Bilbao a la última: mucho más que el Guggenheim

Serrerías y fábricas de galletas transformadas en espacios de arte, centros culturales y una gastronomía puntera: hay un nuevo Bilbao más allá del Guggenheim

Como el resto de grandes museos del país, el Guggenheim se puede visitar de nuevo, con algunas limitaciones de aforo, eso sí, y con un nuevo servicio de audioguía a través de una aplicación para teléfonos móviles.

Programar una visita a este museo fundamental puede ser una excusa como otra cualquiera para visitar (o revisitar) Bilbao y comprobar la sorprendente transformación de esa ciudad a partir de la gran obra del genial Frank O. Gehry.

Para empezar, la ría, junto a la que se asienta el propio museo: quienes conocieron la capital vizcaína de finales del siglo XX no dan crédito a cómo el entorno de ese curso de agua, tan industrial, tan feo e, incluso, tan maloliente, hoy es uno de los paseos más agradables por la ciudad.

Vista aérea de la ría. Foto: Getty Images.

De polígono industrial a isla creativa

En este sentido, resulta admirable la reconversión de Zorrotzaurre, antes polígono industrial en la ribera de Deusto, en lo que hoy se conoce como ‘la isla creativa’.

El proyecto nació, de forma casi inesperada, cuando un grupo de artistas multidisciplinares decidió aprovechar una enorme serrería abandonada de la zona para convertirla en un espacio para la creación y la exhibición de sus obras: Hacería.

Aquello fue en el año 1998 (apenas un año después de la inauguración del Guggenheim) y, desde entonces, la zona no ha dejado de sumar proyectos creativos en otras naves abandonadas.

Por ejemplo, la antigua fábrica de galletas Artiach, que hoy es el Espacio Open, laboratorio artístico, mercado de tendencias de moda, reducto gastronómico con terraza, taller digital…

Segunda vida de la Alhóndiga

No es la única y sorprendente transformación de grandes espacios en Bilbao: muchos no saben que la gran idea para la reactivación de la ciudad, a finales del sigo XX, pasaba por la reforma de la Alhóndiga y su conversión en un referente para el arte dentro del País Vasco.

Pero el acuerdo firmado con la Fundación Solomon R. Guggenheim para la construcción del célebre museo y la liberación del espacio junto a la ría que hoy ocupa la institución, acabó dejando en papel mojado el proyecto para la Alhóndiga que con tanta pasión había trabajado el arquitecto Jorge de Oteiza.

No obstante, con el tiempo se acabó retomando la idea de “hacer algo grande” con la Alhóndiga. Hoy aquel viejo almacén supone uno de los más interesantes reclamos para quienes viajan a la capital vizcaína y también para muchos de sus habitantes.

Alhóndiga Bilbao. Foto: MITXI | Bilbao Turismo.

Centro Azkuna

Así, el Centro Azkuna es una auténtica referencia cultural, con salas de exposiciones, un centro deportivo, una medioteca y hasta un reconocido restaurante, Yandiola, cuya terraza de visita casi obligada en estos tiempos de distancia social (solo con reserva).

Al Azkuna se entra a través de una espectacular sala de columnas, donde están representados diferentes estilos arquitectónicos, procedencias y épocas, y a la que dan buena parte de las instalaciones del centro. Un dato que conviene tener en cuenta: la reforma de los espacios interiores corrió a cargo de Philippe Starck, ¡nada menos!

Escultóricas columnas de la Alhóndiga. Foto: MITXI | Bilbao Turismo.

Muy espectacular resulta la vista a la nueva Oficina de Turismo en la Plaza Circular, un enorme espacio donde no solo conseguir información de rutas, actividades y monumentos en la ciudad, sino de todo tipo de temáticas (gracias a los ordenadores de acceso libre situados en una de las espectaculares salas), al tiempo que se admira un cuidado interiorismo que, desde luego, se adelanta el futuro.

Dónde dormir

En cuanto a alojamientos de referencia y tendencia, en Bilbao hay muchas propuestas. Una de las más cómodas es la del Gran Hotel Domine Bilbao, en la misma plaza de acceso al Museo Guggenheim y con magnificas vistas al mismo desde varias de las habitaciones y espacios generales.

Pero si se quiere algo menos de clasicismo y un poco más de creatividad, conviene alojarse o, al menos visitar, el Hotel Nyx, en el Arenal. En poco más de un año de vida (se inauguró en abril de 2019) se ha convertido en una referencia para aquellos bilbaínos que gustan de explorar en nuevas tendencias, con un diseño rompedor y con numerosas obras de arte actual repartidas tanto por los espacios comunes como por las propias habitaciones.

Suite del Gran Hotel Domine con vistas al Guggenheim.

También muy recomendable es la opción de dormir en el Hotel Tayko, en un edificio con mucha historia (es uno de los primeros que se construyeron con estructura de hormigón en el país), pero reformado de una forma tan vanguardista, cálida y confortable que, una vez traspasadas las puertas, es fácil abstraerse del tiempo y casi del espacio.

Nueva cocina vasca

Este alojamiento organiza actos culturales, entre ellos conciertos y, además, ofrece una propuesta gastronómica irresistible: el restaurante Ola, con el sello del inefable Martín Berasategui. El brillante cocinero guipuzcoano también deja su impronta en el gastrobar del hotel, Patri, algo más informal e ideal para ir en grupo.

Pero si se está en Bilbao y se quiere comer de una forma creativa e impactante, conviene reservar mesa en Azurmendi, donde el chef Eneko Atxa puede presumir de sus tres estrellas Michelin.

Azurmendi, de Eneko Atxa.

De hecho, este local es el que más rápido ha conseguido semejante honor y se entiende el porqué al disfrutar de una experiencia que va más allá de eso que se conoce como ‘la nueva cocina vasca’.

En este caso, y fundamentalmente, en materia de sentidos, porque su menú degustación de 25 pasos activa los cinco convencionales y sublima el sexto, a través de las genialidades de este cocinero y su equipo.

La opción para aquellos que no quieran desplazase hasta este restaurante, muy próximo al aeropuerto, es probar la cocina del restaurante Eneko, situado en el Palacio Euskalduna.

Palacio Euskalduna. Foto: Bilbao Turismo.

Este complejo, por cierto, es uno de los principales centros culturales de la ciudad, donde se programan numerosos espectáculos escénicos y musicales, además de congresos y actos institucionales.

Última mirada al nuevo Bilbao

La última propuesta en esta ruta por la capital vizcaína tiene algo de nostálgico y sorprendente. Aunque sea muy conocido el puente colgante entre Getxo y Portugalete (construcción de finales del siglo XIX, obra de Alberto de Palacio y declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 2006), no todos saben que se puede pasear sobre él a través pasarela peatonal situada a 50 metros de altura.

Puente Bizkaia. Foto: Bilbao Turismo.

Para llegar hasta allí se utilizan los ascensores situados en las torres que sustentan las construcción. Una buena despedida, con vistas a la desembocadura del Nervión, a una ciudad que, como se ve, es muchísimo más que su museo Guggenheim.

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