Berlín inaugura su aeropuerto maldito en el peor momento

Tras años de retraso y con sobrecostes siderales, Berlín por fin cortará las cintas del nuevo aeropuerto de Brandenburgo-Willy Brandt

Tras ocho años de retraso, un coste que triplicó el presupuesto inicial, y en un momento en que apenas hay vuelos, por fin Berlín tendrá su nuevo aeropuerto.

Este sábado despegarán los primeros vuelos, en una inauguración discreta tanto por la crisis que se vive por el coronavirus como por la vergüenza de una obra que echó por tierra la cultura de puntualidad y eficacia de Alemania.

Entrada al aeropuerto. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo 07
Entrada al nuevo aeropuerto. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo

¿Maldición o ineficacia?

Es que Aeropuerto Berlín Brandenburgo – Willy Brandt tiene todas las características de ser una infraestructuras maldita, o dicho de una forma más suave, de tener mala suerte.

El aeropuerto debía inaugurarse en 2012 y su presupuesto era de 2.000 millones de euros. Ahora su coste roza los 6.000 millones

Su construcción se inició en 2006 con la idea de ser terminado en 2012, pero al poco tiempo comenzaron los problemas.

Mural en homenaje a Willy Brandt. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo 02
Mural en homenaje a Willy Brandt. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo

Problema tras problema

Las puertas automáticas no se abrían por falta de electricidad, las escaleras mecánicas no daban con las medidas, y el sistema de prevención de incendios era tan complejo, caro e ineficaz que se lo apodó como ‘El monstruo’, revela Bloomberg.

A estos problemas técnicos hay que sumarles los cambios en su cúpula directiva y los vaivenes políticos tras la partida del alcalde socialdemócrata en 2013 en medio de acusaciones de corrupción.

De los 2.000 millones de euros que se habían presupuestado la estructura costó 5.950 millones.

A pesar de su importancia política Berlín no es un hub de importancia. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo 05
A pesar de su importancia política Berlín no es un hub de importancia. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo

Una oportunidad casi perdida

En medio, el aeropuerto de Bradenburgo casi pierde el tren de la historia. O el avión.

Durante estos años desde el centro de la capital llegaba un ferrocarril, que sin pasajeros -excepto obreros y vigilantes de seguridad- terminaba su viaje en un edificio de cristal completamente vacío

Mientras los trabajos se hacían interminables, otras grandes ciudades como Pekín y Estambul construyeron gigantescos aeropuertos pensados para gestionar el tránsito de 100 millones de pasajeros anuales.

Un ferrocarril conecta con Berlín en 30 minutos. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo 09
Un ferrocarril conecta con Berlín en 30 minutos. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo

Además en ese tiempo cayeron aerolíneas que iban a ser importantes usuarias de la terminal, como Air Berlin.

Sin embargo, a pesar de su poder económico y político, Berlín no es un hub de importancia en Alemania como lo son Fráncfort y Múnich.

Un aeropuerto bajo mínimos

El nuevo aeropuerto, en un principio, servirá para el tránsito de 10.000 pasajeros diarios, una quinta parte de los que recibiría sin crisis desatada por la pandemia.

De hecho el sábado solo se cortará la cinta de la Terminal 1. La T2 está terminada, pero no se sabe cuándo podrá estar operativa, en vista de la parálisis del mercado.

Hay planes para desarrollar otras dos terminales, la 3 y 4, que por ahora solo existen en los papeles. Y la T5 en realidad es el enlace con el actual aeropuerto de Schönefeld, a cinco kilómetros del Brandenburgo, informa EFE.

El aeropuerto costó casi 6.000 millones de euros. Foto Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo

En términos anuales, de los 36 millones de pasajeros que el año pasado llegaron a los aeropuertos de Tegel y Schönefeld este año no superarán los 10 millones. Y solo 1,5 millones serán para el flamante aeródromo.

La cuenta pendiente de Berlín

Tener un aeropuerto de primera categoría era una asignatura pendiente desde la reunificación de Alemania en 1989.

Durante la Guerra Fría y la división de la ciudad hubo tres terminales: la de Schönefeld en el Berlín este, la de Tegel y la de Tempelhof, en el oeste.

Tempelhof cerró en 2008 y actualmente es un gigantesco parque con centros culturales, incubadoras de empresas y zonas para esparcimiento.

Quizás este sea el destino del de Tegel, que cerrará este 8 de noviembre; y que a pesar de estar totalmente desactualizado en su infraestructura, los berlineses le tienen mucho cariño.

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