El mapa (ilustrado) de los lugares que Ava Gardner amó en Madrid

Chicote, Lhardy, el café Comercial, Florida Park, la tienda Loewe de Gran Vía o el Rastro, esta guía visual nos lleva a los lugares preferidos de la actriz

Hubo una época en la que Madrid olía a una mezcla de alcohol, tabaco y perfume Chanel. Un tiempo en que nadie era nadie si no le había encendido, en Chicote, el Corral de la Morería o Florida Park, un cigarrillo a Ava Gardner, precisamente la responsable de ese perfume que embriagaba la ciudad.

Mapa ilustrado El Madrid de Ava Gardner.

Hubo una época en la que Madrid olía a una mezcla de alcohol, tabaco y perfume Chanel. Un tiempo en que nadie era nadie si no le había encendido, en Chicote, el Corral de la Morería o Florida Park, un cigarrillo a Ava Gardner, precisamente la responsable de ese perfume que embriagaba la ciudad.

Amante de la fiesta y la libertad, sofisticada y hermosa, la actriz se rodeaba de gitanos dando palmas en los tablaos, toreros, gente de la farándula, periodistas y amantes, como cuenta Manuel Vicent, autor de Ava en la noche (Alfaguara), en la introducción de un nuevo mapa ilustrado editado por el Ayuntamiento de Madrid y dedicado a la actriz norteamericana.

Siguiendo a Ava Gardner en Madrid

En un momento en el que por Madrid desfilaban artistas de Hollywood y personajes como Hemingway, Orson Welles o Frank Sinatra, Ava se enamoró de Madrid -y Madrid de Ava-.

El mapa está ilustrado por Jorge Arévalo y cuenta con una introducción de Manuel Vicent, autor de ‘Ava en la noche’

Había llegado a España en 1953 a rodar la película Pandora y el holandés errante en Tossa de Mar, en la Costa Brava, pero escogió Madrid como cuartel general para su vida llena de fiestas y pasión. Se quedó, en la suite presidencial 716 del Castellana Hilton, el chalet La Bruja de La Moraleja, y el ático dúplex de la calle Doctor Arce, n.º 11, hasta 1967, cuando se fue a vivir a Londres.

Por eso son muchos los lugares de la ciudad en los que es posible seguir sus huellas, desde el restaurante Lhardy a la chocolatería San Ginés, pasando por Las Ventas, el café Comercial, la tienda Loewe de Gran Vía o el Rastro.

Hubo una época en la que Madrid olía a una mezcla de alcohol, tabaco y perfume Chanel. Un tiempo en que nadie era nadie si no le había encendido, en Chicote, el Corral de la Morería o Florida Park, un cigarrillo a Ava Gardner, precisamente la responsable de ese perfume que embriagaba la ciudad.
Mapa ilustrado El Madrid de Ava Gardner.

El nuevo mapa, ilustrado por Jorge Arévalo y disponible online, recorre 12 de sus lugares preferidos en la capital y que hoy, de un modo u otro, aún guardan su recuerdo.

La Gran Vía

La ruta se inicia, cómo no, en La Gran Vía, la gran arteria madrileña que en esa época lucía al más puro estilo Broadway, y concretamente en Chicote. La ‘Capilla Sixtina de los martinis’, como la bautizó Buñuel, la fundó en 1931 el carismático Perico Chicote, lo que la convierte en la coctelería más antigua de Madrid.

De decoración art dèco que firmó el arquitecto Luis Gutiérrez Soto -autor también de edificios como el del Cine Callao- fue el bar de referencia para las estrellas de Hollywood que en los años 50 y 60 venían a grabar a los Estudios Bronston o a promocionar sus películas. Además de Ava Gardner, pasaron por el Museo Chicote Frank Sinatra (su esposo), Grace Kelly, Rita Hayworth, Sofía Loren, James Stewart o Gregory Peck.

Bautizado como la ‘Capilla Sixtina de los martinis’ por Buñuel, todos los grandes artistas de Hollywood que llegaron a Madrid para rodar en los años 50 y 60 pasaron por el Museo Chicote

Apenas cuatro números le separan de la tienda Loewe (Gran Vía, 8), una de las casas de moda más vinculadas a Madrid que abrió esta boutique en 1939. También la actriz se rindió a los icónicos bolsos hechos a mano por su artesanos y ella, quizás una de sus clientas más cosmopolitas, dio a conocer la marca fuera de nuestro país.

Hubo una época en la que Madrid olía a una mezcla de alcohol, tabaco y perfume Chanel. Un tiempo en que nadie era nadie si no le había encendido, en Chicote, el Corral de la Morería o Florida Park, un cigarrillo a Ava Gardner, precisamente la responsable de ese perfume que embriagaba la ciudad.
Las Ventas, mapa ilustrado de Ava Gardner.

Las Ventas

El recuerdo de Gardner nos lleva a continuación a Las Ventas y al mundo del toreo, al que tanto se aficionó durante su estancia madrileña -y no solo por su tórrida historia de amor con el matador Luis Miguel Dominguín, que también-.

En la plaza Monumental de Las Ventas, un edificio de arquitectura neomudéjar inaugurado en 1931, la más importante del mundo, y la única, junto a la de Nimes y México D.F en la que es posible confirmar la alternativa, la estrella descubrió un arte que también entusiasmaría a sus amigos Hemingway y Welles. Hoy puede visitarse su museo con trajes de luces, carteles antiguos, obras de arte y reliquias de los más grandes maestros de la lidia.

