Las mejores obras de arte para descubrir en las calles de San Sebastián

Eduardo Chillida, Cristina Iglesias, Jorge Oteiza y otros grandes escultores han dejado sus huellas con obras de gran formato en las calles, parques y paseos de San Sebastián

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.

Peine del viento XV, la obra más conocida de Chillida en San Sebastián. Foto Turismo de San Sebastián

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.

Algunas obras dialogan con el viento y las olas sobre el paseo marítimo, otras se encuentran en parques o trepando por fachadas en la ciudad, y también hay que encontrar otras protegidas por la vegetación del monte Urgull.

En el amplio catálogo de esculturas al aire libre, elegimos estas ocho más representativas según las sugerencias de Turismo de San Sebastián

Hondalea

Geología y ecología, el mar y las montañas: Hondalea, la última obra de Cristina Iglesias, se encuentra en el interior del antiguo faro de la isla de Santa Clara.

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.
Cristina Iglesias con su obra Hondalea. Foto Hondalea. Foto Javier Etxezarreta – EFE

Realizada en bronce y con el agua como eterna invitada, su autora la describe como “un espacio de reflexión donde el agua fluye con un ritmo inspirado en los cambios de las mareas y la fuerza de las olas en las cavidades marinas”.

Peine del viento XV

Seguramente es la escultura (o cabría hablar en plural) más conocida de Eduardo Chillida en San Sebastián, una obra realizada junto con el arquitecto Luis Peña Ganchegui que ha cambiado la fisonomía de la costa donostiarra.

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.
Peine del viento XV, de Eduardo Chillida. Foto Turismo de San Sebastián

Son tres esculturas de acero de 10 toneladas cada una, con sus brazos que se retuercen con una cierta carga de dolor, incrustadas en las rocas de la playa de Ondarreta que el Cantábrico azota día y noche con su furia.

Construcción vacía

En el Paseo Nuevo donostiarra se levanta esta imponente escultura realizada por Jorge Oteiza, otro de los grandes escultores contemporáneos vascos.

El ‘Peine del viento XV’ es seguramente la obra de Eduardo Chillida más reconocida en San Sebastián

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.
Construccion vacía, de Jorge Oteiza. Foto Turismo de San Sebastián

Ganadora en la Bienal de São Paulo hace 50 años, son cuatro unidades realizadas en acero corten que se intercalan en armonía.

Paloma de la paz

Cuando se camina por el paseo de la Zurriola, de cara al océano, se ve una monumental escultura de siete metros realizada como un llamado a la concordia en una de las épocas más convulsas en la historia reciente de País Vasco.

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.
Paloma de la paz, de Néstor Basterretxea.Foto Turismo de San Sebastián

La Paloma de la paz fue presentada por Néstor Basterretxea en 1988 junto al solar del Kursaal y desde hace siete años encontró su hogar en la explanada de Sagües.

Elaborada en un armazón de hierro forrado de poliéster blanco, representa a un ave con sus alas extendidas.

Homenaje a Fleming

Otra obra de Eduardo Chillida que llena de arte el Paseo de la Concha.

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.
Homenaje a Fleming, de Eduardo Chillida. Foto Joan | Flickr

Esta escultura primero había sido realizada en hierro en 1955 cuando el artista quiso homenajear a Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina, tras su fallecimiento.

En 1990 Chillida realizó una nueva versión en granito, formada por una base cuadrada desde la que emergen varios brazos que se doblan sin perder su geometría.  

Sin título (caballo de tres patas)

En la Plaza de Europa, una figura antropomorfa hace equilibrio sobre un animal. Parecería ser un caballo, pero tiene tres patas. Y enseña los dientes como un perro.

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.
Sin titulo, obra de Andres Nagel. Foto San Telmo Museoa

Esta obra de Andrés Nagel Tejada había sido encargada por el ayuntamiento para un parque que iba a llevar el nombre del artista, en el polígono Amara-Osinaga. Pero desde 1996 está algo oculta por los árboles en una rotonda en el campus de la universidad.

Sonido del txistu popular

Sobre la fachada de un edificio en el centro de San Sebastián una serie de tubos de acero inoxidable trepan a seis pisos de altura como si fueran las ramas de un árbol gigantesco.

La obra de Mendiburu, que trepa por seis pisos en un edificio céntrico, recuerda a los troncos que derivaban por el Bidasoa tras su tala

Sonido del txistu popular, de Remigio Mendiburu. Foto San Telmo Museoa
Sonido del txistu popular, de Remigio Mendiburu. Foto San Telmo Museoa

Realizada por Remigio Mendiburu Miranda a pedido del arquitecto del edificio, simboliza el sonido del txistu, un instrumento de viento tradicional, con una analogía de los troncos que antiguamente eran arrastrados por las aguas del río Bidasoa tras su tala.

Monumento a Pío Baroja

Néstor Basterretxea Arzadun realizó esta obra en 1971, ganadora de la II Bienal de Escultura de San Sebastián.

La intensa vida artística de San Sebastián no se restringe a las salas y pasillos de los museos. En tu trazado urbano hay numerosas esculturas, muchas de ellas de gran formato, que permiten acercar el talento de creadores vascos y otras latitudes a residentes y visitantes.
Monumento a Pío Baroja, de Nestor Basterretxea. Foto San Telmo Museoa

Es un bloque horizontal recortado con formas curvas que despuntan aristas, realizado en hierro y con un acabado en aluminio.

Desde 1972 dota de arte al inicio del Paseo Pío Baroja, a quien homenajea, en el barrio antiguo.

a.
Ahora en portada