El Liceu aspira a ser un ‘paraíso’ en la temporada de su 175 aniversario

Un recital de Anna Netrebko celebrará la efeméride en un curso que volverá a contar con la batuta de Gustavo Dudamel, que dirigirá por primera vez 'La Flauta Mágica'

El camino del paraíso comienza en el infierno, dijo Dante. Y, sin duda, esta idea refleja perfectamente lo que quiere ser el curso 2020-21 del Gran Teatre del Liceu: un renacimiento después de los oscuros meses de la pandemia.

Ariane à Naxos de Strauss, mise en scène Katie Mitchell – Festival d’Aix-en-Provence 2018 © Pascal Victor / ArtComPress.

El camino del paraíso comienza en el infierno, dijo Dante. Y, sin duda, esta idea refleja perfectamente lo que quiere ser el curso 2020-21 del Gran Teatre del Liceu: un renacimiento después de los oscuros meses de la pandemia.

En la que será la primera temporada de celebración de su 175 aniversario —la efeméride también continuará celebrándose la siguiente— el teatro ha diseñado una oferta generosa en funciones y arriesgada, que mira con especial atención al siglo XX, pero que no renuncia “a los montajes espectaculares, las grandes voces y los directores”, con vocación de “modernidad y complejidad” y que aspira a “hacer del Liceu un paraíso de belleza y conocimiento”, según su director artístico Víctor García de Gomar.

Con esta idea del jardín del Eden soñado como leitmotiv de la programación, el Liceu ofrecerá 11 títulos escenificados, que darán comienzo, el 22 de septiembre, con Ariadne auf Naxos, de Richard Strauss, encabezada por Iréne Theorin y dirección escénica de Katie Michel, y finalizarán con la espectacular Norma del furero Alex Ollé, en el que será su segundo año como Artista Residente del teatro

El camino del paraíso comienza en el infierno, dijo Dante. Y, sin duda, esta idea refleja perfectamente lo que quiere ser el curso 2020-21 del Gran Teatre del Liceu: un renacimiento después de los oscuros meses de la pandemia.
Norma. ©2016 ROH | Bill Cooper.

Entre una y otra se podrán ver también títulos como Rigoletto, La dama de picas o La Flauta mágica, en los que brillarán voces como las de Benjamin Bernheim, Sondra Radvanovsky o Sonya Yoncheva.

Habrá en total cuatro óperas de Mozart, pero ninguna de Wagner, como manda la tradición liceística, y una velada especialmente singular, el recital que la soprano Anna Netrebko ofrecerá el 3 de abril, la víspera del día en que el coliseo lírico barcelonés abrió por primera vez sus puertas, en 1847.

El 3 de abril de 2022, la víspera del día en que el coliseo lírico barcelonés cumple 175 años, la soprano Anna Netrebko ofrecerá un recital singular

Asimismo, el teatro continúa adelante con su proyecto de convertirse en un centro de las artes y vuelve a invitar a artistas de otras disciplinas, como el sudafricano William Kentridge o el pintor Antonio López, que ilustrará visualmente El viaje de invierno, de Schubert.

El camino del paraíso comienza en el infierno, dijo Dante. Y, sin duda, esta idea refleja perfectamente lo que quiere ser el curso 2020-21 del Gran Teatre del Liceu: un renacimiento después de los oscuros meses de la pandemia.
Anna Netrebko. Foto: Julian Hargreaves.

Montajes espectaculares

Tras la inauguración, el 22 de septiembre, con Ariadne auf Naxos, en octubre llegará una de las propuestas más destacadas del nuevo curso, el War Requiem, de Britten, que subirá al escenario del Liceu en un espectacular montaje con videos de Wolfgang Tillmans y puesta en escena de Daniel Kramer.

En noviembre podrá verse el Rigoletto, de Verdi, con dirección escénica femenina, la de Monique Wagemans, y la voz del tenor del momento, Benjamin Bernheim.

La primera ópera de 2022 será La dama de picas, de Tchaikovski, protagonizada por la actual reina del Liceu, Sondra Radvanovsky, que recupera un montaje de Gilbert Defló de 1992.

Toda una recuperación será también la producción de Pelléas et Mélisande, de Debussy, que Alex Ollé firmó realizó para la Ópera de Dresden en 2015 y que nunca se ha vuelto a ver. Según su autor, el montaje está basado en “el lenguaje de los sueños y el mundo de Freud”, con una estética entre Lars von Trier y David Lynch.

Será el primero de los dos montajes de la temporada que presentará el artista furero. El otro título, que promete ser también uno de los más impactantes del curso, será Norma, de Bellini, y que según García de Gomar “dejará completamente boquiabierto al público con una espiral de crucifijos delante del escenario”. La protagonista vocal será Sonya Yoncheva.

Entre una y otra, en el mes de mayo podrá verse también Wozzeck, de Alban Berg, en un montaje procedente del Festival de Salzburgo, dirigido por William Kentridge y protagonizado por el barítono Matthias Goerne.

