Battiato en siete canciones (y una ópera) extraordinarias

Repasamos algunos de los grandes hits del músico, fallecido en su domicilio de Milo, Sicilia, en los faldeos del Etna, a los 76 años

Los adjetivos no se agotan cuando se trata de hablar de Franco Battiato (Riposto, 1945 – Milo, 2021) ese italiano desgarbado y feúcho que le dio al mundo algunas de las canciones más bellas, inspiradoras, vanguardistas, originales, sorprendentes (y así podríamos seguir líneas y más líneas) de la historia del pop.

Franco Battiato en 2007 en la presentación de ‘Il vuoto’ Madrid. Foto: Zipe | EFE.

Los adjetivos no se agotan cuando se trata de hablar de Franco Battiato (Riposto, 1945 – Milo, 2021) ese italiano desgarbado y feúcho que le dio al mundo algunas de las canciones más bellas, inspiradoras, vanguardistas, originales, sorprendentes (y así podríamos seguir líneas y más líneas) de la historia del pop.

Este 18 de mayo su cuerpo físico nos abandonó a los 76 años, después de una larga lucha contra una enfermedad degenerativa no desvelada oficialmente. Mantuvo hasta el último momento el derecho a su siempre defendida privacidad, salvaguardada desde hacía décadas en una minúscula localidad siciliana, de apenas un millar de habitantes, en la ladera oriental del Etna.

Desde allí nos dijo adiós, dejándonos, como consuelo, un enorme legado musical que dejó plasmado en una treintena de álbumes de estudio que dan fe de una enorme versatilidad artística; un talento inagotable que le permitió viajar de la psicodelia al pop, haciendo escala en la música contemporánea, la creación experimental y de vanguardia y la ópera.

Los adjetivos no se agotan cuando se trata de hablar de Franco Battiato (Riposto, 1945 – Milo, 2021) ese italiano desgarbado y feúcho que le dio al mundo algunas de las canciones más bellas, inspiradoras, vanguardistas, originales, sorprendentes (y así podríamos seguir líneas y más líneas) de la historia del pop.
Franco Battiato en el Festival de Peralada en 2017. Foto: Robin Townsend | EFE.

Adorado por músicos de culto como David Byrne o John Cale, Battiato fue un artista innovador y ecléctico. Comenzó su carrera coqueteando con la música experimental, teniendo como referencia la obra de Stockhausen, para pasar luego a un pop personalísimo y original, con abundante uso de la electrónica y letras herméticas, trufadas de citas literarias y referencias filosóficas, inspiradas en gran parte por su gurú personal, el místico y filósofo armenio Georges Ivanovič Gurdjieff. Con su voz aguda inconfundible, Battiato quiso decirlo todo, sin decir nada. Esta es la prueba.

Bandiera bianca (1981)

Fue el primer sencillo de La voce del padrone, el disco que le lanzó a la fama. El álbum, al que la crítica calificó de “refinada combinación de pop y poesía”, incluía sólo siete temas, pero que bastaron para que Battiato pasara a la historia de la música como el primer artista italiano que conseguía vender un millón de copias.

Con el disco ‘La voce del padrone’ Battiato se convirtió en el primer artista italiano en vender un millón de copias

Bandiera bianca, segundo corte del elepé, es una dura crítica a la sociedad contemporánea y sus aspectos más nefastos, incluyendo el terrorismo, la política o el afán excesivo por el dinero. Cuatro décadas después resulta evidente que el tema mantiene toda su vigencia.

La “bandera blanca ondeando en el puente” de su estribillo hace referencia a unos versos del poeta y patriota italiano Arnaldo Fusinato, La última hora de Venecia. Como curiosidad, en la letra se menciona a otros músicos, como Bob Dylan, Beethoven, Sinatra y Vivaldi, aunque en el caso de los tres últimos, Battiato, siempre tan reacio a hablar de su vida privada, deja claro qué “la ensalada” y “las pasas” son mejor opción que ellos.

Centro di gravità permanente  (1981)

También incluida en La voce del padrone, esta es, sin duda, una de las canciones más famosas de su autor. La letra hace referencia a las teorías de Gurdjieff que se centran en la necesidad del ser humano de encontrar un espacio de estabilidad y serenidad interior, para controlar los impulsos emocionales. Battiato, que las definió como “una especie de sufismo aplicado a Occidente, dentro de una sociedad de consumo», afirmó que su conocimiento había significado “el verdadero cambio en mi camino, el más grande”.

La revista Rolling Stone situó a La voce del padrone como el segundo de los 100 álbumes italianos más bellos de todos los tiempos

En la canción, la búsqueda de ese centro espiritual le llevará a encontrarse con toda clase de enigmáticos personajes, como el «viejo bretón con sombrero y papel de arroz y paraguas de caña de bambú», los «capitanes valientes» o los «inteligentes contrabandistas macedonios».

Pocos años después de su lanzamiento, este tema inspiraría a David Summers para escribir Venezia, cara B del primer sencillo de su grupo, Hombres G. La revista Rolling Stone situó a La voce del padrone como el segundo de los 100 álbumes italianos más bellos de todos los tiempos.

