La elegancia del París de la Ilustración brilla en el renovado Palacio de la Marina

Tras cuatro años de trabajos reabre el Hôtel de la Marina, un anticipo del ‘nuevo París’ que tomará la Plaza de la Concordia y los Campos Elíseos

Para Delphine Christophe, directora de conservación de monumentos y colecciones del Centro Nacional de Monumentos y responsable de las obras del Palacio de la Marina, se trata de un “proyecto excepcional” que además nace con la voluntad de “convertir a este palacio en un lugar ‘habitado’: no estamos en un museo sino en un monumento. Nuestro objetivo es mostrar a los visitantes lo que significaba vivir en el siglo XVIII, en aposentos que demuestran la excelencia de las artes decorativas de su época”.

Palacio de la Marina, París. Foto: Jean-Pierre Delagarde.

Guardamuebles de la Corona y sede de la Marina francesa durante 226 años, el Palacio que ocupa la fachada noreste de la Plaza de la Concordia es, incluso para muchos parisinos, todo un misterio. Ideado en 1758 por el arquitecto de Luis XV Ange-Jacques Gabriel y con una historia apasionante que incluye desde bailes de gala a uno de los robos de joyas más sonados de la historia, tras cuatro años de obras se abre al público, ahora como sala de exposiciones y punto de encuentro gastronómico.

A partir del próximo sábado, 12 de junio, se podrá visitar este simbólico edificio, gestionado por el Centro Nacional de Monumentos y que, además de desvelar a través de visitas inmersivas y de la mano de diferentes personajes su historia, servirá para exhibir el lujo de las artes decorativas francesas del siglo XVIII.

El proyecto además adelante el futuro rostro de la Plaza de la Concordia, que se remodelará junto a los Campos Elíseos, para crear nuevas zonas peatonales más verdes y ajardinadas, según la promesa de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, de crear un “jardín extraordinario” en esta zona, que actualmente no goza del aprecio de los parisinos.

Para Delphine Christophe, directora de conservación de monumentos y colecciones del Centro Nacional de Monumentos y responsable de las obras del Palacio de la Marina, se trata de un “proyecto excepcional” que además nace con la voluntad de “convertir a este palacio en un lugar ‘habitado’: no estamos en un museo sino en un monumento. Nuestro objetivo es mostrar a los visitantes lo que significaba vivir en el siglo XVIII, en aposentos que demuestran la excelencia de las artes decorativas de su época”.
Foto: Hôtel de la Marina.

El hogar de las artes decorativas

Tanto el palacio como la plaza en sí tienen su origen en una nueva estatua que la ciudad de París deseaba construir en homenaje al rey Luis XV en 1748. Para ponerla en valor, se desarrolló toda una plaza que seguía el modelo de la Place Vendôme y la Place des Vosges.

Ange-Jacques Gabriel, el arquitecto responsable del Trianon de Versalles y la Escuela Militar, recibió el encargo de la plaza y también del edificio del Hôtel de la Marina, en principio con una función meramente decorativa y simétrico a un segundo palacio que abría paso a la rue Royale.

Su primer uso fue servir de Guardamuebles de la Corona, una institución a cargo del mobiliario del rey, antecesora de Mobiliario Nacional, y responsable de comprar, por ejemplo, desde una cama a una simple silla, pero también armas y armaduras reales, tejidos, tapices, jarrones, bronces y también joyas de la Corona.

Para Delphine Christophe, directora de conservación de monumentos y colecciones del Centro Nacional de Monumentos y responsable de las obras del Palacio de la Marina, se trata de un “proyecto excepcional” que además nace con la voluntad de “convertir a este palacio en un lugar ‘habitado’: no estamos en un museo sino en un monumento. Nuestro objetivo es mostrar a los visitantes lo que significaba vivir en el siglo XVIII, en aposentos que demuestran la excelencia de las artes decorativas de su época”.
Foto: Hôtel de la Marina.

