Aperitivos Thyssen: cuando la música se inspira en tus cuadros favoritos

Del 19 de junio al 31 de julio, las Terrazas del Thyssen acoge una serie de conciertos con bandas que exploran la colección del museo para crear temas inéditos

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Del 19 de junio al 31 de julio, enmarcados en el ciclo Aperitivos-Thyssen, se celebrarán un total de 7 conciertos en el que diferentes bandas e intérpretes tocarán temas inspirados en obras de la colección del museo.

Rarezas

En esta ocasión el título escogido es ‘Rarezas’ y propone a los artistas, de los colombianos Guacamayo Tropical a la violinista y cantante María de la Flor pasando por el trío madrileño Monodrama, Lezon & Limousin, Hologramma, Rayo y el productor barcelonés BeGun, explorar la colección en busca de cuadros que destaquen por su carácter atípico y extraordinario.

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Guacamayo tropical abrirá el ciclo de 2021.

Son obras con temáticas adelantadas a su tiempo, con personajes representados de formas poco ortodoxas; misteriosas interpretaciones de carácter religioso que siguen sin tener una explicación clara; o cuadros que contienen detalles pictóricos que los convierten en únicos para su época.

Con el título ‘Rarezas’, esta edición del ciclo está dedicado a explorar obras de la colección que destacan por su carácter único, atípico o extraordinario

De este modo, ‘Rarezas’ pone el acento en obras que enriquecen el relato de la Colección Permanente gracias a su carácter único y excepcional y, cada uno de los músicos se encargará de descubrir a los asistentes los relatos ocultos en cada una de estas obras raras y especiales.

Guacamayo Tropical

El primero de los conciertos, el 19 de junio a las 13,00 horas, tendrá como protagonistas al dúo colombiano Guacamayo Tropical, conocido por una música en la que rescatan y difunden la tradición latinoamericana, fusionándola con elementos electrónicos.

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Treinta y tres muchachas salen a cazar la mariposa blanca, Max Ernst. ©Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

En este caso ‘traducirán’ a música la obra Treinta y tres muchachas salen a cazar la mariposa blanca pintada por Max Ernst en 1958. Actualmente no expuesta al público, se trata de una pintura realizada con la técnica del grattage por la que aplica, con una espátula, pequeños trazos que se multiplican por todo el lienzo y producen un efecto abstracto, casi una explosión luminosa.

María de la Flor

La siguiente artista en pasar por las Terrazas del Thyssen es María de la Flor, que lo hará el 26 de junio. Violinista, compositora y cantante, es una de las voces emergentes más singulares de la escena nacional, que abordará una pintura tan singular como su música, en la que se adivinan influencias del folclore hispano y latinoamericano, se intuyen tonadas asturianas o gallegas y suenan referencias de cantautores primigenios como Amancio Prada o actuales como Natalia Lafourcade.

La Virgen del árbol seco, del pintor flamenco del siglo XV Petrus Christus será su inspiración, una pieza con un tema poco habitual, relacionado con la cofradía de Nuestra Señora del Árbol Seco, a la que tanto el artista como su mujer pertenecieron.

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
María de la Flor. Foto: ©Cristina Jul.

En la pequeña tabla (mide 14,7 x 12,4 cm) se representa simbólicamente el mensaje de la Redención como se narra en el Libro de Ezequiel, haciendo alusión a María como la Nueva Eva y al árbol seco, que se ha interpretado como el Árbol de la Ciencia, marchito tras el pecado original y que volvió a florecer con la concepción de Jesús. El Niño aparece en la composición como Redentor de la humanidad, llevando en la mano el globo coronado con la cruz.

Monodrama

El trío madrileño formado por Alberto Brenes a la batería, David Sancho al piano y Mauricio Gómez al saxofón, destacados referentes de la escena del jazz nacional, fusionarán el 3 de julio su música con el lienzo Expulsión. Luna y luz de fuego de Thomas Cole.

