Qué hay de nuevo en la nueva Bilbao

Tras meses sin viajes, Bilbao ofrece el cóctel perfecto de planes: no te pierdas los museos, restaurantes y mercados que suman una escapada de diez

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.

Guggenheim, Bilbao. Foto: Jorge Fernandez Salas | Unsplash.

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.

Y, sin embargo, hay vida –y mucha- más allá del seductor Guggenheim. Hay exposiciones que nos llevan a espacios clásicos como el Museo de Bellas Artes o tan innovadores como La Hacería o el Centro Azkuna, cuya reforma corrió a cargo del mismísimo Philippe Starck. Hay una gastronomía pujante que nos conduce a Ola (el restaurante gastronómico de Martín Berasategui) o la última taberna inaugurada en las Siete Calles. Hay asadores y sidrerías que nos reconcilian con la tradición. Hay hoteles que son destinos en sí. Y hay mercados por los que merece la pena perderse. Resumimos Bilbao en los planes que configuran la perfecta escapada de la primavera.

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.
Bilbao. Foto: Elcarito | Unsplash.

Guggenheim

Además de saludar al imponente Puppy, la escultura en la que Jeff Koons reinventó el jardín clásico europeo del siglo XVIII bajo la forma de West Highland terrier gigante completamente cubierto de flores y de perdernos entre las obras de Richard Serra que forman parte de su exposición permanente, el Guggenheim nos espera con varias muestras temporales. Destaca la exposición de Vasily Kandinsky (hasta el 23 de mayo), el pintor ruso que lideraría la revolución de las formas en la primera mitad del siglo XX.

En Zorrotzaurre, la llamada ‘isla creativa’ de Bilbao, encontramos propuestas tan interesantes como Espacio Open, La Hacería o el mercado Open your Ganbara

Hasta el 13 de mayo se puede ver también el trabajo la artista y cineasta Alex Reynolds (Bilbao, 1978) en la muestra Hay una ley, hay una mano, hay una canción y, hasta el 29 de agosto, Bilbao y la pintura, que revela cómo los artistas locales plasmaron el progreso de la ciudad entre finales de siglo XIX y principios del XX.

Curva Dominante. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum
Curva Dominante. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum.

Bilbao vacía

Otras dos exposiciones interesantes nos esperan en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Por una parte, Muntadas. La ciudad vacía, un “artefacto” según explica su creador, Antoni Muntadas (Barcelona, 1942), con vídeos e instalaciones que abordan el desarrollo histórico del urbanismo de Bilbao. Desarrollado a lo largo de los dos últimos años, la reciente pandemia y el vaciamiento de la ciudad durante el confinamiento en la primavera de 2020 cobraron un inesperado protagonismo. Hasta el 5 de septiembre.

Mendiburu. Materia y memoria, una gran retrospectiva de tres décadas sobre la obra del escultor Remigio Mendiburu y comisariada por Juan Pablo Huércanos (hasta el 5 de septiembre) es la otra gran apuesta del centro expositivo.

De paseo por Zorrotzaurre

También llamado ‘la isla creativa’ el proyecto de Zorrotzaurre es la última gran operación de regeneración urbana puesta en marcha en Bilbao. Si el Guggenheim dio nueva vida a la ría del Nervión, aquí es un polígono industrial en la ribera de Deusto, antiguamente degradado, el que se convierte en un flamante barrio nuevo y, sí, lleno de lugares interesantes.

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.
Vista Zorrozaurre. Foto: ©MITXI | Bilbao Turismo.

Es el caso de La Hacería, una antigua serrería reconvertida en espacio polivalente de creación y exhibición donde, como un laboratorio o cocina de tendencias, lo mismo se graba un videoclip que se ensaya una obra de teatro o se dan cita los miembros de diferentes clubles temáticos: teatral, de jazz o flamenco.

