Así funciona Clubhouse: la red social de audio que despega gracias a Elon Musk

La app que permite crear salas de conversación está disponible solo para iPhone y requiere invitación

A falta de unas semanas para cumplir su primer año, se ha convertido en la aplicación de moda y es cada vez más conocida más allá de Sillicon Valley. Se trata de Clubhouse, una red social donde la base es la conversación y en la que todo gira en torno al audio. No hay chat, ni fotos (más allá de las de perfil), ni vídeos: solo voz.  

Si un usuario entra en Clubhouse para unirse a una de las decenas de salas de conversación, podría coincidir con el empresario Elon Musk (fundador de SpaceX, director ejecutivo de Tesla) y escucharle hablar en tiempo real sobre misiones a Marte y sus inversiones en criptomonedas con otros expertos o, si se tiene suerte y se le permite, hacerle una pregunta sobre si piensa que existe vida extraterrestre o sobré qué se debe enseñar hoy a un niño de 5 años. También podría encontrar al fundador de Facebook Mark Zuckerberg, o a caras conocidas del mundo de la televisión como la presentadora Oprah Winfrey o el actor Asthon Kutcher.

Las apariciones de algunos de ellos a lo largo del pasado febrero, especialmente el debut de Musk a principios de mes, han disparado la popularidad de la plataforma, nacida en abril de 2020 en plena andemia. En tan solo un mes, Clubhouse ha duplicado sus usuarios , superando los 8 millones, según datos de la consultora especializada AppAnie.  

¿Cómo funciona? 

Por el momento, Clubhouse solo está disponible para iPhone y no es de acceso libre: se requiere invitación de otro usuario (cada uno puede invitar a dos más). Este requisito, que se supone reviste a la app de cierta exclusividad es algo relativamente habitual y que alimenta el fenómeno (Facebook, en su lanzamiento, requería invitación previa). 

En la app solo hay audio en directo: no se chatea con texto ni se intercambian imágenes

La app, que se define como «un espacio para conversaciones casuales y directas», consiste en salas de conversación creadas por usuarios que se convierten en moderadores. En ellas se discute sobre un tema en concreto, sobre una diversidad de temas o se habla sin ningún tipo de guión previo. La red social posibilita desde conversaciones espontáneas (es su encanto, según muchos de sus partidarios) a diálogos más estructurados.  

Clubhouse aún no está disponible para Android. Foto: William Krause | Unsplash.

Los participantes de una sala se dividen entre speakers -aquellos que tienen permiso para hablar- y audiencia, los que escuchan pero no participan. Para hacerlo, han de alzar la mano y si los moderadores de la sala lo permiten, pueden intervenir para formular una pregunta o expresar una opinión. Eso, si consiguen sitio, pues el aforo de las salas está limitado a 5.000 usuarios.

En la app solo hay audio en directo: no se chatea con texto ni se intercambian imágenes. Así, se potencia la sensación de cercanía e intimidad que posibilita el medio radiofónico. En esta atmósfera íntima, el usuario puede asistir a una conversación en un «grupo reducido» entre Mark Zuckerberg o Elon Musk junto con otros expertos, o a una sala en la que escuchar debatir a activistas como el artista chino Ai Weiwei.  

Contenido efímero 

El formato de la conversación varía de una sala a otra y puede ser muy distinto al de una entrevista, con los roles más difusos. Los speakers conversan y se preguntan entre sí, con los moderadores adoptando más o menos protagonismo, según la sala.

Otra de las características clave es que todo el contenido es, en principio, efímero. Esto, a diferencia de otros formatos como el podcast, contribuye a reforzar su aura de de exclusividad: o estás en la conversación o no estás.  

Todo el contenido es, en principio, efímero lo que, a diferencia de otros formatos como el podcast, contribuye a reforzar su aura de exclusividad: o estás en la conversación o no estás

Sin embargo, este principio comenzó a resquebrajarse con la participación de Musk a comienzos de febrero, ya que la conversación fue grabada (con permiso de los participantes) y está disponible en internet.

Este, el de si el contenido será irrecuperable, es uno de los aspectos que tendrá que definir en un futuro Clubhouse, que de momento prohíbe y castiga con la expulsión de la plataforma a aquellos que graben una conversación sin permiso de los speakers.

En relación con la posibilidad de grabar y almacenar contenido, como con casi toda red social surge la cuestión de la privacidad. La aplicación, una vez instalada, pide permiso para acceder a los contactos del teléfono y el pasado mes de febrero expertos en privacidad cuestionaron la legalidad del uso que Clubhouse está haciendo de esos datos para ganar más usuarios (al menos según la regulación europea). 

También ha generado polémica el hecho de que la aplicación almacene de forma temporal las conversaciones (pese a su supuesto carácter efímero) por si en las salas se produjera alguna violación de los términos de uso de la plataforma.

Cada usuario dispone de 2 invitaciones para la red social. Foto: Nathana Reboucas | Unsplash.

La app ha superado ya los 1.000 millones de valoración en el mercado, aunque en algunos medios especializados de los EE UU hay analistas que consideran que su popularidad tiene algo de burbuja, alimentada por los propios inversores del ecosistema tecnológico. 

¿Qué hacen los competidores? 

En paralelo a otras pugnas como la abierta por dominar el mundo del streaming -con Twitch como espacio preferido-, el auge de Clubhouse ha hecho que las fichas se muevan en el menos explorado territorio del audio.

Hace poco más de dos semanas, The New York Times confirmaba que Facebook trabaja en su propio proyecto de audio.  

El mercado de las redes sociales ha evolucionado mucho en la última década. TikTok fue uno de los últimos fenómenos y poco después Instagram con sus Reels y Twitter trataban de reaccionar. Antes fue Snapchat, cuyo crecimiento se vio afectado por la llegada de las Stories y los mensajes privados a Instagram, que replicaron su exitoso modelo de contenido efímero.

El del audio es un terreno hasta ahora poco explorado por las redes sociales, que sobre todo han dado primacía a la imagen

Igual que ocurrió en el pasado, los movimientos de los competidores podrían afectar al crecimiento de Clubhouse. La aplicación podría acabar también en manos una empresa mayor. Las adquisiciones son frecuentes en el sector, si bien Facebook ya está en el punto de mira de distintos reguladores de la competencia por su posición dominante en el mercado. El pasado diciembre, la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos y un grupo de fiscales presentaron una demanda contra la empresa propietaria de la red social homónima y le instaban a deshacerse de Whatsapp e Instagram.

Clubhouse y el futuro del audio 

Habrá que ver cómo evoluciona Clubhouse durante los próximos meses para ver si tiene un papel protagonista en el escenario futuro del audio en internet, en el que también quiere hacerse un hueco el sector radiofónico y donde formatos como el podcast ganan audiencia.  

El del audio es un terreno hasta ahora poco explorado por las redes sociales, que sobre todo han dado primacía a la imagen. Clubhouse propone una fórmula diferente.

De la mano de Elon Musk podría llegar otro de los próximos momentos destacados de la plataforma, pues el empresario ha iniciado una conversación (aún sin fecha) con el popular rapero Kanye West

Además, el empresario, impulsor de SpaceX e Hiperloop, ha invitado recientemente al presidente ruso Vladimir Putin a hablar con él en Clubhouse. El Kremlin no ha aceptado, pero ha dejado la puerta abierta: «se trata de una propuesta interesante, pero necesitamos conocer más detalles», afirmaba un portavoz de Moscú.

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