Salto a la fama con El Primer Palau

No parece un concurso, pero lo es. Desde hace 25 años, el Palau de la Música Catalana busca jóvenes talentos con El Primer Palau que ahora, además, se abre a Europa

Si hay algo que hace subir la adrenalina de cualquier melómano, eso es, sin duda, darse de bruces con un nuevo talento. El subidón de  poder decir “yo estuve en su debut”, cuando la que un día fue una joven promesa se ha convertido en estrella, no tiene precio.

Algo de eso hay (también) en el atractivo de El Primer Palau, un concurso disfrazado de ciclo musical que el Palau de la Música Catalana viene celebrando desde 1996 con el objetivo de ofrecer una plataforma de proyección a los nuevos valores de la música clásica. Una propuesta tan atrayente como necesaria en un ámbito en el que brillar en solitario resulta cada vez más difícil.

Y si no que se lo pregunten a los pianistas Daniel Ligorio, Javier Perianes o Enrique Bagaría; al organista Juan de la Rubia; a los violonchelistas Arnau Tomàs (Quartet Casals) o Pau Codina; a la flautista Elisabet Franch, la soprano Mercedes Gancedo, los barítonos Enric Martínez-Castignani y Josep Ramon Olivé o los cuartetos Quiroga, Gerhard y Kebyart Ensemble, algunos de los muchos artistas que han vivido esta experiencia cuando sus nombres todavía no encabezaban los programas de conciertos.

Debut emblemático

Desde su puesta en marcha, El Primer Palau ha brindado a 283 jóvenes intérpretes de todas las disciplinas musicales la oportunidad de debutar profesionalmente en ese escenario, uno de los más emblemáticos del circuito musical.

Algo de eso hay (también) en el atractivo de El Primer Palau, un concurso disfrazado de ciclo musical que el Palau de la Música Catalana viene celebrando desde 1996 con el objetivo de ofrecer una plataforma de proyección a los nuevos valores de la música clásica. Una propuesta tan atrayente como necesaria en un ámbito en el que brillar en solitario resulta cada vez más difícil.
La violonchelista de Granollers Mariona Camats debutará el 23 de septiembre. Foto: Palau de la Música.

“El Primer Palau nació para cubrir ese vacío que se crea entre la salida de los conservatorios y empezar a darse a conocer, y así dar respuesta a una necesidad que había en una generación de músicos jóvenes muy bien preparados. En su momento fue una idea muy pionera”, explica la directora artística adjunta de la institución, Mercedes Conde.

Hoy, 25 años después, la convocatoria, abierta a jóvenes intérpretes no mayores de 27 años los instrumentistas y 30 los cantantes, sigue siendo esencialmente la misma. A todos se les pide que presenten un programa de concierto, cuyo atractivo, sumado al talento del postulante, le permita estar entre los ocho nombres que se seleccionan para cada edición.

Más concierto que concurso

 “Siempre les decimos que no piensen en un programa de exhibición como el que harían para un concurso, sino un repertorio coherente para un pequeño concierto, porque eso es lo que van a ofrecer: un concierto al uso, con público, ensayos y cachet”, explica Mercedes Conde.

En su 25 aniversario, El Primer Palau abre su convocatoria a músicos residentes en la Unión Europa

Al margen de tener una actuación remunerada, los participantes optan a un primer premio de 5.000 euros y se reparten, además, otros galardones entre los que se incluyen conciertos ofrecidos por instituciones colaboradoras o la grabación de una maqueta profesional.

“Cada año es una apuesta, pero a través de ella hemos podido conocer grandísimos artistas que han hecho, o están haciendo, carreras muy importantes”, remarca Conde.

Algo de eso hay (también) en el atractivo de El Primer Palau, un concurso disfrazado de ciclo musical que el Palau de la Música Catalana viene celebrando desde 1996 con el objetivo de ofrecer una plataforma de proyección a los nuevos valores de la música clásica. Una propuesta tan atrayente como necesaria en un ámbito en el que brillar en solitario resulta cada vez más difícil.
El violinista barcelonés Miquel Muñiz abre el ciclo el 16 de septiembre. Foto: Palau de la Música.

