Los códigos de aeropuertos más extraños del mundo

TOS, HOT, CUL, FAT…el código de tres letras que identifica a un aeropuerto, cuando se lee en español o inglés, revela sorpresas muy extrañas

Los códigos de los aeropuertos se forman con la combinación de tres letras, que en la medida de lo posible, tratan de tener alguna relación con el nombre de la ciudad, del aeropuerto o del estado en que se encuentran.

Llegada al aeropuerto de Los Ángeles. Foto Wikipedia

Los códigos de los aeropuertos se forman con la combinación de tres letras, que en la medida de lo posible, tratan de tener alguna relación con el nombre de la ciudad, del aeropuerto o del estado en que se encuentran.

Estos son asignados por IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), que lo instauró desde los años ’30 para denominar a las principales terminales aéreas del mundo.

Pero también están los códigos de cuatro letras que utiliza la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO), que se usa para aeródromos de menor importancia y para el control del tráfico aéreo, precisan en el blog de Ferrovial.

Las 26 letras del alfabeto latino permiten crear casi 17.600 combinaciones, y todavía hay posibilidades disponibles para catalogar a los cerca de 10.000 aeropuertos que están bajo el paraguas de IATA.

Los códigos de los aeropuertos se forman con la combinación de tres letras, que en la medida de lo posible, tratan de tener alguna relación con el nombre de la ciudad, del aeropuerto o del estado en que se encuentran.
El aeropuerto de Acapulco sabe dónde se encuentra

Códigos lógicos (y no tanto)

Muchos códigos son de fácil identificación para el usuario, como los de ciudades en los casos de BCN para Barcelona-El Prat Josep Tarradellas, o MAD para Madrid-Barajas Adolfo Suárez.

Muchos códigos son fáciles de identificar, como BCN para Barcelona-El Prat Josep Tarradellas, o MAD para Madrid-Barajas Adolfo Suárez.

Cuando hay más de un aeropuerto en la ciudad, la designación se realiza por aeródromos, como los de Nueva York: JFK (John Fitzgerald Kennedy), LGA (LaGuardia) y EWR (Libertad-Newark).

O en el caso de Tenerife, que tiene al TFS (Tenerife Sur) y TFN (Tenerife Norte).

Entre las curiosidades, podemos ver que todos los aeropuerto de Canadá comienzan con la letra Y (como el de Québec, que es YQB; o el de Ottawa, que es YOW), o que en ocasiones las letras recuerdan al nombre antiguo de una ciudad, como es el caso de EAS de San Sebastián, en referencia a la ciudad romana de Easo.

Pero la asignación de letras da lugar a muchas situaciones curiosas. En varios casos, son palabras en inglés que pueden caer en el mal gusto o en sorpresas. En otras, esto se da cuando se traduce al castellano.

También están los casos de expresiones modernas, que no existían cuando se crearon los códigos. Veamos algunas de ellas.

Los códigos de los aeropuertos se forman con la combinación de tres letras, que en la medida de lo posible, tratan de tener alguna relación con el nombre de la ciudad, del aeropuerto o del estado en que se encuentran.
Los aeropuertos de Canadá se denominan con la letra Y

No es lo que pretendo decir

Los residentes de Málaga pueden estar aliviados que su aeropuerto es AGP y no MAL. Pero no porque las autoridades de IATA cuiden la imagen de la ciudad y eviten las supersticiones, sino porque este código ha sido asignado al de Mangole, en Falabisahaya (Indonesia).

Y también está el de BAD, que es el aeropuerto de la base aérea de Barksdale, en Luisiana.

Otro aeropuerto que pueden traer un poco de suspicacia es el de HEL (Helsinki-Vantaa), a una letra del ‘infierno’ inglés.

Combinaciones poco agradables

IATA tampoco se preocupó por evitar las risas de los adolescentes cuando asignó COK (forma vulgar de llamar al pene en inglés) al aeropuerto de Kochi, al sur de la India; o el de FAT (por ‘gordo’ o ‘grasa’, iniciales del Fresno Airport Terminal).

Los códigos de los aeropuertos se forman con la combinación de tres letras, que en la medida de lo posible, tratan de tener alguna relación con el nombre de la ciudad, del aeropuerto o del estado en que se encuentran.
Bienvenida en el aeropuerto de Boryspil, en Kiev

Al traducirse al castellano, tampoco queda muy elegante ver una tarjeta de embarque con rumbo a PIS (aeropuerto de Biard, en Poitiers), PUS (aeropuerto de Gimhae, en Busán, Corea del Sur) o CUL (por el aeródromo de Bachigualato, en el estado mexicano de Culiacán).

Quizás algún destino podría aprovechar para hacer promoción turística de su aeropuerto, si se llama HOT o SEX

Sin embargo, quizás algún destino podría aprovechar para hacer promoción turística de aeropuertos que tienen denominaciones ambivalentes como HOT (por Hot Springs, donde está el Memorial Field Airport) o SEX (de la base aérea de Sembach Kaserne, en Alemania).

Nuevas expresiones

La irrupción de los móviles y los servicios de chat incorporaron expresiones que ya se usaban para denominar aeropuertos.

Así están los casos de LOL u OMG (acrónimos de ‘muchas risas’ o ‘Oh Dios mío’), que corresponden a los aeropuerto de Lovelock-Aeropuerto de Derby Field (en EEUU) y el Omega Airport en Namibia, respectivamente.

O el aeropuerto CEO, el de Waku-Kungo en Angola, que no es precisamente un destino de viajeros de negocios.

También hay luminosos aeropuertos como el de LED (de San Petersburgo, que recuerda al antiguo nombre Leningrado) o el de LUZ (por la ciudad polaca de Lublin).

Combinaciones y combinaciones

Entre otras denominaciones curiosas, están el de PIE (de St Peterburg-Clearwater, hogar de las mejores playas de Florida), el de RUN (que aunque se refiere al de Roland Garros, no tiene relación con el torneo de tenis de París sino que es el aeropuerto de Saint Denis, en la isla de Reunión), el TOS (del aeropuerto de Tromso, en Noruega, donde no es extraño que algún visitante caiga constipado por las bajas temperaturas) o el de MAN (donde pueden ir tanto hombres como mujeres, porque es el importante aeropuerto de Manchester).

a.
Ahora en portada