Rolling Stones: si no quieres caldo (de cabra), dos tazas

El grupo británico bucea en su pasado y publica una nueva edición de ‘Goats Head Soup’, el disco que en 1973 certificó el inicio de una decadencia exquisita

En el verano de 1972, los Rolling Stones tocaron el cielo. Tras coronar las listas de éxitos de medio mundo con el doble LP Exile on Main St., considerado hoy su clásico definitivo, la banda cimentó su leyenda de reyes de los escenarios con una gira triunfal por los Estados Unidos. Fue un acontecimiento memorable. Casi una cincuentena de actuaciones en apenas dos meses. Unos músicos en estado de gracia. Un repertorio sólido como una roca. Y unos camerinos atestados de groupies, camellos y miembros de la jet set.

Pero a toda fiesta le sigue una resaca. Y la de los Stones comenzó con Goats Head Soup, el disco que anunció el final de su etapa dorada.

Infravalorado durante años por su estatus de obra de transición, el álbum regresa ahora de la mano de Universal Music en una nueva edición remezclada y aumentada con el material extra de rigor (tomas alternativas, maquetas y temas inéditos). Una oportunidad para redescubrir un trabajo oscurecido por los mayores logros de la banda liderada por Mick Jagger y Keith Richards.

Goats Head Soup, The Rolling Stones. Foto: David Bailey.

Una etapa convulsa

La gestación de Goats Head Soup se inscribió en un período turbulento para los Stones. Después de la legendaria gira estadounidense de 1972, los problemas acecharon al grupo. Un exilio forzado por el acoso del fisco británico. Investigaciones policiales por tráfico de drogas. Keith Richards entregado a la heroína. Agotamiento creativo. Y la imperiosa necesidad de publicar nuevo material.

En este contexto adverso, en noviembre de 1972 los Stones se trasladaron a Jamaica para trabajar en su próximo disco. El país caribeño, uno de los pocos lugares dispuestos a recibir con los brazos abiertos a todos los componentes del grupo, se encontraba entonces en plena ebullición. El socialdemócrata Michael Manley acababa de asumir el poder y se proponía desplegar un ambicioso programa reformista.

Y, mientras, la isla bailaba a ritmo de reggae. Bob Marley ya era una celebridad nacional dispuesta a dar el salto a Europa y América. Al igual que Jimmy Cliff, quien arrasaba en los cines con The Harder They Come.  

Angie sería el primer sencillo extraído del LP Goats Head Soup.

Alojados en el exclusivo Terra Nova Hotel de Kingston, los Stones reservaron tres semanas en los estudios de grabación Dynamic Sound. Las instalaciones, propiedad del célebre músico local Byron Lee, eran modestas: un edificio bajo de interior claustrofóbico y equipado con una simple máquina de grabación de ocho pistas. En la entrada, guardias armados con rifles. A fin de cuentas, se trataba de Kingston.

La capital jamaicana era una ciudad violenta, y los Stones tuvieron constancia de ello. Un día, un asaltante armado con un cuchillo irrumpió en la habitación del bajista Bill Wyman y su pareja. La policía tardo dos horas en aparecer y, obviamente, no hizo nada. Wyman abandonó el Terra Nova y se mudó a una de las últimas plantas del Hilton. Al menos nadie podría entrar a robar por la ventana.

La atmósfera también estaba cargada en las sesiones de grabación. El productor Jimmy Miller y el ingeniero de sonido Andy Johns se habían enganchado a la heroína y apenas podían hacer su trabajo. El caso de Miller, vinculado a los Stones desde 1968, era especialmente sangrante. Según Richards, durante la estancia jamaicana, el productor se dedicó básicamente a grabar esvásticas con su cuchillo en consola de madera de la mesa de mezclas. Triste final para uno de los artífices de la era dorada del grupo.

Un giro estilístico

Pese a todo, el nuevo disco no tardó en ir tomando forma. Y desde un inicio quedó claro que los Stones habían optado por desviarse del camino trazado en sus últimos trabajos. Ahora, en una herejía para la autodenominada mejor banda del rock del mundo, predominaban las baladas y medios tiempos. Canciones melancólicas para arrastrar los pies y pensar que los buenos momentos ya habían quedado atrás. Como Winter, Coming Down Again y, sobre todo, Angie, que sería el primer sencillo extraído del LP y se convertiría en un estándar tras despachar centenares de miles de copias.

Aparte de la preeminencia de temas melódicos de cadencia suave, la otra novedad era la influencia del funk, muy marcada en la explosiva Doo Doo Doo Doo (Heartbreaker) y más tamizada en la experimental 100 Years Ago.

Por lo demás, el disco también tenía hueco para pastiches psicodélicos (Can You Hear The Music), rock siniestro (Dancing With Mr D) y blues rutinarios (Hide Your Love). Y, por supuesto, para la cuota de sonido genuinamente stone, representada por Silver Train —tema esbozado ya dos años antes— y Star Star —que, con su letra gamberra, en la que se hablaba de felaciones al actor Steve McQueen, sería objeto de censura—.

Entre enero y junio de 1973, Stones pulieron el material grabado en Kingston en Los Ángeles y Londres. Y en agosto, el disco salió a la venta. El título elegido, Goats Head Soup, un homenaje a uno de los platos típicos de Jamaica, famoso por sus propiedades afrodisíacas. La portada, el rostro andrógino de Mick Jagger cubierto por un velo transparente, a modo de mortaja. La contraportada, el rostro devastado de Keith Richards.

Recepción ambivalente

El LP llegó a número 1 en los principales mercados, pero parte de la crítica se sintió decepcionada con el nuevo material. Los Stones, decían algunos, ya no podían competir con su propio mito. “¡ES EL FIN DEL ROCK’N’ROLL!”, alertaba el influyente periodista Lester Bangs.

Ahora, 47 años después, el grupo reivindica su trabajo. La remezcla de la nueva edición que se publica este 4 de septiembre busca potenciar las virtudes de un disco que siempre se distinguió por su sonido denso y espeso, como un caldo vudú. Y la incorporación de temas inéditos, entre los que figuran All The Rage, Scarlet (con Jimmy Page) y Criss Cross, reafirma la idea de que los Stones, incluso en sus peores resacas, pueden volver a tocar el cielo.

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