Sin salir de la ‘isla creativa’ merece la pena pasar por la Antigua Fábrica de Galletas de Bilbao (Artiach) renacida ahora como Espacio Open que, desde 2009, cobija a un buen número de proyectos creativos y sociales. En su interior, uno de los secretos mejor guardados de Zorrozaurre: Open your Ganbara, un flea market de más de 2.000 m2 donde es posible encontrar de todo: desde el contenido de un viejo trastero a creadores que venden sus propios diseños. Los días de mercado también permanece abierto el Centro de Creación y Fabricación Digital Fab Lab Bilbao para que podamos descubrir qué es esto de las tecnologías creativas.

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Muy cerca, el Pabellón Nº 6 es el hogar de las artes escénicas. En un espacio vacío y “chejoviano” según sus creadores, gestionado por los propios artistas, volcado hacia los espectadores y “alejado de las servidumbres de la producción empresarial al uso” se comparten proyectos, se propician mestizajes, se ofrecen cursos, clases magistrales y montajes y, en definitiva, se rinde culto al teatro y a la danza.

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.
Foto: Pabellón Nº 6 (Bilbao).

El ‘zirco espazio’ Karola, el club deportivo de skateboard Gure Txoko, el centro de creación y exposición de artes circenses y performativas Zirkozaurre y el centro de escalada Piugaz Bilbao son otros de los espacios que atesora el lugar, hogar también del primer y único Centro Superior de Diseño privado de la comunidad autónoma vasca, el IED Kunsthal Bilbao.

Las 43 columnas del Azkuna

Si la tendencia pasa por recuperar viejos espacios y reconvertirlos en potentes centros de arte y creación no podemos dejar de lado la reinvención de la Alhondiga. El antiguo edificio modernista de principios de siglo XX que durante décadas sirvió al comercio de vinos y aceites en la ciudad es ahora el Centro de Sociedad y Cultura Contemporánea de Bilbao.

Su clasicismo exterior contrasta con el hábitat urbano ideado por el diseñador francés Philippe Stark que dio lugar al espacio contemporáneo, sobrio y muy original que es Azkuna Zentroa – Alhóndiga Bilbao.

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.
Foto: Centro Azkuna.

Tras repasar las increíbles 43 columnas que, sin aparente orden ni concierto, revisan estilos arquitectónicos, materiales, épocas y lugares, merece la pena echar un vistazo a su agenda y apuntarse a alguno de sus planes: cine, exposiciones, arte en vivo, literatura… También es un (muy) buen lugar para comer gracias a su reconocido restaurante Yandiola (actualmente solo servicio en terraza y bajo reserva).

Escena gastro

Ponemos rumbo al Casco Viejo para disfrutar de la gastronomía aunque, en lugar de en una taberna, entramos en un hotel. Se trata de Tayko donde residen hasta dos propuestas del genial Martín Berasategui: el gastrobar Patri, de corte informal, y el restaurante gastronómico Ola con una estrella Michelin a la que acaba de sumar su primer Sol Repsol.

Ubicado en la primera planta, con un comedor que deja ver sus paredes de ladrillo y sus vigas de hormigón, el restaurante Ola nos propone un viaje sensorial por el universo de Berasategui.

Su discípulo, Raúl Cabrera, reproduce con fidelidad y pasión los platos del chef donostiarra, con propuestas como la ensalada de tuétanos de verduras con marisco, crema de lechuga de caserío y jugo yodado, el pichón con minestrone de oreja, tomate, limón, crema de manzana y tosta de sus interiores, o el pastel de almendra tostada con helado de miel.

Tabernas hay muchas en las Siete Calles aunque es cierto que muchos locales cayeron en los últimos años en manos de franquicias. Sin embargo, hay nuevas hornadas de profesionales dispuestos a recuperar el viejo espíritu del Casco Viejo. Es el caso de la Taska Beltz, del conocido empresario local Joseba Gorroño, que acaba de abrir un local de “vinos, rock y cazuelitas” perfecto para degustar desde una rareza en forma de vino (un Meinklang austríaco o un Morgon de la zona del Ródano) a bocados tan clásicos como la lengua en salsa o las manitas a la vizcaína.

También de los últimos en abrir en el Casco Viejo (en plena pandemia) pero ya un referente en la zona es Egurre. Muy al estilo txoko y con una propuesta tradicional, la de cocina vasca “pero con gusto y calidad”, según especifican, sirven chipirones en su tinta, langostinos tigre, pulpo a la plancha, el sabroso txangurro Egurre, una deliciosa tortilla de bacalao, bacalao al pil pil, rabo y chuletón a la plancha, entre otros.

