Montreal: bienvenidos a la capital de la arquitectura de vanguardia

Desde los años ’60 Montreal renueva su urbanismo constantemente, un campo fértil para las nuevas ideas de la arquitectura

En los años ’60 y buena parte de los ’70 Montreal protagonizó una ‘revolución silenciosa’: fue la apuesta del gobierno de cambiar la cara provinciana de esta ciudad canadiense, que se presentó al mundo con dos eventos de primera línea: la Expo de 1967 y los Juegos Olímpicos de 1976.

Esos años de bonanza se construyeron grandes edificios públicos y privados, que permanecen como testigos de la vanguardia y el cosmopolitismo que caracterizan a esta ciudad.

Pero los años pasan y este ímpetu de innovar no cesa, con nuevas infraestructuras que llevan, con toda justicia, a considerar a Montreal como la meca de la arquitectura canadiense, y seguramente, una de las principales del mundo.

Veamos algunos de sus edificios más emblemáticos.

Place Bonaventure

Este punto de partida es polémico, porque este inmenso edificio de estética brutalista fue muy criticado por los vecinos, que lo señalaban como una de las obras más feas del país.

La Place Bonaventure fue, a su finalización, el segundo edificio comercial más grande del mundo

Con 288.000 metros cuadrados, cuando se terminó en 1967 era el segundo edificio comercial más grande del mundo.

La idea del arquitecto Raymond Affleck era diseñar un edificio multi propósito que pueda ser cómodo para hacer compras, divertirse y trabajar frente al duro invierno canadiense.

En los años ’60 y buena parte de los ’70 Montreal protagonizó una ‘revolución silenciosa’: fue la apuesta del gobierno de cambiar la cara provinciana de esta ciudad canadiense, que se presentó al mundo con dos eventos de primera línea: la Expo de 1967 y los Juegos Olímpicos de 1976.
La arquitectura brutalista de Place Bonaventure

El Place Bonaventure cuenta con un centro de conferencias, un hotel y varios pisos de comercios que se cruzan en un entramado oculto al exterior.

Muchos locales se fueron y pasaron el testigo a oficinas, pero los otros servicios siguen en funcionamiento.

La Biosphère

La Biosphère es una esfera de acero de 20 pisos de altura diseñada por Richard Buckminster Fuller para la Expo del ’67.

Como pasó con la Torre Eiffel, la popularidad de la gigantesca estructura la convirtió en un nuevo ícono y decidieron que era mejor conservarla que desmontarla.

Originalmente estaba recubierta de una película de acrílico, que en 1976 se incendió y quedó reducida a cenizas en media hora.

En los años ’60 y buena parte de los ’70 Montreal protagonizó una ‘revolución silenciosa’: fue la apuesta del gobierno de cambiar la cara provinciana de esta ciudad canadiense, que se presentó al mundo con dos eventos de primera línea: la Expo de 1967 y los Juegos Olímpicos de 1976.
La Biosphere, el icono de la arquitectura en Montreal

Pero el armazón sigue en pie, y a pesar del abandono que tuvo durante 15 años, se recuperó como sede del Museo del Medioambiente de Canadá.

Pabellón Claire & Marc Bourgie

En el 2011 se presentó en sociedad la ampliación del Museo de Bellas Artes de Montreal, alojado en una antigua iglesia de piedra de estética neogótica.

El nuevo pabellón Claire & Marc Bourgie permitió ampliar las salas del Museo de Bellas Artes de Montreal en un 20%

El pabellón diseñado por Provencher Roy + Associés Architectes, una serie de módulos de vidrio y planchas de mármol, permitió ampliar en un 20% la capacidad de museo, para centrarse en las colecciones de arte histórico y contemporáneo.

En los años ’60 y buena parte de los ’70 Montreal protagonizó una ‘revolución silenciosa’: fue la apuesta del gobierno de cambiar la cara provinciana de esta ciudad canadiense, que se presentó al mundo con dos eventos de primera línea: la Expo de 1967 y los Juegos Olímpicos de 1976.
El pabellón Claire & Marc Bourgie extiende la superficie del Museo de Bellas Artes

Además gracias al proyecto el lugar cuenta con una nueva sala de conciertos para 444 personas.

