La oportunidad para redescubrir los secretos de Barcelona

¿Quién dijo que la visitas guiadas tienen que ser para turistas? El (casi) centenario restaurante Núria y el guía David Revelles ofrecen una experiencia gastronómica e histórica para conocer nuevas caras de la ciudad

Es algo extraño poder caminar por Las Ramblas un sábado al mediodía y no tener que esquivar multitudes de turistas, grupos de guía con paraguas en alto y legiones de vendedores de baratijas. Es un efecto inesperado del bloqueo desatado por el coronavirus, pero donde hay crisis, también hay oportunidades.

Así lo ve el legendario restaurante Núria, uno de los más antiguos de la ciudad, que frente a la fuente de Canaletes es uno de los símbolos de Las Ramblas.

Volver a conocer la ciudad

La idea del local es que los barceloneses vuelvan a reencontrarse con la calle más famosa de la capital catalana, tras años de esquivarla por temor a verse envueltos en un torbellino de turistas.

Para ello organiza un programa de rutas guiadas y menú, que se puede combinar de dos maneras: en el de las 12:00 a 16:00 horas se realiza el paseo y luego se repone fuerzas entre tapas y paellas; o de 14:00 a 18:00, en que la caminata se organiza tras la comida.

Las visitas guiadas comienzan en la puerta del restaurante. Foto: JP Chuet-Missé
Las visitas guiadas comienzan en la puerta del restaurante. Foto: JP Chuet-Missé

Los grupos son de hasta 10 personas, y las fechas disponibles son los sábados 17 y 24 de octubre. Cada paseo cuesta 35 euros por persona y el punto de partida es el local del Núria, en Rambla de Canaletas 133.

Los paseos duran una media de dos horas, y recorren Las Ramblas en búsqueda de sus personajes emblemáticos o de las mujeres que construyeron su identidad

“La  idea es animar a los barceloneses a reconquistar Las Ramblas, volver a pasear por el centro de Barcelona y caminar por sus rincones, reconocer sus lugares especiales y regresar a nuestro emblemático local”, precisan Marcel Cortadellas y Montse Vila, tercera generación al frente de este restaurante.

Historias ocultas de Las Ramblas

Las visitas guiadas son ofrecidas por David Revelles. Periodista y creador de diversas rutas por Barcelona, durante dos horas presenta un rosario de historias, anécdotas y curiosidades que escapan de la idea convencional que se tiene de Las Ramblas y las callejuelas que atraviesan el laberinto del Barrio Gótico y el Raval.

El mosaico de Miró revestido de flores. Foto: JP Chuet-Missé
El mosaico de Miró revestido de flores. Foto: JP Chuet-Missé

En una de esas rutas, Del Núria a la Plaza Real, se necesitan dos horas para caminar 800 metros. Parece mucho tiempo, pero apenas alcanza, porque cada dos pasos David se detiene a aportar nuevos detalles de los personajes que dieron color a Las Ramblas desde 1926, en que el restaurante abrió sus puertas.

Pero no se trata de mostrar una Barcelona amable: el guía también recuerda la faceta poco recordada del pistolerismo por las calles o de cómo en la parte superior del paseo los soldados republicanos se mataban entre ellos.

Luces y sombras del paseo más emblemático

No todo se ciñe a Las Ramblas: la arteria flanqueada por plátanos era un reflejo o un escudo frente a lo que sucedía en las callejuelas, donde locales como La Criolla recibía por igual a aristócratas, travestis, cazadores de fortuna e intelectuales.

Las Ramblas, apenas transitadas un sábado al mediodía. Foto: JP Chuet-Missé
Las Ramblas, apenas transitadas un sábado al mediodía. Foto: JP Chuet-Missé

Por este famoso paseo estuvieron desde la estrafalaria La Moños al poeta Jaime Gil de Biedma, allí Alexander Fleming era homenajeado como si fuera una estrella de rock y un lustrabotas y prestidigitador como Fructuós Canonge empezaba una carrera que lo llenaría de fama y fortuna allende los mares.

Revelles enlaza muchas de las historias que presenta en otras rutas que dirige, como la de la Barcelona masónica, la de la ciudad de los espías (“en la Primera Guerra, Barcelona era una de las ciudades de Europa más fértiles para el espionaje. Tenía puerto, fábrica de armas y maquinarias…”, revela) y la de los hoteles centenarios.

Homenaje a las mujeres de Barcelona

Por el paseo se pasa por el Hotel Cuatro Naciones, el más antiguo de la ciudad (hereda una posada de 1774) y durante décadas el más lujoso.

La decoración interior combina el pasado con el presente. Foto: Restaurante Núria
La decoración interior combina el pasado con el presente. Foto: Restaurante Núria

Aunque es una sombra de lo que fue, en su sala se pueden ver recuerdos de sus visitantes ilustres, como Albert Einstein, Frédéric Chopin, George Sand y Ulysses Grant.

La otra visita guiada que organiza Revelles y el Núria es BarceDONA, un homenaje a las mujeres que han marcado la historia de la ciudad en 2.000 años, aunque muchas hayan sido ocultadas o desdeñadas por el relato académico.

Desde la música Clotilde Cerdà (hija del diseñador del Eixample) a la activista y abogada y poeta Concepción Arenal, pasando por las médicas Martina Castells y Dolors Aleu o la fotógrafa Anaïs Napoleón, es un mosaico de historias para conocer a personalidades que muchos apenas han oído mencionar.

Tapas del restaurante Núria. Foto: JP Chuet-Missé
Tapas del restaurante Núria. Foto: JP Chuet-Missé

La experiencia gastronómica

Un sábado al mediodía el Núria ofrece una imagen que creíamos perdida: gente esperando para entrar.

Las rutas guiadas se acompañan de una experiencia gastronómica que consiste en el despliegue de sus famosas tapas, como los calamares a la andaluza, las patatas ‘bravísimas’ del Núria y la ensalada de tomate pera con atún y cebolla, prologado por una copa de cava.

Una impactante paella de plato principal. Foto: JP Chuet-Missé
Una impactante paella de plato principal. Foto: JP Chuet-Missé

Y de segundo, una impactante paella con cigalas, gamas, sepias y mejillones, culminado con su tradicional crema catalana.

Casi dan ganas de volver a caminar y repetir la ruta para poder sobrellevar este desfile de platos.  

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