Un mapa para seguir los pasos del Capitán Alatriste en Madrid

Coincidiendo con el 25 aniversario del Capitán Alatriste, una guía visual recorre hasta 15 lugares de Madrid para seguir las aventuras del personaje de Pérez-Reverte

El Madrid de Alatriste era duro y violento, oscuro. Pero también brillaba, por ejemplo, con la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo y que incluía a Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora y Ruiz de Alarcón, entre otros. Y no deja de ser increíble pasar por las mismas calles que ellos transitaron.

El Madrid de Alatriste. Raúl Arias | Madrid Destino.

En plena promoción de El italiano, una historia de amor y aventura ambientada en Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial, otro personaje del periodista y escritor Arturo Pérez-Reverte tiene también algo que celebrar. Se trata del Capitán Alatriste, veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín a sueldo en el Madrid del siglo XVII y que entró en nuestras vidas en 1996.

A los 25 años de la publicación de su primera aventura, a la que seguirían otras seis, recorremos sus huellas en Madrid a través de un nuevo mapa literario que nos permite conocer hasta 15 lugares, del Palacio de Santa Cruz al corral del Príncipe, pasando por la Casa de las Siete Chimeneas y la Iglesia de San Ginés, clave de las historias del famoso capitán.

Un cuarto de siglo de Alatriste

“Alatriste es más que un libro, más que una novela. Es la posibilidad de pasearme virtualmente por un mundo ya desaparecido, pero en el que a través de la literatura puedo vivir de nuevo”.

El Madrid de Alatriste era duro y violento, oscuro. Pero también brillaba, por ejemplo, con la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo y que incluía a Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora y Ruiz de Alarcón, entre otros. Y no deja de ser increíble pasar por las mismas calles que ellos transitaron.
Capitán Alatriste. Ilustración: Raúl Arias | Madrid Destino.

El Madrid de Alatriste era duro y violento, oscuro. Pero también brillaba, por ejemplo, con la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo y que incluía a Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora y Ruiz de Alarcón, entre otros. Y no deja de ser increíble pasar por las mismas calles que ellos transitaron.

Según cuenta Pérez-Reverte (Cartagena, 1951), para escribir esta obra utilizó el plano de Madrid que Pedro Texeira trazó en 1656 por encargo de Felipe IV. La fisonomía de la ciudad es determinante en su obra, tanto es así que nos permite viajar en el tiempo a una ciudad que ya no existe pero de la que sí quedan vestigios.

El Palacio de Santa Cruz, el corral del Príncipe, la Casa de las Siete Chimeneas, la Iglesia de San Ginés y el Alcázar Real son algunos de los lugares en lso que seguir las huellas de Alatriste

Raúl Arias, Premio Nacional al Libro Mejor Editado por sus ilustraciones de Macbeth para Reino de Cordelia, es el encargado de recrear estos lugares madrileños en este nuevo Mapa Cultural Ilustrado, que sigue a los dedicados a escritores y actrices como Benito Pérez Galdós y Ava Gardner, o de lugares como el Rastro y los restaurantes centenarios de la capital.

Tras los pasos de Alatriste en Madrid

La ruta arranca en la Plaza Mayor, el corazón de Madrid (y de todo el mundo en tiempos de Alatriste). Por sus soportales paseaba el famoso capitán en compañía del alguacil Saldaña, entre los puestos de pan y verduras, según recogen los textos extraídos del libro Viaje a los escenarios del capitán Alatristre, de Juan Eslava Galán.

El Madrid de Alatriste era duro y violento, oscuro. Pero también brillaba, por ejemplo, con la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo y que incluía a Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora y Ruiz de Alarcón, entre otros. Y no deja de ser increíble pasar por las mismas calles que ellos transitaron.
Plaza Mayor de Madrid. Foto: Diego Allen | Unsplash.

El Palacio de Santa Cruz y la Calle de Toledo son otros de los lugares que frecuentaba. En el primero, un sólido y bello edificio de piedra y ladrillo, se alojó muy a su pesar cuando era cárcel de la Corte y albergaba, a un tiempo, los juzgados y la prisión.

La segunda, una de las más animadas de la época, la frecuentaban vendedores ambulantes y paseantes desocupados, como entrada natural a la Villa y Corte viniendo del sur, y acceso más directo al mercado principal.

Cavas alta y baja

La ruta nos lleva también a las dos Cavas, la Alta y la Baja (memoria de la antigua muralla islámica que discurría por aquí, con sus fosos), donde en la época abundaban las tabernas, figones, mesones y posadas cuando. También por estas calles vivían, además del capitán, el boticario Fadrique y Juan Vicuña.

