Batignolles: recuerdos de pueblo en París

El barrio de Batignolles se divide entre un sector que recuerda a una villa de provincias y otro que presume de modernidad con sus edificios de fachada de vidrio

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.

Al caminar por las calles adoquinadas da la sensación de que se está en un pueblo de Normandía o Aquitania. Pero es París, aunque lejos de las avenidas colapsadas de tránsito y del famoso ritmo frenético de los residentes de la capital.

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.
Parque de Batignolles. Foto Marc Bertrand-Turismo de París

Aires de pueblo

Basta mirar en 180 grados en la plaza del Dr. Félix Lobligeois para descubrir una auténtica postal pueblerina: allí terrazas de restaurantes bajo los tilos, ahí una panadería, al lado una heladería artesanal, y como corresponde a una pequeña villa, la sobria iglesia de Sainte-Marie des Batignolles de estilo neoclásico que recuerda a un templo griego.

Si se trata de completar el cuadro, cabe recordar que cada sábado, desde la mañana hasta pasado el mediodía, en el Boulevard des Batignolles se levanta un mercado de productos ecológicos, con los agricultores con sus paradas de frutas y verduras, embutidos, miel y artesanías.

El mercado del Boulevard des Batignolles presenta las delicias de los agricultores de la región, productos ecológicos como quesos, miel y embutidos de gran calidad

Otra opción, los días de semana, es dar una vuelta por el mercado cubierto del barrio en la rue Lemercier 96, donde se puede disfrutar de la misma calidad.

El parque de Batignolles es otro rincón recomendado. Diseñado como un jardín inglés, con 16 hectáreas es el espacio verde más grande del XVII distrito, con su césped tan impecable que parece retocado por estilistas y con sus parterres siempre llenos de flores.

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.
Mercado ecológico de agricultores. Foto Marc Bertrand – Turismo de París

El barrio dentro del barrio

Allí hay un micro-barrio, el des Epinettes, que también presenta una estética aldeana, uno de esos rincones que los parisinos conservan como un secreto a voces.

Se trata de un sector peatonal donde se descubren grandes residencias que presumen de toda clase de estilos, muchas de ellas dueñas de pequeños patios que en la primavera que se acerca cobran vida con sus plantas.

Una de estas casas, perteneció al pintor impresionista Alfred Sisley.

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.
Barrio des Epinettes. Foto Amélie Dupont-Turismo de París

Moda y decoración

Batignolles se caracteriza por la gran cantidad de tiendas de moda, muchas de ellas de diseñadores independientes, como las que se concentran en la rue Legendre, como A.P.C., Sœur, Marie-Sixtine, Harris Wilson, Balibaris, Leon & Harper o Des Petits Hauts.

También hay una interesante tradición de locales de decoración, como las tres sucursales del concept store de Blou y otras dedicadas al público infantil.

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.
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Tradición del bistró

Aunque ahora limitados por las restricciones en torno al coronavirus, cabe recordar que Batignolles cuenta con un interesante número de bistrós de barrio, decorados con mimo, que presentan platos que oscilan entre cocina vanguardista y la de toda la vida, aunque la tendencia deriva a los pequeños manjares como tapas y tablas de quesos y embutidos.

Olives et Cacahuètes, Les Beaux Gamins, Les Paresseux, L’Ébéniste du vin o Pignon son algunos nombres sugeridos por Turismo de París, aunque si se quiere una comida más formal, se pueden conocer las opciones de Gaston, Les Puces des Batignolles, Le Manoir o Le Tout Petit, entre otros.

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.
Carrusel del Parque de Batignolles. Foto Amélie Dupont-Turismo de París

Las nuevas Batignolles

La parte más moderna de Batignolles es el que va desde la rue Cardinet hasta el Boulevard Périphérique, más conocido como la Puerta de Clichy.

En las nuevas Batignolles el arquitecto Renzo Piano diseñó el segundo edificio más alto de París tras la Torre Montparnasse

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.
La nueva Batignolles. Foto Acme-Flickr

En unos antiguos almacenes ferroviarios se levantó un complejo que presume de modernidad, ubicado alrededor del parque Martin Luther King.

En el extremo noreste de París, un sector del XVII distrito presenta un barrio de aires pueblerinos que contrasta con un vecindario que presume de modernidad. Son dos ámbitos diferentes que coexisten en tolerancia. Se trata de Batignolles.
Palacio de Justicia diseñado por Renzo Piano. Foto Fred Romero-Flickr

Allí se encuentra la nueva ciudad judicial de París, donde Renzo Piano dejó su huella con un edificio de 38 pisos que es la segunda construcción más alta tras la Torre Montparnasse.

Los bloques de oficinas de fachada espejada, los modernos edificios residenciales y los innovadores centros de ocio como Ateliers Berthier conforman un cuadro futurista que dialoga con armonía con la antigua Batignolles.

a.
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