Y de Alcalá a la Castellana para conocer el Hilton, hoy Intercontinental, la casa de muchos de los actores de Hollywood que rodaban en España. Inaugurado en 1953, selecto y discreto, dicen que la fiesta de inauguración duró tres noches y tres días. Bette Davis, «Cantinflas», Charlton Heston o Romy Schneider son sólo algunas de las estrellas que, como Ava Gardner, lo eligieron como base de operaciones.

Las fiestas de Ava

En Florida Park (Fernán Gómez, 85), dentro del parque de El Retiro, se encuentra la que fuera sala de fiestas por excelencia de Madrid durante décadas. Ídolos nacionales e internacionales han actuado en su escenario, que atesora miles de anécdotas, como aquella entrevista en directo en TVE que Lola Flores detuvo para buscar un pendiente.

Hubo una época en la que Madrid olía a una mezcla de alcohol, tabaco y perfume Chanel. Un tiempo en que nadie era nadie si no le había encendido, en Chicote, el Corral de la Morería o Florida Park, un cigarrillo a Ava Gardner, precisamente la responsable de ese perfume que embriagaba la ciudad.
Ava Gardner hizo del Hilton Castellana su primer cuartel general en Madrid.

De nuevo rumbo al centro, la Carrera de San Jerónimo es el hogar de Llardy, del que Galdós, que cuenta también con su propio mapa ilustrado, dijo que había llegado a Madrid para “poner corbata blanca a los bollos de tahona”. Considerado el primer restaurante de la ciudad a la europea, ofrecía (y ofrece), platos tan castizos como el cocido, los callos a la madrileña y los riñones al jerez. Políticos, escritores y artistas también se rindieron a sus encantos.

Sin embargo, ningún mapa sobre el Madrid de Ava Gardner estaría completo sin sus queridos tablaos, como el Villa Rosa (Plaza de Santa Ana, 15). Fundado en 1911, es el más antiguo de la ciudad y uno de los más hermosos, con su extraordinaria fachada de azulejos, obra de los ceramistas Alfonso Romero Mesa y Juan Ruiz de Luna. Imperio Argentina, Juanito Valderrama, Miguel de Molina o Antonio Mairena son algunos de los artistas flamencos que han actuado en este tablao del Barrio de Las Letras.

Los tablaos flamencos como Villa Rosa y el Corral de la Morería fueron algunos de los lugares preferidos de Ava Gardner en Madrid

También entre sus preferidos estaba el Corral de la Morería (Morería, 17), uno de los lugares del mundo donde se ofrece mejor flamenco y el primero en contar con una propuesta gastronómica con estrella Michelin. Rudolf Nuréyev, John Lenon, el Sha de Persia, el Ché Guevara, que asistió de incógnito, o Salvador Dalí, que trató de entrar con una pantera, además de la Gardner, son algunos de sus ilustres visitantes. Mencionar la lista de grandes artistas que han pasado por sus tablas y que incluyen a Antonio Gades, ‘La Chunga’, Diego el ‘Cigala’ o José Merce, sería imposible.

Domingos en El Rastro

Pero no solo de fiesta vivía la diva en Madrid. También le gustaba pasear entre los cientos de puestos de ropa y menaje, librerías de viejo y chamarileros, almonedas y anticuarios que componen de El Rastro. El micromundo en torno a este mercado callejero de los domingos en la Ribera de Curtidores ha fascinado también a directores de cine como Carlos Saura, Eloy de la Iglesia o Pedro Almodóvar, que lo han mostrado en sus películas, y también a todos los que pasean en busca de gangas o de un pedazo de historia.

Hubo una época en la que Madrid olía a una mezcla de alcohol, tabaco y perfume Chanel. Un tiempo en que nadie era nadie si no le había encendido, en Chicote, el Corral de la Morería o Florida Park, un cigarrillo a Ava Gardner, precisamente la responsable de ese perfume que embriagaba la ciudad.
El Rastro, mapa ilustrado de Ava Gardner

Entre las últimas paradas se cuenta también La Mallorquina, una de las pastelerías más antiguas de Madrid con 125 años de historia a sus espaldas. Los ventanales de este paraíso de dulces, que dan a la Puerta del Sol, han sido testigo de acontecimientos como la proclamación de la II República o, más recientemente, la acampada que dio lugar al 15-M.

Un clásico para poner fin a las noches de farra madrileña está muy cerca, en el Pasadizo de San Ginés. Allí aguarda la Chocolatería San Ginés, abierta 24 horas al día todos los días del año. Famosa por sus churros con chocolate, la “buñolería modernista” que diría Valle-Inclán, también sedujo a Ava Gardner como el perfecto escondite fin de fiesta al amanecer.

La ruta termina en la Glorieta de Bilbao, donde resiste contra viento y marea -y un pequeño paréntesis- el Café Comercial. Perfecto ejemplo del Madrid que conoció la actriz, las sillas de sus veladores de mármol han contado entre sus clientes habituales Edgar Neville, Ignacio Aldecoa, Enrique Jardiel Poncela, Rafael Azcona o Gloria Fuertes, entre tantos otros.

a.
Ahora en portada