Así resucitan los grandes palacios y castillos de Asia

Antiguas fortalezas y palacios de Irán, China, Japón y Afganistán vuelven a la vida, aunque sea en tecnologías 3D, para conocer cómo eran en sus años dorados

En medio de valles o en la soledad de las estepas, muchos castillos y palacios han caído bajo la fuerza de las armas y por el inexorable paso del tiempo.

Castillo de Takaeda. Foto Budget Direct

La milenaria historia de Asia Central y el Lejano Oriente está jalonada de imperios que desplegaron su poder militar y esplendor cultural cuando Europa estaba en las tinieblas medievales.

En medio de valles o en la soledad de las estepas, muchos castillos y palacios han caído bajo la fuerza de las armas y por el inexorable paso del tiempo.

Sin embargo, un equipo de historiadores, arquitectos y diseñadores con el patrocinio de Budget Direct han logrado reconstruir algunas fortalezas y centros de poder con técnicas 3D, para poder percibir, siglos después, cómo eran esos bastiones militares o civiles que ha sido devorados por las nieblas de la historia.

Castillo de Alamut, Irán

Sobre el macizo de Elburz, al norte del actual Irán, había una fortaleza a más de 2.100 metros de altura llamada Alamut, que en persa significaría ‘nido de águilas’.

En medio de valles o en la soledad de las estepas, muchos castillos y palacios han caído bajo la fuerza de las armas y por el inexorable paso del tiempo.
Castillo de Alamut. Imagen: Budget Direct

La secta de los ismailíes, dirigidos por la extraña figura de Hasan-i Sabbah, la tomó -dice la leyenda- en 1090 sin derramar una gota de sangre.

La secta de los nazaríes de Alamut consolidaron su poder por medio de ataques selectivos a líderes políticos. De ellos nació la palabra ‘asesinos’

Renombrados como nazaríes, su poder se consolidó por medio de los ataques a líderes rivales. Sus enemigos los llamaron hashashin, que se traduciría como masticadores de hachís, pero de esta estrategia política derivó en el nombre en asesinos.

El mito de que había un tesoro oculto llevó a los mongoles de Alamut a derribarla casi por completo.

Quedan sus cimientos, que el gobierno iraní cada tanto piensa en reconstruir.

Antiguo palacio de verano de Pekín, China

El Yuanming Yuan, conocido en el mundo occidental como el ‘Antiguo palacio de verano’, no era un solo edificio, sino un complejo de 3,5 kilómetros cuadrados formado por edificios, lagos, jardines, torres y esculturas.

Era la joya arquitectónica de la dinastía Qing, construido entre el siglo XVIII y principios del XIX. Pero en 1860 fue atacado con saña por las fuerzas británicas y francesas en la Segunda Guerra del Opio.

En medio de valles o en la soledad de las estepas, muchos castillos y palacios han caído bajo la fuerza de las armas y por el inexorable paso del tiempo.
Antiguo palacio de verano de Pekín, China. Foto Budget Direct

Como si no hubiera sido suficiente, la destrucción fue mayor en la Rebelión de los Bóxers de 1898 y en la Revolución Cultural de 1959.

En esta imagen se puede ver la reconstrucción del Haiyantang, el ‘palacio de los mares en calma’.

Se trata de un edificio de dos pisos de estilo occidental, donde un reloj de agua estaba rodeado por los 12 animales del zodíaco chino.

Hoy en día la pieza central de la concha marina de la fuente se encuentra dentro del predio que ocupaba con elegancia, acompañada por las columnas derribadas del palacio.

Castillo de Hagi, Japón

En el Japón medieval, en 1604, el clan Mōri Samurai tuvo que huir de Hiroshima y reconstruir su capital en la ciudad costera de Hagi.

Allí levantaron un hermoso castillo que se convirtió en el centro de poder del Dominio Chōshū, y que siguió en poder del los Mōri hasta la restauración Meiji, que en el último tercio del siglo XIX renovaría las estructuras políticas y sociales de Japón.

El bonito castillo de Hagi fue desmantelado en la restauración Meiji, que barrió con las estructuras del Japón feudal

En esa ola de cambios acelerados el castillo de Hagi fue desmantelado en 1874.

Castillo de Hagi, Japón
Castillo de Hagi, Japón. Foto Budget Direct

En sus mejores épocas estaba protegido por un formidable complejo de murallas, de las que muchas siguen en pie.

La torre principal de madera fue desmantelada, pero su base de piedra y parte de su foso perduran. Más arriba de la montaña se pueden encontrar los restos de una fortaleza de reserva.

Ciudadela de Gazni, Afganistán

El imperio Gazni, en el actual Afganistán, fue creado por Sebüktigin, un esclavo liberado que llegó a ser nombrado gobernador en 977 y se rebeló contra sus mandatarios persas.

La ciudad, sus minaretes y exquisitas mezquitas fueron arrasados por los mongoles en 1221, y tras ser reconstruida y resistir varias embestidas militares en la historia, no pudo con el poder británico en la primera guerra anglo-afgana, de 1839.

También fue gravemente dañada en las guerras contra los talibanes después de 2001: 14 de sus 32 torres originales se han derrumbado, la última cayó en 2019.

En medio de valles o en la soledad de las estepas, muchos castillos y palacios han caído bajo la fuerza de las armas y por el inexorable paso del tiempo.
Ciudadela de Gazni, Afganistán. Foto Budget Direct

Los restos de la ciudadela se posan sobre una colina central que domina la ciudad amurallada, pero este patrimonio corre el riesgo de perderse para siempre.

Fuerte Rajgad, India

Esta antigua fortaleza, que se remota al 1030, fue el centro de poder del imperio Maratha en 1674, que dio nombre al moderno estado de Maharashtra, cuya capital es Bombay.

Ubicada en una cima rocosa a 1.400 metros de altura, el diámetro de su base de 40 km lo convirtió en un fuerte inexpugnable.

Su conjunto patrimonial de palacios, cisternas de agua y cuevas fue asaltado por Compañía Británica de las Indias Orientales en 1818.

Fuerte Rajgad, India. Foto Budget Direct
Fuerte Rajgad, India. Foto Budget Direct

Pero tras subir en teleférico los visitantes todavía pueden ver los restos de dos de las tres torres de vigilancia, varios embalses, puestos de comerciantes de piedra y una famosa muralla llamada Hirakani Buruj.

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