentra una de las ciudades que como Toledo, Teruel y tantas otras de España han creado una identidad única gracias a la historia en común que han compartido musulmanes, judíos y cristianos. Se trata de Tarazona, la villa de los cielos de madera.

Esta denominación sintetiza la gran cantidad de edificios, entre antiguos palacios y templos, decorados con elegantes entramados de madera, con el añadido de yeso, ladrillo rojo y detalles de alfarería.

Este es el arte mudéjar, la síntesis de la convivencia de tres culturas, un mestizaje religioso y cultural que se reflejó en el urbanismo, la economía y el conocimiento.
La Ruta de la Cultura Mudéjar permite conocer la historia de este estilo en Tarazona. Foto Fundación Tarazona Monumental

El arte mudéjar presente en Tarazona

Este es el arte mudéjar, la síntesis de la convivencia de tres culturas, un mestizaje religioso y cultural que se reflejó en el urbanismo, la economía y el conocimiento.

Tarazona ha presentado una nueva Ruta de la Cultura Mudéjar, que permite una inmersión en profundidad a un estilo que sobrevivió a los cambios que el renacentismo, el barroco y la arquitectura contemporánea impusieron en los siglos siguientes.

Tarazona tiene una de las mayores concentraciones de arte mudéjar de España, síntesis de las culturas musulmana, cristiana y hebrea

Además de la visita a sitios monumentales el paseo permite ver los trabajos realizados por talleres plásticos que conservan el legado de este arte, que se refleja en detalles como el cimborrio de la Catedral y las celosías del claustro, la esbelta torre de Santa María de la Magdalena, su facistol y su techumbre de madera.

Este es el arte mudéjar, la síntesis de la convivencia de tres culturas, un mestizaje religioso y cultural que se reflejó en el urbanismo, la economía y el conocimiento.
Detalles de estetica mudéjar en el archivo de la catedral. Foto Fundación Tarazona Monumental

Esta ruta se realiza en grupos de 10 personas, con reserva previa, y su duración puede durar de una a tres horas.

Una ciudad dividida en dos

A grandes rasgos la ruta se divide en dos tramos. En la margen oeste de Tarazona, la parte más moderna, se encuentran monumentos como la Catedral Nuestra Señora de la Huerta, la Plaza de Toros vieja, las iglesias de San Francisco de Asís, de Santa Ana y de San Joaquín, entre otros.

Entre las obras más destacadas de la belleza mudéjar se pueden ver la torre de la Catedral, el arte combinado con el gótico del coro, las decoraciones de algunos libros y la galería de arquillos de medio punto y remate almenado que se eleva en la nave central.

También en la iglesia y exconvento de San Francisco, donde hay que detenerse a ver el ábside y su torre del s.XV, reformada un siglo después; así como el claustro y la cúpula con entrelazados que se ve detrás del altar mayor.

Otro ejemplo son los tramos de la bóveda de la iglesia de Santa Ana, con yeserías mudéjar de excelente calidad.

Este es el arte mudéjar, la síntesis de la convivencia de tres culturas, un mestizaje religioso y cultural que se reflejó en el urbanismo, la economía y el conocimiento.
Claustro de la catedral. Foto Fundación Tarazona Monumental

Los tres barrios de la antigua Tarazona

Del otro lado del río hay tres barrios donde el mudéjar brilla con luz propia. La antigua judería son un par de calles que prologan al Palacio Episcopal, con sitios con valiosas muestras de este estilo como la Sala de los Obispos o el Alfarje, así como el retablo de ladrillo de la fachada principal.

En las calles de El Cinto se encuentran coloridas casas, arcos medievales y detalles mudéjar en numerosos sitios

A pocos pasos está la Iglesia de María Magdalena, la antigua mezquita mayor, con su torre espigada y esbelta que es uno de los numerosos ejemplos de la estética mudéjar.

Este es el arte mudéjar, la síntesis de la convivencia de tres culturas, un mestizaje religioso y cultural que se reflejó en el urbanismo, la economía y el conocimiento.
Celosías del claustro de la catedral. Foto Turismo de Tarazona

Una rápida vuelta al norte permite ver las sorprendentes casas colgadas sobre la judería, la sede del actual ayuntamiento y las iglesias de la Merced y San Vicente Mártir.

Tras cruzar por el Arco de la Traición, junto a la plaza del Palacio, se despliegan las calles del barrio El Cinto, donde se encuentran el Espacio Cultural San Atilano, la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción y los restos de la vieja muralla.

Este barrio intramuros, lleno de leyenda de amores y traiciones, cuenta con casas de fachada colorida, arcos medievales y cuestas donde durante siglos giró la vida de la antigua Tarazona.

Por los arrabales de Tarazona

El barrio fuera de las murallas, el de los arrabales de San Miguel y San Juan, también mantiene su encanto, con sitios para visitar como la iglesia de San Miguel Arcángel.

Este es el arte mudéjar, la síntesis de la convivencia de tres culturas, un mestizaje religioso y cultural que se reflejó en el urbanismo, la economía y el conocimiento.
El cimborrio y la torre de la catedral. Foto Fundación Tarazona Monumental

Desde allí hay que tomar por la serpenteante calle del Crucifijo que acerca a otras muestras de arte mudéjar como la ermita de San Juan Bautista, el Crucifijo Humilladero y la Antigua Harinera Marqueta.

Es un paseo por siglos de historia concentrado en un puñado de calles, en una ciudad de la provincia de Zaragoza orgullosa de haber sido el puente entre tres culturas.

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