El coronavirus tumba los vuelos boutique de British Airways

El A318 que conectaba el centro de Londres con Nueva York deja de operar. A bordo solo había una exclusiva clase business

Si la crisis desatada por el coronavirus está recortando la primera clase en muchas aerolíneas, era lógico que tarde o temprano también desapareciera el vuelo boutique que British Airways realizaba entre Londres y Nueva York.

Estos vuelos eran operados por un avión A318, el más pequeño de la familia de Airbus, un modelo que fue un fracaso comercial -solo se despacharon 80 unidades- pero que se convirtió en un emblema de los viajes más exclusivos de la compañía británica.

Exclusivo para ejecutivos

Entre sus características más importantes estaba que el aeropuerto de salida era el de Ciudad de Londres, ubicado a un tiro de piedra de la City y de las oficinas de Canary Wharf.

Eso permitía a una legión de ejecutivos y directivos de grandes empresas elegir a este servicio como un puente aéreo entre dos de las mecas financieras más importantes del mundo, Londres y Nueva York.

El A318 despegaba desde el centro de Londres. Foto: British Airways

Las salidas desde el aeropuerto de Ciudad de Londres evitaban el fastidioso traslado desde la City hasta Heathrow

A los hombres y mujeres de negocios siempre les fastidia el traslado a Heathrow, que demora entre 60 y 90 minutos, depende del medio de transporte elegido y el estado del endiablado tránsito londinense.

Con el combustible justo

El aeropuerto londinense se creó para vuelos regionales, no internacionales. Debido a que su pista mide solo 1.500 metros, el A318 despegaba con el combustible exacto para llegar a la ciudad irlandesa de Shannon, al oeste de la isla esmeralda.

Allí los pasajeros podían hacer los trámites de migración a Estados Unidos, con lo cual al aterrizar en el aeropuerto de JFK los viajeros salían directamente al exterior, como si llegaran de un vuelo doméstico en territorio norteamericano.

Solo clase business

A bordo del A318 solo había 32 asientos, y aquí no se presentaba la clásica división de categorías: todo era clase business.

Sus asientos que se convertían en cama y el nivel de la atención a bordo justificaba que las plazas sean más caras que la tradicional clase business de los aviones que partían de Heathrow.

El A318 despegaba con el combustible justo para llegar al aeropuerto de Shannon, donde repostaba. Foto: British Airways

A bordo del A318 solo había 32 asientos de clase business, que se podían reclinar hasta llegar a una posición horizontal

También presentaron algunas innovaciones que ahora se están poniendo en marcha en otras compañías, como la eliminación de las pantallas de entretenimiento a bordo.

British Airways comprobó que sus pasajeros preferían ver contenidos en sus ordenadores y tabletas antes que en el monitor ubicado frente a su asiento.

Estos vuelos tenían los códigos BA1 y BA3 para la ida, y BA2 y BA4 para el regreso; precisamente los mismos que usaba el Concorde cuando cruzaba el Atlántico Norte en solo tres horas.

Este servicio estuvo activo durante 11 años, desde el 2009. Pero el coronavirus lo paralizó en marzo, y hace pocos días, IAG (la matriz de British Airways) confirmó que no volverá a operar el 1 de septiembre, como se había anunciado.

El A318 dejará de pertenecer a la flota de la compañía británica, parte de una estrategia de IAG de reducir la estructura de las aerolíneas del consorcio, que también forman parte Iberia, Vueling y Aer Lingus

El plan es recortar el parque de aviones en 68 unidades en los próximos dos años, y devolver 20 aeronaves que estaban alquiladas a lo largo de este año.

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