La Revolución Francesa, que estalló en 1789, cambiaría para siempre la historia de este palacio -también de la propia plaza, que pasaría a llamarse de la Revolución y, más tarde, de la Concordia-. En el caso del palacio, pasó a acoger el ministerio de la Marina, en principio solo algunas de sus salas y después la totalidad del edificio. Allí estaría hasta 2015.

Estandarte del poder francés, fue usado en el siglo XIX por Napoleón, Luis Felipe I y otros mandatarios para bailes y grandes recepciones, y allí también tuvo lugar, en las noches entre el 11 y el 17 de septiembre de 1792, uno de los grandes robos de la historia, concretamente de joyas de la Corona.

También en sus dependencias se firmó, el 27 de abril de 1848, el decreto para abolir la esclavitud en las colonias francesas.

Nueva vida para el Hôtel de la Marina

De hecho, el uso administrativo fue dando paso a la practicidad y el edifico pronto quedó recubierto de falsos techos y muros para acoger despachos del Ayuntamiento. En 2017 se afrontó la transformación de su historia, con una renovación a gran escala que se extendió hasta el pasado 2020.

Para Delphine Christophe, directora de conservación de monumentos y colecciones del Centro Nacional de Monumentos y responsable de las obras del Palacio de la Marina, se trata de un “proyecto excepcional” que además nace con la voluntad de “convertir a este palacio en un lugar ‘habitado’: no estamos en un museo sino en un monumento. Nuestro objetivo es mostrar a los visitantes lo que significaba vivir en el siglo XVIII, en aposentos que demuestran la excelencia de las artes decorativas de su época”.
Interior de uno de los salones del Hotel de la Marina en París. Foto: María Valderrama | EFE.

A partir de ahora se podrá ver en todo su esplendor su arquitectura, pero también sus pinturas originales, enterradas en sucesivas capas de pintura, suelos, mobiliario y objetos de arte de los siglos XVIII y XIX, en una narrativa que pone en relación el arte decorativo y la artesanía, con la excelencia y la manifestación del poder franceses.

Durante la restauración, además, se han descubierto auténticas maravillas, entre ellas la decoración original de los aposentos del intendente tal y como fueron creador en el siglo XVIII. Para restituir lo que no pudo recuperarse se compraron tejidos y muebles de época.

Para Delphine Christophe, directora de conservación de monumentos y colecciones del Centro Nacional de Monumentos y responsable de las obras del Palacio de la Marina, se trata de un “proyecto excepcional” que además nace con la voluntad de “convertir a este palacio en un lugar ‘habitado’: no estamos en un museo sino en un monumento. Nuestro objetivo es mostrar a los visitantes lo que significaba vivir en el siglo XVIII, en aposentos que demuestran la excelencia de las artes decorativas de su época”.

Para Delphine Christophe, directora de conservación de monumentos y colecciones del Centro Nacional de Monumentos y responsable de las obras del Palacio de la Marina, se trata de un “proyecto excepcional” que además nace con la voluntad de “convertir a este palacio en un lugar ‘habitado’: no estamos en un museo sino en un monumento. Nuestro objetivo es mostrar a los visitantes lo que significaba vivir en el siglo XVIII, en aposentos que demuestran la excelencia de las artes decorativas de su época”.
Foto: María Valderrama | EFE.

Una ‘nueva’ Plaza de la Concordia

Así, el palacio abrirá al público los dos patios centrales, los apartamentos del siglo XVIII, completamente restaurados, y se abrirá una cafetería con terraza, así como un restaurante del chef francés Jean-François Piège.

Con un juego de luces que ambientará el patio principal por las noches, y los soportales de la entrada convertidos en punto gastronómico, su reapertura servirá de avanzadilla al proyecto de remodelación de la Plaza de la Concordia y, más adelante, los Campos Elíseos.

La alcaldesa, Anne Hidalgo, anunció en enero los planes de urbanismo para este eje central de la capital francesa, hoy denostado y abandonado por los parisinos. La Concordia será renovado antes de los Juegos Olímpicos de 2024, incluyendo árboles y fuentes y pasando a ser eminentemente peatonal.

Después de los Juegos, comenzará la remodelación de la parte alta de los Elíseos, también desde la misma óptica.

a.
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