Salto internacional

En su 25 aniversario, El Primer Palau ha querido dar un paso más abriendo su convocatoria a músicos residentes en la Unión Europa. “El año pasado vimos que también había una demanda de músicos de fuera de España y, teniendo en cuenta que muchos de nuestros artistas se forman en Europa, consideramos oportuno dar este paso”, explica la directora.

Lamentablemente, las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia impedirán finalmente que los dos seleccionados, el clarinetista portugués Sérgio Pires y la formación húngara Orion Trio, puedan estar presentes en el ciclo —lo harán en 2021— , que arranca el 16 de septiembre con la actuación del violinista barcelonés Miquel Muñiz.

En los tres conciertos siguientes actuarán el pianista de Sagunto Jorge Tabares y la violonchelista de Granollers Mariona Camats (23 de septiembre), la soprano de Tarragona Mireia Tarragó y la flautista de Zamora Gala Kossakoski (30 de septiembre). Cerrará el ciclo la violinista madrileña Cristina Cordero (7 de octubre).

Algo de eso hay (también) en el atractivo de El Primer Palau, un concurso disfrazado de ciclo musical que el Palau de la Música Catalana viene celebrando desde 1996 con el objetivo de ofrecer una plataforma de proyección a los nuevos valores de la música clásica. Una propuesta tan atrayente como necesaria en un ámbito en el que brillar en solitario resulta cada vez más difícil.
Cerrará el ciclo la violinista madrileña Cristina Cordero el 7 de octubre. Foto: Palau de la Música.

El concierto de clausura, en el que se entregan los galardones, tendrá lugar el 19 de noviembre y en él actuará el ganador de la edición anterior, el guitarrista canario Luis Alejandro García Pérez, que interpretará el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, coincidiendo con el 80 aniversario del estreno de la obra en este mismo escenario.

Posteriormente, el 17 de mayo de 2021, habrá un concierto especial de celebración que tendrá como protagonistas a algunos de los galardonados a lo largo de estos 25 años.

Uno de ellos será la flautista de Sant Cugat Elisabet Franch, cuya carrera, desde entonces, ha adquirido una gran proyección internacional. “El Primer Palau fue mi primer concierto solista con orquesta. Y aunque una década más tarde es algo habitual en mi carrera, nunca olvidaré esa primera vez: fue el mejor debut con que uno pueda soñar, en casa y en el Palau de la Música Catalana”, afirma hoy la artista.

Punto de inflexión

Para Franch, como para muchos otros jóvenes músicos, El Primer Palau ha marcado un punto de inflexión en sus trayectorias. Así ocurrió con el cuarteto de saxos Kebyart Ensemble, ganadores en la edición 2016. “Para nosotros El Primer Palau supuso un aparador muy importante de cara al mundo profesional que nos hizo mirar el futuro con optimismo. Es un premio que te sirve de aval en tu carrera, incluso para acceder al máster en música de cámara que después cursamos en Basilea”, explica Pere Méndez, saxo soprano del grupo., que recuerda su paso por la convocatoria “no como un concurso, sino como un concierto normal”.

Para la soprano Mercedes Gancedo, ganadora en la edición del año siguiente, “la participación en sí misma ya es un premio”. Para la cantante, que recomienda “muchísimo” vivir esta experiencia, “El Primer Palau es un certamen que promueve no sólo el perfil profesional y único del artista, sino que ofrece oportunidades a largo plazo tanto en el mismo como en otros escenarios. Mi carrera ha dado un salto desde entonces”, afirma.

“25 años después no sólo estamos convencidos que esta sigue siendo una iniciativa necesaria, sino que tendría que haber un “Primer Palau” en todos los auditorios”, concluye Mercedes Conde. 

a.
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