Beethoven se mueve. Y su legado va más allá de la música

El Museo de Historia del Arte de Viena presenta una original muestra donde explora la influencia de Beethoven en el arte clásico y moderno

Pionero, talento excepcional y fuente de inspiración ilimitada, Beethoven sigue muy vivo en Viena. El lugar que escogió como hogar y en el que vivió 35 de sus 57 años está salpicado de sus huellas, que pueden seguirse en museos, residencias, tabernas y obras de arte en su honor, como el espectacular friso que le dedicó Gustav Klimt. Pero ahora, 250 años después de su nacimiento y por primera vez, se analiza su legado en otras formas de arte.

Con el nombre de Beethoven se mueve, el Museo de Historia del Arte de Viena inaugura hoy 29 de septiembre una “inusual” exposición que es también un homenaje al genial músico.

Inusual porque juega con obras de arte de diferentes movimientos y estilos para reinterpretar el legado musical del compositor Ludwig van Beethoven (1770-1827) y descifrar cómo, más allá de la música, sus mensajes humanistas han influido en la historia del arte y la cultura. Pero también porque supone, por primera vez, la entrada en la pinacoteca de un artista completamente ajeno al mundo de la pintura.

Beethoven se mueve

El concepto, calificado de “radical” para el museo por su propia directora, Sabine Haag, tiene una clara justificación, y es que “Beethoven ha inspirado a muchas generaciones de artistas más allá de la música”.

Instalación de Rebecca Horn. Foto: Attilio Maranzano.
Instalación ‘Concierto por la anarquía’, Rebecca Horn. Foto: Attilio Maranzano.

También pesó, claro, el 250 aniversario del nacimiento del artista, que hizo volcarse a todo tipo de instituciones en homenajes a su legado y que condujo a la pinacoteca a replantear su propio paradigma y a incluir, por primera vez, una exposición dedicada a un músico.

Su obra, sin embargo, ocupa un pequeño espacio de la muestra: apenas unas partituras y escritos originales. El grueso son pinturas y bocetos de referentes del Romanticismo y coetáneos de Beethoven como Francisco de Goya, William Turner o Gaspar David Friedrich.

Estas obras de arte universales, que incluyen también esculturas de Aguste Rodin y obras gráficas de Anselm Kiefer y Jorinde Voigt, comparten espacio con objetos disonantes como un piano de cola destruido colgando del techo -una instalación de Rebecca Horn titulada Concierto por la anarquía-, una partitura en la que están superpuestas las 32 sonatas compuestas por Beethoven y otras muestras de arte moderno de corte más transgresor.

También con experiencias auditivas y vídeos inmersivos, como los de Guido van der Werve y Tino Sehgal. Un conjunto de obras en las que adivinar el reflejo poético del trabajo creativo de Beethoven.

Ya es hora, Los Caprichos, de Francisco José de Goya. Foto: Albertina.
Ya es hora, Los Caprichos, de Francisco José de Goya. Foto: Albertina.

Música, lenguaje, imagen y movimiento

Aunque la exposición no tiene un orden específico, sino que anima a deambular por los espacios con total libertad y el único objetivo de “vivir Beethoven con todos los sentidos”. Su música no solo será escuchada “sino también vista”, explican los responsables de la muestra, comisariada por Andreas Kugler, Jasper Sharp, Stefan Weppelmann y Andreas Zimmerman.

La secuencia de las salas de exposición se relaciona con la vida del compositor solo en líneas muy generales; se trata más bien de divisiones por temas, “como una serie de cuadros, cada una basada en principios compositivos distintos”. De hecho, apuntan, “la interacción entre los escenarios arquitectónicos es similar a la de los movimientos de una obra orquestal”.

Beethoven y Viena

A lo largo de la muestra también se exhiben referencias simbólicas a la vida de Beethoven, como un escenario construido con parte del suelo original de la última de las viviendas que ocupó durante periodos en la capital austríaca, donde compuso y estrenó sus piezas más importantes y donde murió en 1827.

Beethoven moves.
La exposición ‘Beethoven moves’ podrá visitarse hasta el 24 de enero de 2021.

Dedicada al silencio y la quietud, en relación a la enfermedad que fue mermando su capacidad auditiva, en la misma sala se encuentra la corneta que utilizó durante sus últimos años, así como otros indicios de su habilidad para no resignarse a su destino y seguir luchando por el arte. También en esta salase exhiben grabados de la serie de los Caprichos del pintor español Francisco de Goya quien, como Beethoven, también sufrió severos problemas de oído.

En la tercera sala se refleja la actitud de Beethoven hacia la naturaleza, una de sus fuentes de fuerza e inspiración, pero también una vía de escape de la ciudad y una forma de libertad a través de largas caminatas por el campo. Las pinturas de Caspar David Friedrich y William Turner interactúan con sus propios colores tonales.

En la última sala, completamente vacía y despejada de adornos, el visitante se topa con una interpretación de la música de Beethoven: varios cantantes interpretan a capella, por turno, en directo y durante todo el día, distintas piezas del músico.

La exposición Beethoven se mueve se integra dentro del calendario de eventos culturales que organiza la ciudad de Viena para conmemorar el 250 aniversario del nacimiento del genio musical y que culminará el 16 de diciembre, día de su cumpleaños, con un concierto en la Plaza del Ayuntamiento.

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