22-2, barrio de los espectáculos

Uno de los proyectos estrellas para renovar -una vez más- el centro de Montreal fue la construcción del Quartier des Spectacles (Barrio de los espectáculos).

Entre las nuevas infraestructuras que vieron la luz a principios de la década pasada está el edificio 22-2 diseñado por Ædifica y Gilles Huot Architectes.

En los años ’60 y buena parte de los ’70 Montreal protagonizó una ‘revolución silenciosa’: fue la apuesta del gobierno de cambiar la cara provinciana de esta ciudad canadiense, que se presentó al mundo con dos eventos de primera línea: la Expo de 1967 y los Juegos Olímpicos de 1976.
El edificio 22-2, en el Barrio de los Espectáculos

Su concepción fue ofrecer un edificio moderno que cumpla a rajatabla con las exigencias de sostenibilidad.

Así se presenta esta estructura de seis pisos caracterizada por una doble fachada, con una entrada angular y grandes entradas de luz natural.

Biblioteca de Boisé

Entre el bulevar Thimens y el parque de Marcel Laurin se presenta la estructura geométrica de la Biblioteca de Boisé.

Diseñada por los estudios Consortium Labonté Marcil, Cardinal Hardy y Eric Pelletier Architectes abarca 5.000 metros cuadrados.

En los años ’60 y buena parte de los ’70 Montreal protagonizó una ‘revolución silenciosa’: fue la apuesta del gobierno de cambiar la cara provinciana de esta ciudad canadiense, que se presentó al mundo con dos eventos de primera línea: la Expo de 1967 y los Juegos Olímpicos de 1976.
Los modernos perfiles de la biblioteca de Boisé

En su concepción se buscó la integración con el entorno natural, lo que se logra con grandes ventanales y el uso de madera, lo que permite el paso de la luz natural en una elegante apuesta por la sostenibilidad.

Residencia de estudiantes del ETS

En el distrito de Griffintown, el estudio Menkès Shooner Dagenais LeTourneux Architectes diseñó la nueva residencia de estudiantes de la ETS (Escuela Superior de Tecnología).

El lugar está inspirado en la fábrica de hielo que ocupaba el solar, con la concepción de un edificio abierto, de espacios diáfanos y con luz natural que entra gracias a su fachada acristalada.

En los años ’60 y buena parte de los ’70 Montreal protagonizó una ‘revolución silenciosa’: fue la apuesta del gobierno de cambiar la cara provinciana de esta ciudad canadiense, que se presentó al mundo con dos eventos de primera línea: la Expo de 1967 y los Juegos Olímpicos de 1976.
El vanguardista diseño de la Residencia de Estudiantes de la ETS

Su armadura en voladizo recuerda también al pasado industrial del barrio, con un guiño a los puentes ferroviarios y las pesadas estructuras de las fábricas que poblaban el vecindario, ahora reconvertido en una vibrante meca de estudios y empresas emergentes.

La ciudad bajo tierra

Y cerramos no con un edificio sino con un concepto: la ciudad subterránea que guarda Montreal, una red de 32 kilómetros de túneles a los que se llegan desde 120 puntos de acceso, ubicados en las salidas del metro y edificios privados.

En los años ’60 y buena parte de los ’70 Montreal protagonizó una ‘revolución silenciosa’: fue la apuesta del gobierno de cambiar la cara provinciana de esta ciudad canadiense, que se presentó al mundo con dos eventos de primera línea: la Expo de 1967 y los Juegos Olímpicos de 1976.
Montreal ciudad subterránea: 32 km de túneles para comprar, trabajar y tener esparcimiento. Foto Turismo de Montreal

Puede parecer como un gigantesco centro comercial que se extiende por el downtown de la ciudad, donde los centros culturales, los bancos, las residencias, las tiendas y los gimnasios conviven con bares, restaurantes, estaciones de metro y trenes y sitios para el ocio.

Teniendo en cuenta en invierno las temperaturas son extremadamente bajas (para esta semana se pronostica una máxima de –7º), esta es la alternativa que encontró la ciudad para vivir sin que la nieve y el frío sean un obstáculo.

a.
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