Roma abre las puertas a los secretos subterráneos del Coliseo

Ya se pueden recorrer las galerías subterráneas del Coliseo romano, un laberinto de túneles donde se preparaban los gladiadores y se ocultaba la compleja maquinaria tras los espectáculos

Bajo la arena del Coliseo romano, según viejos mitos medievales, se encuentra la puerta que conduce directamente a los infiernos donde, al atardecer, las almas de quienes murieron violentamente vagan en busca de paz eterna. Aunque es poco probable toparse con estos espíritus, la rehabilitación del hipogeo del icónico monumento permiten ya recorrer el laberinto de galerías que se ocultaban bajo los pies de los gladiadores.

Reconstrucción del hipogeo del Coliseo. Foto: Riccardo Antimiani | EFE.

Bajo la arena del Coliseo romano, según viejos mitos medievales, se encuentra la puerta que conduce directamente a los infiernos donde, al atardecer, las almas de quienes murieron violentamente vagan en busca de paz eterna. Aunque es poco probable toparse con estos espíritus, la rehabilitación del hipogeo del icónico monumento permiten ya recorrer el laberinto de galerías que se ocultaban bajo los pies de los gladiadores.

Han sido necesarios tres años de trabajos para rehabilitar esta zona, cubierta originalmente por la arena, la plataforma donde se desarrollaban las luchas y que también acogían espectaculares batallas navales.

Ocultas a la vista de los más de 65.000 espectadores que podía albergar el colosal recinto, los túneles y mazmorras estaban equipados con plataformas móviles y ascensores de madera que se empleaban para hacer aparecer espectacularmente a los hombres y las bestias en la arena.

Bajo la arena del Coliseo romano, según viejos mitos medievales, se encuentra la puerta que conduce directamente a los infiernos donde, al atardecer, las almas de quienes murieron violentamente vagan en busca de paz eterna. Aunque es poco probable toparse con estos espíritus, la rehabilitación del hipogeo del icónico monumento permiten ya recorrer el laberinto de galerías que se ocultaban bajo los pies de los gladiadores.
Hipogeo del Coliseo romano. Foto: Tod’s.

También por un sistema de drenaje conectado a cuatro grandes cloacas por las que se evacuaba el agua tras los espectáculos navales.

Un mundo subterráneo

La que posiblemente sea la obra más grandiosa de la arquitectura romana, conocida en su origen como Anfiteatro Flavio y que cambió de nombre por estar colocado junto a la escultura conocida como el Coloso de Nerón (de ahí Colosseum), tiene unas impresionantes medidas de 189 metros de largo, 156 de ancho y 48 de altura, una enorme elipsis con un perímetro de 524 metros.

En su interior, un óvalo de 75 por 44 metros era el lugar donde se desarrollaban los espectáculos, aquel famoso panem et circenses -pan y circo- con el que los gobernantes, en este caso el emperador Vespasiano que ordenó su construcción, tenían a la plebe entretenida (y, de paso, controlada).

Bajo la arena del Coliseo se alojaba todo un submundo de galerías y mazmorras donde se preparaban los espectáculos y donde esperaban su turno hombres y animales

Lo que veían los espectadores era una plataforma construida en madera y cubierta de arena donde tenían lugar los combates entre gladiadores o la luchas entre hombres y fieras. También donde se desarrollaban naumaquias, recreaciones de famosas batallas y obras de teatro basadas en la mitología clásica.

Bajo esta plataforma se alojaba todo un submundo de galerías y mazmorras, el llamado hipogeo, donde se preparaban los espectáculos y donde esperaban su turno hombres y animales. También se ocultaban trampillas, montacargas y otros artilugios empleados para los montajes en lo que suponía una compleja maquinaria organizativa.

Bajo la arena del Coliseo romano, según viejos mitos medievales, se encuentra la puerta que conduce directamente a los infiernos donde, al atardecer, las almas de quienes murieron violentamente vagan en busca de paz eterna. Aunque es poco probable toparse con estos espíritus, la rehabilitación del hipogeo del icónico monumento permiten ya recorrer el laberinto de galerías que se ocultaban bajo los pies de los gladiadores.
La restauración se ha extendido durante tres años. Foto. Tod’s.

A lo largo de los siglos y de diferentes usos, que van desde refugio a fábrica, sede de una orden religiosa, fortaleza y cantera para un sinfín de edificios en Roma, el Coliseo perdió la arena original, dejando su hipogeo al aire libre, a excepción de una pequeña parte de unos 600 metros cuadrados aún hoy cubierta.

Hipogeo

Este espacio se ha restaurado ahora, permitiendo mostrar una superficie total de 15.000 metros cuadros. Por primera vez se puede acceder a ellos, gracias a la instalación de una pasarela de 160 metros en lo que ha supuesto “una obra muy compleja”, según la directora del Parque Arqueológico del Coliseo, Alfonsina Russo.

Para permitir acercarse a este mundo de galerías y mazmorras se ha instalado una pasarela de 160 metros que lo hacen totalmente accesible

En las obras, que comenzaron en 2018, han participado restauradores, arqueólogos, albañiles, ingenieros, arquitectos y topógrafos sumando un total de 81 personas que han invertido nada menos que 55.723 horas de trabajo. O, lo que es lo mismo, 781 días (28 años de trabajo individual).

Su valor, según Russo, es ser “testimonio de todo lo que sucedió bajo la gran arena del anfiteatro, desde su inauguración en el 80 d.C. hasta el último espectáculo en el año 523”.

Bajo la arena del Coliseo romano, según viejos mitos medievales, se encuentra la puerta que conduce directamente a los infiernos donde, al atardecer, las almas de quienes murieron violentamente vagan en busca de paz eterna. Aunque es poco probable toparse con estos espíritus, la rehabilitación del hipogeo del icónico monumento permiten ya recorrer el laberinto de galerías que se ocultaban bajo los pies de los gladiadores.
Proyecto de restauración de la arena del Coliseo. Foto: Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales de Italia.

Rehabilitación del Coliseo

La restauración del hipogeo, sin embargo, no es la única que afronta el Coliseo. Tras los trabajos en la fachada realizados en una primera fase y de la finalización de esta segunda fase centrada en el hipogeo, el proyecto continuará, gracias a la financiación del grupo de calzado italiano Tod’s, con las mejoras en las galerías de la segunda planta del anfiteatro.

También se trasladará la recepción al exterior del edificio. A esto se suma la reconstrucción de la arena, anunciada a principios del pasado mes de mayo, a través de un proyecto ecosostenible que incluye la instalación de una estructura “de alta tecnología, pero reversible y no invasiva”.

Construida en madera y retráctil, se permitirá contemplar el subsuelo (hipogeo), pero también entender cómo era en su origen el Coliseo lo que, afirman, permitirá mejorar la visita al monumento, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Como gran símbolo de Roma e Italia en el mundo, el Anfiteatro Flavio acogerá la reunión de los ministros del cultura del G20 además del primer ministro italiano, Mario Draghi, que tendrá lugar en Roma los próximos 29 y 30 de julio, bajo la presidencia de turno italiana.

(Foto de portada: Riccardo Antimiani | EFE).

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