¿Un barco que vuela?: el híbrido que revolucionará el transporte marítimo

Una compañía de Boston presenta un avión eléctrico que se desliza sobre el agua a casi 300 km/h, con el que aspira a comunicar zonas costeras e islas

Ni barco ni avión, sino todo lo contrario. El planeador acuático Regent aspira a liderar una nueva generación de transportes marítimos, pero con la tecnología que aporta la industria aeronáutica.

Este proyecto es desarrollado por una firma de Boston, liderada por dos ingenieros del MIT. Su hoja de ruta contempla construir dos unidades: una para 12 pasajeros y otra para 50, y que la primera esté operativa en el 2025.

Se trata de vehículos cuya función es resumida en el acrónimo de su nombre: Transporte Naval Eléctrico Regional de Efecto Suelo.

Ni barco ni avión, sino todo lo contrario. El planeador acuático Regent aspira a liderar una nueva generación de transportes marítimos, pero con la tecnología que aporta la industria aeronáutica.
Al salir de puerto el Regent tendrá velocidades de hasta 72 km/h. Foto: Regent

Qué es el efecto suelo

El efecto suelo es un fenómeno aerodinámico permite crear una especie de colchón que lleva a la aeronave a desarrollar grandes velocidades sin contacto con ninguna superficie.

Los impulsores del Regent contemplan construir un vehículo para 12 personas y otro para 50

Este principio físico fue aprovechado por los ingenieros de la Unión Soviética para construir ekranoplanos, gigantescas aeronaves concebidas como transporte de tropas o lanzadera de misiles, pero que al final han quedado abandonadas y olvidadas.

Cómodo como un ferry, rápido como un avión

En cuanto al Regent, su diseño recuerda al de un avión, con un ala que despliega ocho motores eléctricos. A la altura del segundo motor se despliega una quilla, como si fuera un patín sobre hielo, que ayuda a mantener la estabilidad del vehículo.

Ni barco ni avión, sino todo lo contrario. El planeador acuático Regent aspira a liderar una nueva generación de transportes marítimos, pero con la tecnología que aporta la industria aeronáutica.
Gracias al efecto suelo puede deslizarse apenas tocando el agua. Foto: Regent

Al salir del puerto el seaglider, como se lo llama en inglés, se elevará a velocidades de 32 a 72 km/h. Como no tendrá el impacto directo de las olas, los pasajeros viajarán sin tener que preocuparse por mareos.

Poco tiempo más tarde, ya en aguas abiertas, el extraño vehículo podrá alcanzar velocidades de hasta 290 kilómetros por hora. Será como un ferry, pero más silencioso y seis veces más rápido.

Su autonomía será de unos 300 kilómetros, por lo que el Regent está pensado para el transporte costero entre ciudades o para comunicar poblaciones isleñas.

Ni barco ni avión, sino todo lo contrario. El planeador acuático Regent aspira a liderar una nueva generación de transportes marítimos, pero con la tecnología que aporta la industria aeronáutica.
El Regent puede alcanzar los 290 km/h. Foto: Regent

Alianza con los taxis aéreos

Con estas velocidades, sería un serio competidor de los vuelos regionales, sobre todo en zonas rodeadas de mar.

Además, al ser eléctricos no generan emisiones; lo que atraerá las miradas de los pasajeros que buscan una forma de viajar sin perjudicar al medio ambiente.

Para fines de año sus creadores harán volar al primer prototipo del Regent, de un cuarto del tamaño original

Pero la idea de los promotores de Regent es que en un futuro cercano sus seagliders sean un complemento de los vehículos eVTOL, o sea los taxis aéreos: mientras que los primeros aportan innovación en el transporte marítimo, los segundos serán encargados de llevar una nueva revolución en el urbano.

Ni barco ni avión, sino todo lo contrario. El planeador acuático Regent aspira a liderar una nueva generación de transportes marítimos, pero con la tecnología que aporta la industria aeronáutica.
Se viajará tan cómodo como en ferry a la velocidad de un avión pequeño. Foto: Regent

El primer prototipo

La sociedad Regent ha recaudado nueve millones de euros en diversas rondas de inversión, y sus impulsores aseguran que tienen comprometidos 465 millones de órdenes de compra provisionales de compañías aeronáuticas y de transporte marítimo.

Por lo pronto, para que el proyecto sea algo más que cálculos de ordenador y maquetas, a fines de año debutará un prototipo de un cuarto del tamaño original, que planeará a toda velocidad sobre las aguas.

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