El Madrid de Alatriste era duro y violento, oscuro. Pero también brillaba, por ejemplo, con la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo y que incluía a Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora y Ruiz de Alarcón, entre otros. Y no deja de ser increíble pasar por las mismas calles que ellos transitaron.
Cava Baja, Madrid. Foto: Wikimedia Commons.

La calle de los Azotados

Otra de las paradas que no hay que perderse es la Plaza de la Villa, posiblemente el más bello conjunto monumental del Madrid de los Austrias.

La primitiva casa consistorial, después Ayuntamiento de la Villa, fue remodelada en 1645 sobre un edificio más antiguo.

Tiendas elegantes, sastres de lujo, plateros, bordadores, sederos y joyeros poblaban la Calle Mayor en tiempos del capitán Alatriste

Allí se encuentran también la casa y torre de los Lujanes, unos caballeros aragoneses que se establecieron en Madrid al servicio de Enrique III y en tiempos de Alatriste amasaron una gran fortuna.

Por último, Casa de Cisneros y la actual calle del Cordón, que en esta época se llamaba ‘de los Azotados’ porque los penados de la cárcel de la Villa pasaban obligatoriamente por ella.

El Madrid de Alatriste era duro y violento, oscuro. Pero también brillaba, por ejemplo, con la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo y que incluía a Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora y Ruiz de Alarcón, entre otros. Y no deja de ser increíble pasar por las mismas calles que ellos transitaron.
Plaza de la Villa. Foto: Wikimedia Commons.

Mayor, la calle principal de Madrid

La calle principal del Madrid de Alatriste, por la que discurrían procesiones cívicas o religiosas, así como la comitiva de los visitantes ilustres que partían del alcázar para llegar al corazón de la ciudad (la Puerta del Sol), era la Calle Mayor.

Allí estaban las tiendas elegantes, los sastres de lujo, los plateros, los bordadores, los sederos y los joyeros.

A pocos pasos se destaca Iglesia de San Ginés, un templo en el que se refugiaban los ‘bravos’ buscados por la Justicia en tiempos del capitán y donde no podían ser prendidos por los agentes de la autoridad por encontrarse en sagrado.

Su forma actual responde a una traza del arquitecto Juan Ruiz, hacia 1645, y cuenta con notables obras pictóricas como el óleo de El Greco que representa a Cristo arrojando a los mercaderes del templo.

El Madrid de Alatriste era duro y violento, oscuro. Pero también brillaba, por ejemplo, con la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo y que incluía a Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora y Ruiz de Alarcón, entre otros. Y no deja de ser increíble pasar por las mismas calles que ellos transitaron.
Madrid. Foto: Víctor | Unsplash.

El Corral del Príncipe

En la calle Príncipe se ubicaba el teatro más antiguo de Madrid, el corral de la Pacheca (1583), que, en tiempos de Alatriste se llamaba corral del Príncipe (allí triunfaba Lope de Vega).

Reedificado en 1802 tras un incendio hoy es conocido como Teatro Español. Frente a sus taquillas, hoy en ordenadas filas, esperarían en tiempos otros aficionados más bulliciosos y desordenados, dispuestos a cualquier reyerta de espada o cachicuerno, “voto a Dios que no sabe vuesa merced a quién ha pisado”.

El Madrid de Alatriste era duro y violento, oscuro. Pero también brillaba, por ejemplo, con la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo y que incluía a Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora y Ruiz de Alarcón, entre otros. Y no deja de ser increíble pasar por las mismas calles que ellos transitaron.
Casa de las 7 Chimeneas. Foto: Wikipedia.

El Alcázar: cuadros de Velázquez, Tiziano, Rubens y Murillo

El Convento e Iglesia de San Felipe El Real, el Monasterio de las Descalzas Reales y la Casa de las Siete Chimeneas son otras de las paradas de esta ruta, así como el Alcázar Real

En tiempo de Alatriste en el solar que hoy ocupa el Palacio de Oriente, el Alcázar era una construcción irregular, resultado de sucesivas ampliaciones del castillo de Mayrit o Magerit, construido por Mohammed I (850-866) junto a la orilla del río Manzanares para defenderse del empuje castellano de Toledo.

En tiempos del capitán, Felipe V, resignado a habitar en aquel caserón, contrató a Lucas Giordano y otros pintores de renombre para que decoraran con frescos alegres las sombrías estancias y colgó en los muros cuadros de Velázquez, Tiziano, Rubens y Murillo.

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