Volar con baños en suite: la primera clase se adapta al coronavirus

El diseño de una suite de dos plazas con baño propio resurge como la mejor opción para el futuro de la primera clase

En los últimos años la primera clase se había visto acorralada por la business, cuyo nivel de confort hacía poco menos que inviable el mantenimiento de la categoría más exclusiva.

En los últimos años la primera clase se había visto acorralada por la business, cuyo nivel de confort hacía poco menos que inviable el mantenimiento de la categoría más exclusiva.

Pero paradójicamente el coronavirus, que está dando una grave estocada a la industria aeronáutica, puede ser un canal para la resurrección de esta clase, aprovechando el temor de los pasajeros a contagiarse del virus a bordo.

Los filtros HEPA renuevan el aire de la cabina cada tres minutos, lo que brinda una seguridad superior al 99% en los vuelos. Sin embargo, los temores persisten, y uno de los puntos que más preocupan a los pasajeros es tener que compartir el baño, según revela la encuesta de Passenger Confidence Tracker.

En los últimos años la primera clase se había visto acorralada por la business, cuyo nivel de confort hacía poco menos que inviable el mantenimiento de la categoría más exclusiva.
Así es el diseño de la suite con baño propio. Foto Factorydesign

Un asiento de ultra lujo para volar tranquilo

Es aquí cuando la compañía de diseño de cabinas Factorydesign puede aprovechar para captar la atención de las aerolíneas con su diseño de primera clase, que incluye un lavabo exclusivo para los pasajeros de sus suites.

El diseño de las suites con baño propio es de 2019, pero los temores por la pandemia puede servir de empuje al proyecto

El concepto no es nuevo: fue desarrollado a principios del 2019 por esta firma británica, y si bien ninguna aerolínea expresó su interés en firme por la propuesta, sí le sirvió para ganar el premio mayor en los premios de diseño International Yacht and Aviation, el segundo que obtienen tras el galardón a sus suites Delta One.

En los últimos años la primera clase se había visto acorralada por la business, cuyo nivel de confort hacía poco menos que inviable el mantenimiento de la categoría más exclusiva.
Los asientos se convierten en una cama doble. Foto Factorydesign

Una idea inviable en los hoteles

De hecho, Emirates en sus A380 tiene la ultra lujosa The Residence, una suite en primera clase con un baño exclusivo para los ocupantes de las dos plazas, donde hay hasta una ducha a disposición de los pasajeros.

Pero excepto esta compañía de Oriente Medio, en todas las demás los pasajeros de primera clase tienen que compartir su baño con otros viajeros, aunque sean de su categoría. “¿Puede creer que eso sea viable en un hotel Four Seasons?”, dijeron representantes de la compañía citados por Simple Flying.

Cómo es el diseño

El diseño de Factorydesign comprende la instalación de dos suites, con un total de cuatro plazas, en la parte delantera del avión.

En los últimos años la primera clase se había visto acorralada por la business, cuyo nivel de confort hacía poco menos que inviable el mantenimiento de la categoría más exclusiva.
La cabina puede dividirse para pasajeros que viajan solos. Foto Factorydesign

Para facilitar el montaje, los baños se encontrarían en el mismo lugar de la actual ubicación de los lavabos en la cabina.

En el interior de la suite, las dos plazas se pueden reconvertir en camas, tal como ya lo hacen compañías como la citada Emirates o Singapore Airlines.

La única aerolínea que tiene un baño privado para los pasajeros de la primera clase es Emirates, con su concepto The Residence

Allí los pasajeros pueden dormir más cómodamente, descansar, comer y ver películas en un ambiente más íntimo.

El dilema de la demanda

Si bien el concepto encaja mejor en las parejas, Factorydesign cuenta con una alternativa para los que viajan solos, con la posibilidad de subdividir la cabina en dos.

Una primera clase con este nivel de exclusividad solo podría ser negocio si habría una demanda para de viajeros de ultra lujo dispuestos a pagar miles de euros por tener la máxima privacidad posible.

Pero visto el temor que todavía persiste entre los viajeros, es posible que haya interesados en pagar lo que sea con tal de volar tranquilo.

a.
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