Volar como sardinas: así eran los B747 supermasivos que conquistaron Japón

En los '70 las aerolíneas Japan Airlines y All Nippon Airways encargaron a Boeing variantes del B747 capaces de llevar más de 500 pasajeros. Estas son sus historias

Desde que el primer B747 de la historia realizó su vuelo inaugural, bajo la bandera de Pan Am el 22 de enero de 1970, el mundo de alas y cielos supo que la gigantesca aeronave estaba llamada a revolucionar el sector de la aviación.

B747-100 de Japan Air Lines. Foto Wikipedia

Desde que el primer B747 de la historia realizó su vuelo inaugural, bajo la bandera de Pan Am el 22 de enero de 1970, el mundo de alas y cielos supo que la gigantesca aeronave estaba llamada a revolucionar el sector de la aviación.

Su reinado duró 50 años, y sus diferentes variantes se mantuvieron en la cúspide de los aviones comerciales más grandes del mundo.

Aunque en el 2007 fueron desplazados por la irrupción de los A380, su influencia ha sido mayor que la de sus primos de Airbus, con más de 1.500 unidades vendidas frente a las 250 del cuatrimotor europeo.

El primogénito

La llegada del B747-100 fue un bálsamo para Japón, dueño de una densa red de tráfico aéreo que ya en los años ’70 daba síntomas de saturación.

A pedido de Japan Airlines Boeing desarrolló una adaptación del –100 conocida como B747SR (por short range, corto radio).

La llegada del B747-100 fue un bálsamo para Japón, dueño de una densa red de tráfico aéreo que ya en los años ’70 daba síntomas de saturación

Este modelo redujo su capacidad de combustible un 20% a cambio de ganar espacio para transportar más carga y pasajeros.

Desde que el primer B747 de la historia realizó su vuelo inaugural, bajo la bandera de Pan Am el 22 de enero de 1970, el mundo de alas y cielos supo que la gigantesca aeronave estaba llamada a revolucionar el sector de la aviación.
B747-100B SUD de Japan Air Lines. Foto Wikipedia

Más de 500 pasajeros a bordo

De hecho, fue configurado para llevar 498 viajeros en trayectos menores a los 1.000 kilómetros, que después se amplió a los 550 pasajeros.

Estos viajaban en una sola clase, y al día de hoy se ve puede pensar que era una pesadilla desde la experiencia del usuario, pero por ese entonces la prioridad era descongestionar las rutas más densas.

Estructura reforzada

Al ser viajes más breves los aviones se usarían con más frecuencia, razón por la que Boeing lo rediseñó para duplicar su vida útil: de una media de 24.600 vuelos que podría realizar en dos décadas, el B747SR fue pensado para resistir 52.000 viajes durante el mismo período.

Para ello se reforzaron su estructura y tren de aterrizaje, capaz de realizar el doble de despegues y aterrizajes comparados con los modelos de largo radio.

Boeing vendió unas 29 unidades del B747-100SR. Pero no fue la única variante.

El B747 SR de All Nippon Airways. Foto Wikipedia
El B747 SR de All Nippon Airways. Foto Wikipedia

Enamorada de los B747

En 1978 creó el modelo B747-100BSR, que debutó bajo All Nippon Airways. Su configuración inicial era de 528 pasajeros, que operaron entre diciembre de 1978 y noviembre de 1982.

Esta aerolínea llegó a contar con 46 unidades del Jumbo, de las cuales unas 15 pertenecían al primogénito –100.

El B747-100SR fue configurado para llevar 498 viajeros en una única clase, capacidad que después se amplió a los 550 pasajeros

Su relación era intensa, ya que su oferta de asientos de los B747 representaba al 20% del total de la compañía. Entre las rutas más importantes, como la de Tokio-Haneda a Sapporo y a Fukuoka hubo hasta 12 vuelos diarios, informa Aviación on line.

El romance entre la aerolínea japonesa y este avión duraría hasta el 2006, en que el último de ellos fue retirado de circulación. Excepto dos que fueron destinados a Qatar Airways y tres a Atlas Air, el resto ha sido condenados al desguace.

Protagonista del cine catástrofe

Uno de ellos es protagonista de un final más digno. Se trata del B747-100BSR de matrícula JA8147 que fue dejado en el cementerio de aviones de Victorville, en el desierto del Mojave.

Steven Spielberg lo compró por 50.000 euros pero invirtió 1,65 millones para desguazarlo y adaptarlo para una secuencia de La Guerra de los Mundos, en que el Jumbo aparece destrozado en el vecindario donde vive Tom Cruise, que resiste como puede la invasión de gigantescas naves extraterrestres.

Esta escenografía se puede ver en la actualidad, como parte de tour que ofrece Universal Studios por sus decorados.

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