Estos son los cinco aviones de pasajeros más rápidos de la historia

Mientras esperamos a la nueva generación de aviones supersónicos, repasamos cuáles han sido los cinco modelos comerciales más veloces

Excepto por la llegada de los aviones supersónicos, la velocidad de los aviones de pasajeros se ha mantenido estable en las últimas décadas.

No es que no exista la tecnología para desarrollar motores más potentes, sino que llevar los aviones a mayores velocidades implica un mayor consumo de combustible.

Y por lógica, los billetes deberían ser más caros.

Pero a la humanidad le gusta romper límites, razón por la que varias compañías siguen adelante con sus planes de resucitar los aviones supersónicos.

Hasta que eso suceda, repasamos cuáles han sido los cinco aviones de pasajeros más rápidos de la historia, según el listado de Aircraft Compare.

A380

El avión comercial más grande del mundo también es uno de los más veloces. Para lograr transportar una media de 550 pasajeros a velocidades crucero de 902 km/h este gigante se impulsa con cuatro motores Trent 970-84, que producen una potencia de 78.000 libras cada uno.

Incluso el A380 puede alcanzar una velocidad máxima de 1.184 km/h.

Lograr que los aviones vuelen a mayores velocidades implica un mayor consumo de combustible. Y un alza en el precio de los billetes

El A380, el sueño que no pudo ser. Foto Airbus

Este avión voló por primera vez en 2007 de la mano de Singapore Airlines, en una apuesta de Airbus para descongestionar las rutas principales con aviones de gran capacidad.

Sin embargo la apuesta fue equivocada, porque han triunfado los bimotores más eficientes y económicos.

El año que viene Airbus cerrará definitivamente el programa del A380, y para cuando baje la persiana habrá fabricado 251 unidades de este avión que, a pesar de su desilusión comercial, fue un gran innovador tecnológico.

Boeing 777

El B777 es el bimotor más grande del mundo, desarrollado por Boeing en los años ’90 para reemplazar a aviones de fuselaje ancho como el B767 y el B747, y con la estrategia de potenciar las rutas secundarias ante el crecimiento del tráfico aéreo.

La visión demostró ser acertada, con la producción de 1.642 unidades, y una feroz competencia ante los A350 y A330 de Airbus.

Dotado de motores como GE90, Pratt & Whitney PW4000, o Rolls-Royce Trent 800, el B777 puede alcanzar velocidades máximas de 1.198 km/h; aunque la velocidad crucero se sitúa en los 891 km/h.

B777, la acertada respuesta de Boeing.

El éxito histórico del B777 ha llevado a Boeing a desarrollar dos modelos más largos aún, con una mayor eficacia de sus motores. Esperamos que para el 2023 el B777X ya esté volando.

Boeing 787 Dreamliner

Más avanzado que el B777, el B787 fue diseñado para tomar el relevo de los aviones de doble pasillo. Capaz de transportar entre 220 y 320 pasajeros, realizó su primer vuelo en el 2009.

El B787 es el avión comercial en activo más rápido del mundo

El B787, el avión comercial más rápido del mercado.

Dotado de motores General Electric GEnx y Rolls Royce Trent 1000, esta moderna y elegante aeronave tiene una velocidad crucero de 913 km/h, aunque su velocidad máxima es de 1.248 km/h.

Actualmente es el avión de pasajeros en activo más rápido del mundo

El uso de materiales compuestos en su construcción y las puntas alares le permiten ser más liviano y reducir más combustible que sus competidores como el A330.

Concorde

Y llegamos al avión supersónico más famoso: el Concorde.

Nacido por una alianza entre British Airways y Air France en los años ’60, aspiraba a revolucionar los viajes de pasajeros y a llevar a Europa a la vanguardia de la industria aeronáutica.

Su primer vuelo comercial lo realizó en 1976 , pero a pesar de los innegables avances tecnológicos el proyecto no cumplió con las expectativas.

La explosión sónica, uno de los problemas sin resolver que condenaron al Concorde.

Solo se fabricaron 20 unidades de este avión con forma de delta. Si bien el tiempo de viaje entre Nueva York y Londres se reducía a poco más de tres horas, no había forma de minimizar la explosión sonora que se producía cuando el avión rompía la barrera del sonido.

Además los precios de sus billetes eran 30 veces más caros que los de un vuelo regular, y pagar más no significaba volar más cómodo que en una primera clase.

El 25 de julio de 2000 un Concorde se incendió al despegar en París, y el accidente fue el principio del fin. Tres años más tarde, este avión dejó de volar para siempre.

Dotado de cuatro motores Olympus, viajaba a una velocidad crucero de 2.179 km/h, pero la máxima podía llegar a los 2.405 km/h.

Tupolev Tu-144

El Tupolev Tu-144 fue la respuesta soviética al Concorde. En medio de la Guerra Fría la URSS recurrió a toda clase de métodos, desde cuantiosas inversiones en tecnología al espionaje más descarado, para tomar la delantera en la carrera supersónica.

Y lo logró: el Tupolev realizó su vuelo de pruebas dos meses antes que el Concorde, en la Nochevieja de 1968.

La vida comercial del Tupolev duró tres años. Fue marcado por un accidente en su presentación en sociedad, y otro accidente sepultaría el sueño supersónico de la URSS

Pero fue una de las pocas alegrías que tuvo. Cuando fue presentado en el Salón del Aire de París en 1973 una maniobra desacertada lo estrelló y causó la muerte de 14 personas.

En 1977 entró en el servicio comercial, pero un nuevo accidente tres años más tarde lo condenó para el transporte de pasajeros. Sobrevivió hasta 1983 como avión de carga.

El Tu-144, la apuesta soviética en la carrera supersónica.

El Tu-144 era más grande y pesado que el Concorde, y le superaba en rapidez: su velocidad crucero era de 2.300 km/h, y la máxima alcanzaba los 2.500 km/h.

Pero para lograr estos registros el avión consumía una cantidad de combustible imposible de asumir, sin olvidar que era más ruidoso que el Concorde.

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