Voglio Vederti Danzare (1982)

En su siguiente lanzamiento discográfico, L’arca di Noè, Battiato volvió a alcanzar otro significativo éxito comercial, si bien sus temas se apartaron de la línea de su entrega anterior y se volvieron más oscuros y pesimistas. También se dio un mayor espacio a la electrónica, con el uso de instrumentos como el Fairlight CMI, el primer sintetizador digital-sampler, y el secuenciador.

En pocas semanas el disco vendió más de medio millón de copias y sólo fue superado en Italia por el histórico Thriller, de Michael Jackson.

Entre sus temas destacó, en particular, este Voglio Vederti Danzare, que acabaría siendo presencia obligada en los directos del cantante. En la canción se hace referencia a los “derviches giróvagos”, los bailarines místicos sufís que danzan con un obsesivo y repetitivo movimiento circular, símbolo de introspección espiritual. En 1987 la canción fue incluida en el disco en castellano Nómadas.

La stagione dell’amore (1983)

Es el tema que abre Orizzonti Perduti, décimo tercer álbum del italiano y en el cual, a diferencia de los anteriores, Battiato apostaría por la total eliminación de los instrumentos acústicos a favor de la electrónica. Parcialmente autobiográfico y de ambiente siciliano, en él se habla también de la decadencia cultural de Occidente. 

En La stagione dell’amore, su tema más conocido, Battiato —que, por cierto, nunca se casó— nos dice lo que piensa del amor: un sentimiento que viene y va, pero aunque se pierda, nunca hay que dejar de vivirlo, porque “otro entusiasmo hará que tu corazón palpite” y “la temporada del amor volverá”.

Povera Patria (1991)

Franco Battiato nunca quiso mezclar la música con la actividad política y más de una vez afirmó que el artista no tenía por qué ser, necesariamente, un “artista comprometido”. Ello no impidió, sin embargo, que escribiera duras canciones de crítica social, como Povera Patria, incluida en el álbum Come un cammello in una grondaia, en el cual el artista acercaba la música pop al formato de la música clásica, combinando cuatro temas propios y cuatro lieder clásicos.

Entre los cortes originales el más destacado fue esta Povera Patria, una crítica devastadora a la corrupción política, financiera y social que afectaba a su país. Define a la clase política gobernante como “perfectos e inútiles bufones” y se conduele de su “pobre patria, aplastada por abusos del poder / de gente infame que no conoce el pudor, / se creen los dueños todopoderosos / y piensan que les pertenece todo.” El impacto de la canción fue tremendo y su autor llegó a recibir amenazas de la mafia.

La Cura (1996)

En el otoño de 1996 Battiato publica L’amboscata, un disco que renueva la trayectoria experimental del cantautor, con un uso masivo de sintetizadores y sonidos electrónicos y con el cual recuperaría la popularidad de la década anterior.

Entre sus plurilingües cortes —hay pasajes en inglés, francés, portugués y alemán— se incluye esta visionaria La Cura, que veinticinco años después ha sido citada por el jesuita Antonio Spadaro para comunicar la noticia del fallecimiento de su autor a través de Twitter: “Y te curarás de todas las enfermedades, porque eres un ser especial, y yo cuidaré de ti”.

Torneremo ancora (2019)

Fue el último disco de Franco Battiato. Publicado el 18 de octubre de 2019, en realidad se trata de una antología de piezas clásicas del cantautor con nuevas versiones orquestales interpretadas por la Royal Philharmonic Orchestra.

El disco sólo incluye una pieza inédita, que también es la que le da título, Torneremo ancora. Premonitoriamente, la canción representa una especie de testamento musical de su autor, que ahora, en su partida, cobra todo su significado. “Nada se crea, todo se transforma (…) La vida no se acaba. Es como el sueño…”, canta un Battiato inmortal. El mismo mes de su publicación su manager anunció su retirada definitiva de los escenarios.

Gilgamesh (Ópera)

Estrenada en en el Teatro dell’Opera de Roma el 5 de junio de 1992, Gilgamesh es una ópera que, como todas las creaciones de su autor, trasciende las fronteras del género para unir música, teatro, poesía, danza y espiritualidad. Escrita cinco años después de Genesi, su primera creación escénica, la obra, de marcado sabor oriental, narra la vida del rey sumerio del mismo nombre y protagonista del primer poema épico de la historia de la Humanidad.

Gilgamesh reinó en la ciudad de Uruk hace unos 3000 años. Según la leyenda, los ciudadanos de Uruk, sintiéndose oprimidos, pidieron ayuda a los dioses, quienes enviaron a Enkidu para que luchara contra Gilgamesh. El combate, muy igualado, finaliza con Enkidu reconociendo a Gilgamesh como rey y emprendiendo juntos un largo viaje.

Con este argumento, Battiato construyó una ópera en dos actos, que el mismo año de su estreno fue editada en disco, con una portada que reproduce un cuadro del mismo Battiato, escondido tras el seudónimo de Süphan Barzani.

(Foto de portada Franco Battiato en 2007 en la presentación de ‘Il vuoto’ en Madrid. Foto: Zipi | EFE).

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