Cinco ciudades para descubrir de la mano de cinco grandes arquitectos

Hay talentos de la arquitectura que han impreso una huella tan fuerte en algunas ciudades que se han convertido en sus símbolos. Repasamos algunos de ellos

Hay arquitectos que se han convertido en sinónimos de ciudades. Es el caso de Antoni Gaudí con Barcelona, o de Oscar Niemeyer con Brasilia. Pero más allá de estos casos tan emblemáticos también podemos recorrer estas y otras ciudades encontrando las firmas de importantes arquitectos que han diseñado edificios emblemáticos.

KenzÅ Tange y Tokio

El cambio que KenzÅ Tange realizó en Tokio fue una auténtica revolución urbanística. El arquitecto logró en los años ’60 que la capital nipona mirara hacia el mar, con un plan que aportó a la gigantesca urbe una trama de viaductos, puentes, islas artificiales y abundantes superficies ganadas a las aguas.

[Para leer más: El equilibrio entre clásica y moderna de la arquitectura de Tokio]

Combinó como pocos el funcionalismo y el modernismo sin olvidar las raíces japonesas, creando obras de belleza visual con el uso del hormigón.

Sede del Ayuntamiento de Tokio. Foto: Wikipedia

Sede del Ayuntamiento de Tokio. Foto: Wikipedia

En esa década también diseñó el Estadio Nacional de Yoyogi, sede de los JJOO de 1964, que parece estar flotando en el aire y con una reminiscencia a los templos nipones.

En su haber también se encuentra el nuevo Ayuntamiento de Tokio, inaugurado en 1991 con torres que superan los 240 metros de altura, tan elevadas como su presupuesto final; y la sede corporativa de Fuji TV, con una estructura resistente a los terremotos coronada por una esfera metálica.

Josep Puig i Cadafalch y Barcelona

Si se piensa en arquitectura y Barcelona inmediatamente sale el nombre de Gaudí. Es totalmente justo, pero también hay otros grandes arquitectos modernistas como Lluís Domenech i Montaner, Enric Sagnier y Josep Puig i Cadafalch, que conforman la liga mayor de los talentos modernistas.

Puig i Cadafalch creó algunas de las residencias modernistas más bonitas de Barcelona, como la Casa Amatller o el Palau Macaya

Este último fue responsable de algunos de los edificios más bonitos de la ciudad, como la Casa Amatller que en el Paseo de Gràcia en un estilo de toques flamencos dialoga con la Casa Battló; o la Casa Martí, sede del mítico café Els Quatre Gats.

La fábrica Casaramona, actual sede de CaixaForum. Foto Wikipedia

La fábrica Casaramona, actual sede de CaixaForum. Foto Wikipedia

El homenaje al estilo gótico, las molduras con alegorías, el uso de baldosas y de hierro forjado se replican en otras grandes residencias como el Palau Macaya, la Casa Serra (actual sede de la Diputación de Barcelona), la elegante Casa Pere Company o la Muely Afid, actual Consulado de México.

Pero no solo diseñó grandes residencias burguesas. La fábrica Casaramona, que aloja el complejo cultural de Caixaforum, es una inteligente evolución del modernismo a una arquitectura más racional, con sus cúpulas de ladrillo y su terraza de líneas onduladas.

Norman Foster y Londres

Foster forma parte de la privilegiada constelación de starchitects, el juego de palabras en inglés entre estrellas y arquitectos.

Su estudio es responsable de algunos de los edificios más emblemáticos de Londres, como el 30St Mary Axe, el rascacielos de 180 metros bautizado como El Pepinillo que se levanta en la City con una forma cónica terminada en punta. Sus vidrios, que a pesar de la forma curvilínea son todos rectos, trazan una serie de elegantes estelas desde la punta al suelo.

The Tulip: el próximo icono de Londres puede quedarse en papel mojado. Foto: Foster + Partners.

The Tulip, la futurista torre de Londres que no verá la luz (por ahora). Foto: Foster + Partners.

