Écija: la ruta por la ciudad andaluza de las torres

A una hora de Sevilla sorprende la cantidad de campanarios barrocos que tiene esta pequeña ciudad andaluza, que compiten en belleza con la Giralda

A una hora de Sevilla sorprende la cantidad de campanarios barrocos que tiene esta pequeña ciudad andaluza, que compiten en belleza con la Giralda

Dicen en Écija que sus torres son las más bonitas de Andalucía, que presumen de una belleza y elegancia casi al nivel de la Giralda. Y dicen en Écija que no hay villa que tenga tantos palacios concentrados en un territorio tan pequeño.

Es fácil comprender el orgullo de los lugareños por esta ciudad, ubicada en un valle de colina suaves a una hora de Sevilla.

Una historia de miles de años

Con raíces en la Edad de Bronce, la antigua colonia Augusta Firma romana devino en Astigi, una de las principales poblaciones de Hispania, que tras identificarse como la Istiyya musulmana se convirtió en la Écija cristiana en el siglo XIII.

Periódica sede de la corte castellana en la guerra de Granada, entre los siglos XVI y XVIII la villa vivió épocas de prosperidad económica que se tradujo en una profusión de iglesias, conventos y palacios que presentan, actualmente, un catálogo de estilos encabezados por el barroco.

Iglesia de Santa Cruz. Foto Onekb’s Pictures-Turismo de Écija

Descubrir las torres

El cuadro pintoresco de sus balcones en flor, de sus ventanas y las fachadas son para admirar; pero una de las mejores formas de contemplar la belleza de esta ciudad es levantando la cabeza y descubriendo sus grandes torres, que se elevan como un recuerdo de los años de abundancia y poder comercial.

En el trazado de su casco antiguo se levantan una decena de campanarios, de 25 a 55 metros de altura, casi todos ricamente decorado en estilo barroco

O en todo caso, algunas de estas torres también son atalayas donde se puede ver el tapiz de tejados cruzado por el dédalo de callejuelas de trazado serpenteante.

La ruta de las torres

El ayuntamiento de Écija diseñó una ruta de las torres, para conocer las construcciones más emblemáticas de esta villa andaluza.

El punto de partida es el corazón de la ciudad, la Plaza de España, que pocos pasos más adelante nos permite encontrar a la Iglesia de Santa María. Su campanario de 52 metros, de elegante estampa barroca en ladrillo y con motivos azules, recuerda a la Giralda de Sevilla.

Iglesia de Santa María. Foto Turismo de Écija

Construida en 1717, fue diseñada por Pedro de Silva, quien la construyó mientas se levantaban los muros de la Fábrica de Tabacos de la capital andaluza, también de su autoría.

El segundo punto es otro campanario, el de la Iglesia de Santiago. Con 50 metros, es la tercera en la historia del templo, que fue precedida por una de estilo mudéjar; y luego por otra que recibió graves daños en el terremoto que asoló Lisboa en 1755.

Iglesia de Santiago. Foto Turismo de Écija

En la base de la torre se adivina la tumba de un musulmán, que fue enterrado en 756 y cuyo rostro tallado sobresale en el relieve.

Ejemplos de la arquitectura barroca

Desde la calle Emparedamiento se distingue la torre de la Iglesia de la Victoria, de 35 metros de altura.

Construida a mediados del siglo XVIII, está realizada en ladrillo tallado y es de una estética más austera que los otros dos ejemplos de arquitectura barroca.

Iglesia de la Victoria. Foto Turismo de Écija

Esta torre tiene una hermana gemela, y es la iglesia del mismo nombre que se encuentra en la localidad de Estepa.

El cuarto punto es la Iglesia de San Gil. Estamos frente a un modelo único entre las torres barrocas, un bello ejemplo de simetría y equilibro. Es una de las torres más altas, con 55 metros, y al estar en el barrio más alto de la ciudad es vista desde todos los ángulos de la villa.

Auténtico estilo ecijano

La torre de la Iglesia de Santa Ana, del siglo XVIII, presenta dos cuerpos diferenciados: los dos tercios inferiores son de ladrillo, austeros, construidos sobre una antiguo campanario que a su vez había sido emplazado en una torre de la muralla medieval.

El último tercio tiene tres segmentos ricamente decorados, con los cuatro vados ocupados con sus campanas de volteo.

Iglesia de San Juan. Foto Turismo de Écija
Iglesia de San Juan. Foto Turismo de Écija

El sexto campanario, la Iglesia de San Juan, es un espectacular ejemplo de arquitectura barroca en estilo ecijano, con una decoración anaranjada y con detalles azules sobre un fondo blanco.

Dotada de ocho campanas y con 46 metros de altura, se terminó de construir en el año 1745.

La Iglesia de San Juan es un espectacular ejemplo de arquitectura barroca en estilo ecijano, un estilo propio del barroco

La torre de la Iglesia de San Pablo y Santo Domingo, con 28 metros, está inconclusa desde el 1700. Pero más que la torre la atracción popular se enfoque en el templo, donde una de las capillas guarda un rosario que se considera como uno de los mayores tesoros del barroco andaluz.

Iglesia de Santa Cruz. Foto Turismo de Écija
Iglesia de Santa Cruz. Foto Turismo de Écija

La octava torre es la de la Iglesia Mayor de Santa Cruz, que se diferencia de los otros campanarios por su estilo renacentista, lo que le otorga un aire de ligereza a pesar de tener 42 metros de altura.

En su parte inferior, los ojos atentos podrán advertir dos inscripciones en árabe, del 930 y el 997, que describen la construcción de fuentes en la ciudad.

Las últimas torres de la ruta

Las novenas son las torres de la Iglesia de las Gemelas, que con la portada es lo único que queda del monasterio de la Merced de 1684.

Los rayos han castigado en numerosas ocasiones a la estructura, la última en 2014, que derribó partes del segundo y tercer cuerpo de la torre izquierda, aunque luego fue reconstruido.

Iglesia del Carmen.Foto Turismo de Écija

La última parada es para ver la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Edificada en el año 1637, sus 45 metros de altura destacan por el uso de ladrillo tallado que está oculto tras un enfoscado de doble policromía.

Cabe aclarar que gran parte de la estructura fue reconstruida en 1755, a raíz del mismo terremoto que dañó a la Iglesia de Santiago.

Los palacios de Écija

Pero en Écija hay mucho más que torres de iglesias por descubrir. El pasado señorial de la villa se descubre por medio de diversos palacios, como el de Peñaflor (siglos XVI-XVIII), que presenta una interesante fachada revestida con frescos; o el de Benamejí, donde además de la belleza de su frente y patios también vale la pena visitar por ser la sede del Museo Histórico Municipal, con restos arqueológicos que datan de la época romana y de los siglos en que fue una ciudad clave de los reinos de Al-Ándalus.

Además de las torres en el centro histórico de Écija hay fascinantes palacios, algunos de ellos reconvertidos en museos, para conocer y descubrir

También caben destacar el Palacio de Valdehermoso, decorado con una portada plateresca del siglo XVI, los de Granados, Santaella y el de Palma, con fantásticas muestras de lacería de estilo mudéjar y muebles que datan del siglo XIX.

Palacio de los Granados. Foto Turismo de Écija

Estas tierras cuentan con una larga tradición de cría de caballos pura raza español, árabe y anglo-árabe, cuyo legado y mantenimiento se pueden conocer en el Centro de Interpretación Ecuestre.

Pero esta es otra historia.

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