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.
Foto: Egurre Bilbao.

Sabores tradicionales (o no tanto)

En el céntrico barrio de Abando, junto al palacio de Justicia y muy cerca de la Gran Vía encontramos el restaurante de Aitor Rauleaga. Inaugurado en marzo de 2020, apenas unos días antes de que la pandemia lo cambiase todo, el restaurante aborda el recetario de sabor y memoria de su chef que, tras pasar por las cocinas de Zuberoa, Horma Ondo o Goizeko Kabi, despliega una propuesta donde priman la cuchara y el producto de temporada.

El restaurante Garena, a 30 km de Bilbao, acaba de ser distinguido con su primer Sol Repsol

Si la idea de comer en un caserío tradicional te seduce, Garena es nuestra apuesta. A 30 km de Bilbao, entre los parques naturales de Gorbeia y Urkiola, ofrece dos conceptos gastronómicos diferenciados: por una parte, una carta tradicional que se nutre de brasa, caldos concentrados y guisos actualizados. La segunda opción la definen como un atrevido viaje por 500 años de la historia culinaria local, con propuestas como cucurucho de steak tartar de betizu, gallina vieja, babatxikis con bellota y chorizo, setas a la brasa de helechos con huevo de euskal oiloa o cuajada con ortigas.

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.
Foto: Garena Jatetxea.

La ruta del tesoro

Además del mencionado Open your Ganbara, merece la pena dejarse caer por los numerosos mercados de Bilbao, bien se para cazar tesoros en forma de alimentos de temporada, productos gourmet o diseños de creadores.

El Mercado de la Ribera es el principal mercado de la ciudad, ubicado entre el Casco Viejo y la ría. Reconocido en 1990 por el libro Guinness de los Records como el mercado municipal de abastos más completo del mundo, se divide en zonas de puestos -más de 60 paradas– y restauración, con bares y restaurantes que ofrecen cuidadas selecciones de pintxos.

De productos locales, delicatessen km0 traídos directamente de caseríos se nutre el mercado Sábados agrícolas, que se organiza todos los sábados en le parque del Arenal, junto al ayuntamiento. Hortalizas, frutas, miel o mermeladas son algunas de las exquisiteces que pueden adquirirse aunque lo que no debe faltar en la cesta son las piparras.

A nadie se le escapa que el Guggenheim es mucho más que un museo para Bilbao. Más allá de un contenedor de obras de arte, esta gran obra arquitectónica facturada por Frank Gehry es una inmensa escultura junto a la ría, un hito en el diseño más innovador y vanguardista del siglo XX y, cómo no, el revulsivo que empujó a la ciudad a la modernidad.
Así de suculentas lucen las barras del Mercado de la Ribera. Foto: Mark Susina.

En el mismo lugar se organiza, los domingos, un mercado de flores que también es un clásico de la capital vizcaína.

En el terreno de los mercadillos destaca el del 2 de mayo, el rastro ubicado en la calle del mismo nombre, en el corazón de Bilbao La Vieja, quizás el barrio más multicultural de la ciudad. Punto de encuentro para personas con ánimo de curiosear y comprar ropa vintage o vinilos antiguos, pero también de participar en muestras de música y folklore, se celebra el primer sábado de cada mes.

Todos los domingos, bajo los soportales de la Plaza Nueva, en pleno centro del Casco Viejo, se celebra otro mercadillo, quizás el de mayor solera de la ciudad, perfecto para coleccionistas de sellos, monedas, minerales o libros y perfecto también para palpar el ambiente de la ciudad

Cómo llegar

Para este verano 2021, Vueling presenta una oferta de 150 vuelos semanales en 25 rutas desde la capital vizcaína, 16 domésticas y 9 internacionales. Este año se incluye la nueva conexión con Murcia, además de recuperar la oferta en las siguientes rutas: A Coruña, Jerez, Ámsterdam, Berlín, Florencia, Roma y Porto desde Bilbao.

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