Australia se suma a la carrera por los vuelos supersónicos

Una firma de Sídney presenta su proyecto de avión supersónico para 100 pasajeros, con el objetivo de tener el primer prototipo en cuatro años

Australia aspira a romper el monopolio de EEUU en la carrera por el regreso de los aviones supersónicos.

Una firma del país austral firmó una alianza con una compañía fabricantes de motores y otra de diseño de Ucrania, con el objetivo de presentar una aeronave que pueda romper la velocidad del sonido en los próximos años.

Un avión en solo cuatro años

El acuerdo se estableció entre la australiana Cosmovision Global Corporation, la diseñadora de motores de helicópteros y aviones SE Ivchenko-Progress y el fabricante de turbinas JSC Motor Sich.

Australia aspira a romper el monopolio de EEUU en la carrera por el regreso de los aviones supersónicos.
Aerion y su A2 está liderando la carrera de los aviones supersónicos. Foto Aerion Supersonic

Su objetivo es tener un avión listo para el 2025. La fecha es a todas luces muy prematura, aunque las compañías pueden contar a su favor su experiencia industrial.

Además su intención es desarrollar un avión con capacidad para 100 pasajeros, cuando las otras compañías que está en carrera y con un par de años de ventaja en investigación, como Boom Supersonics o Aerion, prefieren desarrollar modelos más pequeños, de 12 o 20 pasajeros, y luego dar el salto a aviones más grandes.

Su objetivo es tener un avión listo para el 2025; una fecha muy prematura, aunque las compañías pueden contar a su favor su experiencia en la fabricación de motores

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Desde Sídney a Los Ángeles en seis horas

Según indicó el consejero delegado de Cosmovision Ilya Osadchuk al medio Australian Aviation, el objetivo es que el futuro avión pueda conectar Sídney con Los Ángeles en menos de seis horas (actualmente esa ruta implica una maratón de 13 horas), y que tenga un rango similar al del B787-9, de unos 14.800 kilómetros.

La idea de Cosmovision es que su avión pueda tener una autonomía de 14.800 km, similar al Boeing 787-9

“Este proyecto único permitirá realizar viajes supersónicos desde los países del hemisferio sur en tiempos que nunca se han alcanzado en los vuelos convencionales”, dijo Osadchuk.

Frentes por resolver

Al margen del desafío tecnológico, las compañías también tendrán que poder resolver el entramado legal detrás de los viajes supersónicos, sobre todo teniendo en cuenta que Australia no tiene experiencia en la materia.

Una ventaja, de prosperar el proyecto, es que casi todo el trayecto del avión de Cosmovision se realizaría sobre el Pacífico, con lo cual la temida explosión sónica al romper la barrera del sonido no afectaría a los residentes de las ciudades.

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