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Expulsión. Luna y luz de fuego, Thomas Cole. ©Museo Nacional Thyssen Bornemisza.

Pintado hacia 1828, el considerado padre del paisajismo norteamericano retrata una vista de las White Mountais (New Hampshire) para recrear el escenario de la expulsión de Adán y Eva (que no están presentes). En torno a la cruz formada por la cascada y el puente aparecen el Paraíso y el mundo tras la ‘caída’ que podría simbolizar los efectos perversos de la industrialización acelerada de los Estados Unidos.

Lezon & Limousin

Una semana después recogerán el testigo Lezon & Limousin o, lo que es lo mismo, Ricardo Lezón, cantante y compositor de la banda McEnroe, y Jaime Limousin, ex guitarrista de Joe La Reina y teclista en McEnroe.

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Lezon & Limousin.

Además de presentar su nuevo disco, Azkorri, producto de la pandemia, indagarán en la obra Muchacho con turbante y un ramillete de flores, de Michiel Sweerts, datada entre 1658 y 1661. Enigmática, además de la fecha concreta, no se sabe a ciencia cierta cuál es el tema del cuadro, ni siquiera el sexo de su protagonista. Sus rasgos suaves, sus perfiles delicados, el turbante que esconde el cabello o el ramillete de flores que sostiene han dado lugar a numerosas interpretaciones. Actualmente se expone en la sala número 20 del Thyssen.

Hologramma

El quintento barcelonés Hologramma, conocido por una música que combina influencias de gran eclecticismo, desde el french touch, el groove o el funk hasta ritmos urbanos o riffs de psicodelia, se adentrará en la obra Jesús entre los doctores, de Alberto Durero.

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Jesús entre doctores, Alberto Durero. ©Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

El máximo representante del Renacimiento alemán realizó este óleo durante un viaje a Venecia, en 1506, y busca fundir los dos mundos renacentistas, el del norte de Europa y el italiano, pero también temas como la belleza y la fealdad, la juventud y la vejez, con gran singularidad.

Rayo

El cuarteto madrileño Rayo se ha decantado por Retrato del Dr. Haustein, una inquietante obra pintada por Christian Schad en 1928 y que muestra al prestigioso dermatólogo judío, especialista en enfermedades venéreas.

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Ágata, Hilda, María y Tábata, integrantes de RAYO. Foto: Álvaro González

Sujetando contra su pecho uno de los instrumentos de su oficio, un detalle que añade una nota de misterio a la composición, el doctor aparece en la mitad inferior de la composición, mientras una turbadora sombra se proyecta en la pared por detrás de él. Como de una figura femenina, recuerda a las sombras del cine expresionista, pero hay quien lo ha leído como una premonición del trágico futuro de Schad, cuya mujer se suicidó y quien terminó quitándose también la vida al ser detenido por la Gestapo en 1933.

BeGun

Cierra el ciclo el productor barcelonés BeGun. Además de presentar su último álbum, Okeanídes, se sumergirá en la obra Sillón Nº 2, del pintor Domenico Gnoli (1967).

No es necesario poseer el don de la sinestesia, esa inusual capacidad que permite oir colores, ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto y de la que han disfrutado artistas como Vassily Kandinsky, Rimbaud, Billie Eilish y Pharrell Williams para disfrutar de la asociación de dos artes, en este caso la pintura y la música, que vuelven a darse la mano este verano en las Terrazas del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Sillón Nº 2, Domenico Gnoli. ©Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Figura peculiar dentro del panorama artístico de la segunda mitad del siglo XX, su pintura, perfeccionista e inquietante, se encuadra entre la abstracción y la figuración, el realismo y el pop art y destaca pequeños detalles, ya sea un botón, un mechón de pelo o un sillón, como si hubieran sido aumentados con una lupa, pero dotándolos, según Jefa de Área de Conservación Pintura Moderna del Thyssen Paloma Alarcó, “una presencia casi mágica y un nuevo simbolismo que evoca la identidad de lo insignificante y testimonia nuestra soledad”.

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