Uno de los aviones más grandes (y extraños) de la historia abandona su letargo

Un ‘ekranoplano’ soviético, un híbrido entre barco y avión de ocho motores, descansa en la costa del Mar Caspio con la esperanza de convertirse en una atracción turística

Es uno de los tantos frutos de la locura armamentística de la Guerra Fría, un híbrido entre un barco y un avión. Se lo conoce como ‘El monstruo del Mar Caspio’ y tras languidecer durante tres décadas en las costas del sur de Rusia, su inesperado destino puede ser el de atracción turística.

Este es el MD-160-Lun, un ‘ekranoplano’ más grande que un A380, que podía volar a no más de cinco metros de altura sobre el mar y concebido para realizar ataques relámpagos y apoyar invasiones anfibias.

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El ekranoplano Lun en la base de Kaspiysk, en Rusia. Foto Tom Wigley-Flickr

Más grande que los más grandes

Este avión navegante o barco volador, como se lo prefiera llamar, mide 73 metros de largo, con 44 metros de envergadura y tiene un peso de 286 toneladas sin carga.

Con sus 73 metros de largo, el Lun es más grande que el gigantesco A380

Su creador fue el ingeniero ruso Rostilav Alexeiev, quien investigó el ‘efecto suelo’ que producen los aviones cuando están a punto de despegar.

Este fenómeno aerodinámico permite crear una especie de colchón que lleva a la aeronave a desarrollar grandes velocidades sin contacto con ninguna superficie.

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El ekranoplano era un híbrido entre barco y avión. Foto: @qretaxyeta – Twitter

A tan baja altura era indetectable por los radares, y además del mar, también se pensaba que podía volar a unos 500 kilómetros por campos y praderas sin obstáculos naturales.

El primer monstruo del Caspio

Alexeiev convenció a las autoridades soviéticas de su proyecto y en los años ’60 presento su primer prototipo, el KM, que medía 90 metros de largo y 37 de envergadura.

Así se ve al ekroplano Lun varado en el Mar Caspio

La desproporción entre el largo del fuselaje y las alas se explica por la sustentación necesaria para lograr el ‘efecto suelo’ para que este aparato pueda volar a baja altura.

Tras 25 años realizando pruebas bajo un estricto secreto, en 1980 el barco-avión tuvo un accidente y quedó destruido, informa El Confidencial.

La llegada del Lun

Su sucesor fue el citado Lun, más pequeño, pero igualmente impresionante con su diseño tan extraño y sus ocho motores ubicados en su ala delantera.

Equipado con misiles, torretas con ametralladoras y una tripulación de 15 personas, nunca llegó a entrar en operaciones militares.

Era muy complicado de pilotar, y si el mar se agitaba un poco, cualquier ola traicionera mayor a los dos metros podía alterar el ‘efecto-suelo’ y la aeronave caía al agua.

Ekanoplan en Kaspiysk Foto Tom Wigley
Los ocho motores estaban ubicados en el ala delantera. Foto: Tom Wigley – Flickr

El colapso de la Unión Soviética dejó al único ekranoplano abandonado en la costa del Mar Caspio, cerca de la base naval de Kaspiysk, como si fuera una criatura marina encallada en la arena.

La resurrección del ekranoplano

Pero este gigante puede tener una oportunidad. No para volar, sino para convertirse en la atracción de un futuro parque de atracciones en la ciudad de Derbent, en el extremo sur de Rusia.

Rusia pretende construir un parque de atracciones basado en las hazañas militares del país

Este parque pretende realzar las glorias militares de Rusia, una mezcla de nostalgia imperial y grandiosidad soviética adaptada al siglo XXI.

Otra vez encallado

En julio un equipo de tres remolcadores y dos embarcaciones de apoyo trabajaron durante 14 horas para trasladar este mastodonte de metal unos 100 kilómetros hasta la costa de Derbent.

Pero como las instalaciones no estaban preparadas para recibirlo, el gigantesco Lun fue dejado, una vez más, sobre la orilla del mar.

Hasta que no se construya este ‘parque patriótico’, seguirá descansando, soñando con hazañas militares que nunca se produjeron.

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