Mozart por partida cuádruple

No tres, sino cuatro la óperas de Mozart que acogerá el Liceu el año que viene. Las primeras serán las tres óperas cuyo libreto firmó Lorenzo Da Ponte: Las bodas de Fígaro, Don Giovanni y Cosí fan tutte. La célebre trilogía podrá verse, en funciones consecutivas, del 7 al 25 de abril, con Marc Minkowski al frente de la orquesta y coro del Liceu.

Pero la más codiciada, sin duda, será La flauta mágica, que Gustavo Dudamel dirigirá por primera vez después que la pandemia impidiera su debut en este título en el MET de Nueva York. La ópera también significará el debut, en el rol de Pamino, del tenor Javier Camarena, que acaba de ser elegido como mejor cantante de ópera del mundo en los International Opera Awards. Junto a él estarán también tres jóvenes voces de la cantera local: Nuria Rial, Sara Blanch y Joan Martin Royo.

El camino del paraíso comienza en el infierno, dijo Dante. Y, sin duda, esta idea refleja perfectamente lo que quiere ser el curso 2020-21 del Gran Teatre del Liceu: un renacimiento después de los oscuros meses de la pandemia.
‘La Flauta Mágica’. Dutch National Opera. Foto: © Michel Schnate.

La segunda visita de Dudamel al Liceu pone en marcha un acuerdo de colaboración entre el coliseo barcelonés y la Ópera de París, de la que Dudamel acaba de ser nombrado director musical y que se traducirá en un intercambio de visitas de sus respectivos cuerpos artísticos. En noviembre, la ópera parisina visitará el Liceu y el 9 de enero de 2022, Josep Pons y sus efectivos actuarán en la Opera Bastille.

Sorpresas contemporáneas

Con un predominio absoluto de títulos del siglo XX, el Liceu ofrece también otras propuestas singulares. Una de ellas, el Pierrot Lunaire, de Arnold Schönberg, que no tendrá como protagonista la voz de una soprano sino la del contratenor Xavier Sabata, en un montaje escénico y lumínico que ocupará el Foyer del teatro en noviembre.

También será singular el escenario escogido para que el pintor Antonio López ilustre visualmente el Winterreise, de Schubert. El espectáculo ocupará la antigua Modelo en una apuesta para que el arte actúe “como lugar de sanación para un espacio que tiene unas vibraciones negativas”.

También la nueva creación volverá a estar presente en el formato de minióperas, en el marco de un proyecto a largo plazo con el que el Liceu quiere dar prepara a los jóvenes autores antes de abordar creaciones de mayor formato. En este caso serán cuatro compositores noveles que crearán espectáculos de 30 minutos de duración y que podrán verse en distintos espacios del teatro.

El camino del paraíso comienza en el infierno, dijo Dante. Y, sin duda, esta idea refleja perfectamente lo que quiere ser el curso 2020-21 del Gran Teatre del Liceu: un renacimiento después de los oscuros meses de la pandemia.
Peléas et Mélisande General Dresden. Foto: Alfons Flores.

Grandes voces

El gran concierto de aniversario tendrá como protagonista a Anna Netrebko, que ocupará el escenario del Liceu con tres títulos —La Boheme, Macbeth y Turandot— de cada uno de los cuales interpretará el segundo acto.

A ella se suman los recitales de Piotr Beczala y Javier Camarena, el concierto de Sonia Yoncheva y otro plato fuerte, la mezzo Magdalena Kožená acompañado al piano por su marido, el director de orquesta Simon Rattle.

El capítulo de conciertos contará también con las visitas de René Jacobs, que revisará el mito de Orfeo a lo largo de tres años; Willima Christie, que dirigirá una versión en concierto de Partenope, de Händel; Rinaldo Alessandrini, que revisará los Madrigales de Monteverdi, y Jordi Savall que completara su aproximación a las sinfonías de Beethoven, interrumpida por la pandemia.

Por su parte, el titular del teatro, Josep Pons, dirigirá, además de cuatro títulos líricos —Ariadne auf Naxos, War Requiem, Pelléas et Melisande y Wozzeck— otros dos conciertos, uno dedicado al mito de Electra y Edipo y el otro, a diferentes visiones de la figura de Pelléas.

El camino del paraíso comienza en el infierno, dijo Dante. Y, sin duda, esta idea refleja perfectamente lo que quiere ser el curso 2020-21 del Gran Teatre del Liceu: un renacimiento después de los oscuros meses de la pandemia.
De Sherezade a Yo, Carmen. Foto: David Ruano.

Finalmente, la danza, que incrementa de manera notable el número de funciones, subirá a escena El cascanueces, Giselle, una nueva producción de Maria PagesDe Sherazade a Yo, Carmen— y una escenificación coreografiada del Viaje de Invierno, de Schubert, de Le Ballet Preljocaj.

El teatro, con un presupuesto de 49,5 millones de euros para la nueva temporada, tiene previsto abrir el curso con un 75% de ocupación, para pasar al 100% en enero de 2022.

(Foto de portada: Ariane auf Naxos de Strauss, mise en scène Katie Mitchell – Festival d’Aix-en-Provence 2018 © Pascal Victor / ArtComPress).

a.
Ahora en portada