Qué tiene que ver Hendrix con Händel (y por qué esta semana es importante)

Cuando se cumplen 50 años del fallecimiento de Jimi Hendrix, su piso en Londres reabre como museo… en el mismo edificio donde vivió Händel

Apenas una pared y, eso sí, alrededor de 200 años, separaron las casas de Jimi Hendrix y Georg Friedrich Händel en el barrio londinense de Mayfair. El primero vivió en el número 23 de Brook Street allí varias temporadas entre 1968 y 1969. El segundo, 36 años en el 25 de la misma calle, donde residió y compuso, entre otras, su obra maestra El Mesías. Un original museo enlaza las vidas (y las habitaciones) de estos dos artistas geniales que aterrizaron en Londres dispuestos a cambiar la música.

Jimi Hendrix

Atiborrado de barbitúricos y ahogado en su propio vómito o bien a causa de un enfisema pulmonar, como se ha dicho después, el 18 de septiembre de 1970, en la habitación 507 del hotel Samarkand de Londres, Jimi Hendrix pasó a engrosar la lista del ya bautizado como ‘Club de los 27’. Se cumplen 50 años de su entrada en el macabro club, que cuenta con otros ‘miembros’ como Brian Jones, Robert Johnson, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain y Amy Winehouse, que deja vidas rápidas, muertes jóvenes y bonitos cadáveres, según la frase que podría haber dicho James Dean pero que en realidad pronuncia Humphrey Bogart en la película Llamad a cualquier puerta (Knock on any door).

Londres fue el último lugar de residencia -esporádica, claro- de un hombre que se definía como vagabundo, que tenía “miedo a vegetar” y llegó a decir que “Me gusta Gran Bretaña, pero realmente no tengo un hogar en ninguna parte. La Tierra es mi hogar”.

Jimi Hendrix y su novia Kathy Etchingham en su piso de Mayfair en 1969. Foto: Eric Harlow | Mirrorpix | Getty Images.

Sin embargo, según el museo Handel & Hendrix in London, si hubo un lugar que remotamente hubiese considerado su casa, bien pudo ser el apartamento en Mayfair que alquiló junto a su novia de la época Kathy Etchingham. El exclusivo barrio no parece el hábitat lógico para un artista como Hendrix y, sin embargo, cuentan que en esos meses de 1968 y, especialmente el primer trimestre de 1969, se le veía en los grandes almacenes John Lewis & Partner buscando cortinas para la que consideró “mi primera casa real”. Pagaba 30 libras al mes.

Cortinas de terciopelo, té y vinilos

Son las mismas cortinas, de color azul turquesa, que vuelven a lucir en el apartamento, reabierto como museo en febrero 2016, y que tiene como pieza estrella el dormitorio de la pareja. Aunque los objetos no son los auténticos, la participación de Etchingham en la reconstrucción de los espacios ha permitido devolver las estancias a 1969, antes de la separación definitiva de la pareja.

Precisamente el dormitorio era el principal punto de encuentro del apartamento, donde se reunían con amigos y Hendrix improvisaba con otros músicos e, incluso, concedía entrevistas. Por supuesto, una réplica de su guitarra está apoyada en la cama.

Museo Handel y Hendrix en Londres. Foto Getty Images.

También hay chales y alfombras persas rojas que cubren suelos y paredes, plumas sobre la chimenea, objetos de decoración y pilas de vinilos vintage de blues y rock, además de ceniceros, ejemplares antiguos del Times, una televisión y una tetera que atestiguan la afición del artista por unas costumbres tan británicas como el té y la serie Coronation Street.

Casi todos los objetos, señalan desde el museo, son originales de la época, adquiridos en subastas y mercadillos, o bien, como la colcha naranja y fucsia, hechos a medida para recrear los originales.

Handel en Mayfair

En los alrededores de su apartamento, en el exclusivo barrio de Mayfair, aún hay recuerdos de Hendrix, desde la placa azul que rememora su primera actuación en The Court, antiguamente Bag O’Nails, donde también actuaron The Beatles y The Who, entre otros, o locales de la cadena Wimpy Burger, nacida en los EEUU pero que se convirtió en institución en el Reino Unido.

No hace falta salir del edificio Brook Street, sin embargo, para conocer a otro genio que también encontró su hogar en este distrito londinense.

Placa Jimi Hendrix en Brooke Street. Foto: Facundo Arrizabalaga | EFE.

El museo ha logrado unir las experiencias de modo que basta caminar unos pasos para adentrarse en el hogar de Händel, visitable como museo desde 2001, tras un largo caminio iniciado por el musicólogo Stanley Sadie en 1959 con motivo del bicenterio del fallecimiento de Händel. La psicodelia se une así al barroco en una única experiencia que nos retrotrae hasta 1723, el año en el que el músico se instaló en el 25 de Brook Street, donde permanecería hasta su muerte, el 14 de abril de 1759.

Un museo sonoro

El autor de la melodía con la que se coronan los reyes de Gran Bretaña Jorge II en 1727, Zadok, el sacerdote, pagaba 50 libras anuales por el apartamento, próximo a las comunidades artísticas y musicales que daban cita en las zonas del Soho y Covent Garden y también cerca del Palacio de St. James donde también trabajaba.

Su casa ocupaba inicialmente tres plantas con sótano y buhardilla, si bien el actual museo solo ocupa las plantas superiores de los números 23 y 25.

El mobiliario expuesto no es original, pero se han rehabilitado los espacios para hacerlos semejantes a los que transitara Händely se exponen clavecines, óleos que representan escenas musicales, partituras, un clavicordio y un órgano de cámara del tipo que habría conocido el artista, además de una réplica de su cama con dosel en la que, se dice, dormía sentado para facilitar la digestión.

La cama de Handel. Foto: Museo Handel & Hendrix.

Como museo sonoro, el espacio se enriquece con recitales o conciertos barrocos en los que se interpretan obras de Händel que, además, se ejecutan con instrumentos de la época. Además, cuenta con el plan Hándel House Talent para promover las carreras de jóvenes intérpretes y el programa Compositor-en-Residencia que ayuda a reinterpretar la historia de las casas de Hándel y Hendrix y seguir escribiendo la banda sonora de este lugar.

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