Los etruscos desembarcan en Alicante

Más de 2.000 años después de su desaparición la civilización etrusca resurge en el Museo Arqueológico de Alicante, con la mayor exposición de esta cultura en las últimas décadas

Siglos antes de que Roma dominara el Mediterráneo y buena parte de Europa, el Magreb y Oriente Medio, en un rincón de la península itálica brilló una civilización que sobresalió por su refinamiento y costumbres hedonistas. Eran los etruscos.

La exposición presenta 350 piezas de la cultura etrusca. Foto Manuel Lorenzo EFE

Siglos antes de que Roma dominara el Mediterráneo y buena parte de Europa, el Magreb y Oriente Medio, en un rincón de la península itálica brilló una civilización que sobresalió por su refinamiento y costumbres hedonistas. Eran los etruscos.

Las glorias de su pasado se reflejan en la orfebrería de sus joyas, en la elegancia de sus féretros y urnas y en la solidez de sus armas.

La mayor exposición sobre los etruscos

Alrededor de 350 piezas se despliegan en la mayor exposición sobre esta civilización realizada en España en los últimos 15 años: ‘Etruscos. El amanecer de Roma’, que organiza el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ).

La exposición está abierta hasta el 12 de diciembre, y el recorrido se divide en tres salas.

Siglos antes de que Roma dominara el Mediterráneo y buena parte de Europa, el Magreb y Oriente Medio, en un rincón de la península itálica brilló una civilización que sobresalió por su refinamiento y costumbres hedonistas. Eran los etruscos.
A pesar de su desaparición los etruscos tuvieron una gran influencia en la civilización romana. Foto Manuel Lorenzo EFE

La cultura etrusca tenía un alto nivel de refinamiento, como se evidencia en sus joyas, ánforas y relieves funerarios

En la primera es posible conocer los orígenes de esta cultura, que surgió en la actual Toscana en torno al siglo IX a.C.; con su consolidación en ciudades estado entre los siglos VI a IV a.C.

Allí también se detalla cómo se organizaba la sociedad desde el punto de vista urbano y político.

Siglos antes de que Roma dominara el Mediterráneo y buena parte de Europa, el Magreb y Oriente Medio, en un rincón de la península itálica brilló una civilización que sobresalió por su refinamiento y costumbres hedonistas. Eran los etruscos.
Cabeza de Júpiter. Foto MARQ

La religión y el misticismo de los etruscos

La segunda sala se centra en la religión, el misticismo y los cultos funerarios etruscos, donde se pueden ver piezas como la urna de Ulises y las Sirenas del Museo de Volterra, la jarra canópica de Chiusi, una estela funeraria de Florencia, la urna del Rapto de Proserpina de Volterra y el sarcófago masculino de la necrópolis de Rosavecchia en Tuscania.

La tercera sala detalla los choques con la emergente Roma, con su posterior declive y absorción; proceso que se inició en la segunda mitad del siglo IV a.C. y terminó en el I a.C.

Pero su influencia persistió en la antigua Roma a través de su arte, arquitectura y organización social.

Entre las joyas y adornos que evidencian su sofisticación hay numerosos collares y pulseras, pendientes de racimo, anillos con sordinice y varios objetos realizados en oro como la diadema de Orbetello y brazaletes de las necrópolis de Bisenzio y Túmulo de Pietrera de Vetulonia.

Entre los objetos militares se encuentran varios yelmos, espadas con vainas, puntas de lanza, espinilleras y hebillas de cinturón.

La pasión de los etruscos por la buena vida

En la muestra hay numerosas referencias a la cultura del vino en los etruscos, una civilización hedonista donde se tomaba esa bebida mezclada con otros elementos como el queso y la harina, con el fin de evitar parecer bárbaros.

Los etruscos eran amantes del vino, como se revela en sus relieves funerarios y en la elegancia con que diseñaban jarras y ánforas

Siglos antes de que Roma dominara el Mediterráneo y buena parte de Europa, el Magreb y Oriente Medio, en un rincón de la península itálica brilló una civilización que sobresalió por su refinamiento y costumbres hedonistas. Eran los etruscos.
La cultura etrusca tuvo un alto nivel de refinamiento. Foto MARQ

Un ejemplo de esas prácticas es un espectacular relieve votivo con Mercurio y Hércules en mármol donde ambos hacen una ofrenda a la divinidad vertiendo vino sobre el altar, y una cabeza de Júpiter en un clipeo del mercado romano de Trajano.

Otra de las piezas centrales (que no es propiamente etrusca porque es del siglo II d.C.) ilustra la importancia del vino en el mundo antiguo: una estatua de mármol de Baco de procedencia desconocida, donde aparece con un racimo de uvas en la mano derecha acompañado de una pantera.

La presencia etrusca en Alicante

Los etruscos estuvieron en Alicante. O al menos, sus piezas de exquisita factura que fueron transportadas por los mercantes griegos, fenicios y cartagineses que desembarcaban en las costas del Levante.

Como complemento a las piezas de la exposición, el MARQ expone la muestra Huellas Etruscas en Alicante, donde se presenta un conjunto de 22 piezas -como ánforas, joyas y jarras- que muestran la influencia de esta cultura itálica.

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