Los Encants: ayer y hoy del mercadillo de Barcelona por donde pasa la vida

Las fotografías de Rafael Vargas son un puente entre el antiguo mercado de Encants-Fira de Bellcaire y el nuevo, que presume de modernidad, del otro lado del parque de Glòries

El nuevo mercado. Foto Rafael Vargas

El nuevo mercado. Foto Rafael Vargas

Los Encants, como tantos otros mercadillos de segunda mano, son un microcosmos de la sociedad. En su moderno trazado de espiral, cuatro veces por semana, cientos de vendedores gritan, ríen, regatean, discuten, simulan indiferencia, regalan buenos modales, saludos y asesoran con autoridad de experto a miles de clientes.

El nombre del libro Encants i miralls de Barcelona’ hace un juego de palabras en catalán entre su denominación y el encanto de descubrir este universo de compras y ventas, junto con el reflejo de la ciudad que persiste a lo largo de los siglos.

Los Encants, como tantos otros mercadillos de segunda mano, son un microcosmos de la sociedad. En su moderno trazado de espiral, cuatro veces por semana, cientos de vendedores gritan, ríen, regatean, discuten, simulan indiferencia, regalan buenos modales, saludos y asesoran con autoridad de experto a miles de clientes.
Portada de Encants i Miralls de Barcelona. Foto Barcelona Llibres

De traslado en traslado

Como si fuera un mercado trashumante, el espíritu de los Encants es movedizo, nunca pudo estar quieto más que un puñado de generaciones, continuamente desplazado en aras del progreso urbanístico y de las leyes.

El mercado de Encants tiene sus raíces en la Edad Media, y en sus 750 años de historia ha cambiado de emplazamiento muchas veces

La génesis de los Encants se remonta al siglo XIII, y se ha movido con una línea pendular desde el centro histórico de la ciudad a un lado de la Plaza Sant Jaume hasta Las Ramblas, y desde las cercanías de Plaza España hasta la zona de Glòries, cuando en la década de 1930 era un páramo desangelado de fábricas y vías del tren.

Un microcosmos de la sociedad. Foto Rafael Vargas
Un microcosmos de la sociedad. Foto Rafael Vargas

El puente fotográfico entre dos mercados

Las fotografías de Rafael Vargas, en este libro editado por el Ayuntamiento de Barcelona, es un viaje a los dos últimos hogares de los Encants-Fira de Bellcaire, a ambos lados de la nueva plaza de Glòries.

Lo que tiene de fascinante la arquitectura del nuevo emplazamiento de 35.500 m2 diseñado por b720 Fermín Vázquez Arquitectos, lo tenía el espíritu del viejo mercado a pesar de su estructura provisoria y destartalada que al final duró como ochenta años.

Vargas recorrió el viejo mercado durante años y desde que se abrió el nuevo en septiembre de 2013 también retrató al nuevo desde todos los ángulos, comenzando por la clásica imagen de los vendedores y las baratijas reflejadas en los techos de espejos.

Venta de libros en el antiguo mercado. Foto Rafael Vargas
Venta de libros en el antiguo mercado. Foto Rafael Vargas

Su mirada permitió atrapar “las miles de historias que esconde sus rastros inmortales”, dice este fotógrafo.

El microcosmos de la ciudad

En sus imágenes se ven desde planos generales del hormiguero de personas y artículos inclasificables a detalles de cuadros de dudoso gusto, paradas de ropa a precio de saldo, tebeos desparramados por una mano gigante, estatuas de vírgenes en medio de libros casi sin valor y vajilla que respiran décadas.

En la última parte del libro Vargas tiende un puente entre el mercado de ayer y el de hoy, con las mismas composiciones en diferentes épocas

Es un diálogo entre el ayer y el hoy, en todos los ámbitos: los vendedores, las mercancías, las paradas para un café, los locales abiertos y cerrados, las señales de entrada y salida, las lonas que cubren como pueden la ensalada de objetos a la venta, etcétera.

La antigua estructura fue el hogar por 80 años. Foto Rafael Vargas
La antigua estructura fue el hogar por 80 años. Foto Rafael Vargas

Este diálogo está más logrado en la última parte del libro, cuando Vargas usa su fotografía como un puente en el tiempo y el espacio buscando la misma composición entre el mercado del pasado y el del presente.

Análisis e historia del mercado

Entre las firmas que acompañan las imágenes se encuentra la de Oscar Guayabero, que analiza por qué los Encants son un reflejo de la vida cotidiana de Barcelona, y cómo cada madrugada se produce esa ceremonia de subasta donde “hay un poco de crueldad en esa venta de recuerdos personales” que llegan de pisos de fallecidos o quién sabe de dónde

Enric March analiza los largos 750 años de historia que arrastran los Encants, al que califica como “el lugar donde se encuentran por penúltima vez el pasado y el presente, el lugar donde los muertos y los vivos pactan el futuro”.

Vistas del nuevo mercado. Foto Rafael Vargas
Vistas del nuevo mercado. Foto Rafael Vargas

Josep Bohigas analiza los dos emplazamientos a la luz del urbanismo, la transformación de la zona de Gloriès con el derribo del polémico Scalextric, la llegada del distrito 22@ con la torre Agbar y la llegada del nudo vial bajo tierra que todavía no termina de construirse, y que circula por debajo de los pies del mismo mercado.

Y luego Victoria Bermejo pone voz y cara a las cientos de miles de personas que han pasado y pasarán por los dos Encants, diálogos entre chicas que se prueban ropa, uno que regatea con poco éxito por una mandolina, el hallazgo de un libro valioso entre cientos intrascendentes, la metáfora de la lona azul, la historia de un póster de The Beatles, etcétera.

Un hormiguero humano en búsqueda de oportunidades. Foto Rafael Vargas
Un hormiguero humano en búsqueda de oportunidades. Foto Rafael Vargas

El círculo se cierra

Ojalá que sea más tarde que temprano, pero el destino del libro está escrito en este juego de laberintos y espejos.

“Cerrando el círculo, este libro acabará algún día expuesto a la venta en un rectángulo delimitado por líneas blancas sobre el pavimento de pandemonio que son los Encants de Barcelona”, anticipa Vargas.

El pasado y el presente en el mercado. Foto Rafael Vargas
El pasado y el presente en el mercado. Foto Rafael Vargas

Y tras tantos años de caminarlo, este fotógrafo conoce bastante el espíritu del mercado.

a.
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