[Para leer más: El sueño de la torre futurista en Londres se esfuma]

Foster también es responsable en la ciudad del nuevo estadio de Wembley, que con 90.000 asientos es el segundo más grande de Europa; de las torres del complejo Willis con su forma de caparazón de crustáceo; del etéreo puente Millenium Bridge que une a Bankisde con la City, de la sede de la Autoridad del Gran Londres con su diseño de punta de bala y del gran hall del Museo Británico, que con su cúpula de vidrio cerró con elegancia un espacio abierto.

El arquitecto británico quiso dejar otro testimonio de su creatividad con una torre gigantesca, un nuevo mirador llamado El Tulipán que tendrá observatorios y locales gastronómicos a 305 metros de altura. Pero el proyecto ha quedado paralizado.

Le Corbusier y París

Le Corbusier era un enamorado de París, donde vivía en las últimas dos plantas del edificio Molitor. Actualmente es posible conocer su vida y obra visitando su vivienda y atelier, donde residió en los últimos 30 años de su vida. En su fachada de vidrio, diseñada en 1934, el arquitecto se adelantó en un par de décadas a la tendencia que se replicaría en los rascacielos del mundo.

[Para leer más: Así vivía y creaba uno de los mayores arquitectos del siglo XX]

En la capital francesa podemos encontrar sus huellas en el Taller Ozenfant, diseñada con su primo Pierre Jeanneret para el pintor y dibujante Amédée Ozenfant, donde dejó su marca con sus ventanas horizontales y su terraza-jardín, con una segunda planta con un gran ventanal que permite el paso de la luz.

La casa-atelier de Le Corbusier esboza las ideas que luego pondría en práctica en muchas de sus obras.

La casa-atelier de Le Corbusier de París esboza las ideas que luego pondría en práctica en muchas de sus obras.

En el distrito XVI están las casas La Roche y Jeanneret, que parecen una sola unidad aunque se trata de dos viviendas separadas; que mantienen su decálogo de construir sobre pilotes con grandes aberturas y de recurrir a terrazas ajardinadas. La segunda de las propiedades es sede de una fundación que atesora dibujos y planos de Le Corbusier.

También cabe nombrar al Pabellón Suizo, creado como vivienda para estudiantes; así como la Casa de Brasil en la Ciudad Universitaria; y la Ciudad del Refugio y el Palacio del Pueblo, diseñado para que el Ejército de Salvación pueda alojar a 500 personas además de tener sus sede central.

Ludwig Mies van der Rohe y Chicago

Mies van der Rohe, tras haber llegado a la consagración en Europa en la década de los ’30 y dirigir la escuela Bauhaus, tuvo que escapar a EEUU para esquivar la represión del nazismo.

Chicago fue su pequeña patria adoptiva, donde poco después de ser nombrado como director del Departamento de Arquitectura del Instituto de Tecnología de Illinois puso manos a la obra para amplia su campus, donde dejó varios edificios como el Alumni Memorial Hall, la capilla Car Memorial y el elegante Crown Hall, sede del colegio de arquitectura de ese centro.

One Illinois Center (a la derecha), el minimalismo en las alturas de Mies van der Rohe. Foto Wikipedia

One Illinois Center (a la derecha), el minimalismo en las alturas de Mies van der Rohe. Foto Wikipedia

En Chicago Mies van der Rohe puso a prueba sus ideas de rascacielos de acero y vidrio de estética minimalista

La ciudad de los vientos fue el hogar de sus diseños en los que experimentó el minimalismo de la mano del acero y el vidrio en los rascacielos de los complejos habitacionales The Promontor y Lake Shore Drive con sus impactantes 82 metros de altura, los del Chicago Federal Center (con las torres de oficinas Dirksen, Kluczynski y la sede de la Oficina General de Correos), el proyecto Illinois Center y la gigantesca mole del IBM Plaza, terminado cuatro años después de su muerte.