Margaret Atwood: entre la distopía y la profecía

La autora de ‘El cuento de la criada’ habla desde el otro lado del Atlántico sobre futuros probables e improbables en la jornada inaugural de la Bienal del Pensamiento de Barcelona

Margaret Atwood suele decir que espera que sus novelas sean distopías y no profecías. Y por eso tenía su gracia verla aparecer anoche en una escena que, si nos la llegan a narrar hace unos meses, nos habría sonado a ciencia ficción: la imagen de la escritora canadiense en una pantalla gigante, ante la mirada de unas cuatrocientas personas con mascarilla, sentadas en sillas de tijera perfectamente alineadas para guardar la distancia social de rigor.

Precedida de la lectura de un manifiesto poético de Enric Casasses, la intervención vía videollamada de la autora de El cuento de la criada fue el plato fuerte de la inauguración oficiosa de la segunda edición de la Bienal del Pensamiento Ciudad Abierta de Barcelona, el evento que durante esta semana reúne a filósofos, artistas, intelectuales, científicos y activistas en diversos escenarios de la capital catalana.

Política y medioambiente

Según el programa de la Bienal, la charla de Atwood (Ottawa, 1939), conducida por la periodista Anna Guitart, tenía que girar en torno al futuro, pero también incidió en este extraño presente propio de una pesadilla distópica. “Estoy confinada porque soy mayor, pero salgo a pasear y hago muchas videollamadas como ésta”, explicó la novelista, quien confesó que estos días siente una “obsesión neurótica” por las elecciones estadounidenses. “No nos gusta el gobierno totalitario de los Estados Unidos, serían muy malas noticias para el mundo si ganara de nuevo Trump”, afirmó la escritora, quien añadió que el actual presidente “se piensa que es inmortal, nunca muestra debilidad”. “Pero esperamos que se muera”, dejó caer con una sonrisa.

Atwood participó desde el otro lado del Atlántico. Foto: @Miquel Taverna | Bienal de Pensamiento Ciudad Abierta.
Atwood participó desde el otro lado del Atlántico. Foto: @Miquel Taverna | Bienal de Pensamiento Ciudad Abierta.

Trump preocupa a Atwood, como también la destrucción de la biosfera. “Si mueren los océanos, moriremos nosotros”, alertó la autora de El año del diluvio, conocida por su activismo medioambiental. “Las mujeres han comprendido esta problemática a la perfección. Y los jóvenes han descubierto nuevas formas para trabajar juntos, y están volcando sus energías para salvarnos”, dijo. Todavía hay esperanza, pues.

«Si mueren los océanos moriremos nosotros. Las mujeres han comprendido esta problemática a la perfección».

Margaret Atwood

Mirada al pasado

Además de abordar los problemas actuales, Atwood habló sobre su pasado. Recordó que decidió dedicarse a la escritura tras componer a un poema a los 16 años, y cómo intentó abrirse camino en la industria editorial apostando por el género romántico. “Vi que era lo que daba más dinero, así que lo intenté. De día escribiría novelas románticas, y por las noches, mis historias más oscuras”. El plan fracasó estrepitosamente, pero Atwood no se rindió. Alternó la escritura con otros trabajos. Como el de camarera, durante una estancia en Francia: “Vivía en un garaje, fumaba Gitanes y bebía absenta. Pensé que moriría de tuberculosis, no fue el caso”.

Mascarilla y distancia de seguridad: parece sacado de una distopía de Atwood. Foto: @Miquel Taverna | Bienal de Pensamiento Ciudad Abierta.
Mascarilla y distancia de seguridad: parece sacado de una distopía de Atwood. Foto: @Miquel Taverna | Bienal de Pensamiento Ciudad Abierta.

Su primer libro no se llegó a publicar (“no era muy bueno”). Pero ni eso pudo con la vocación de Atwood. “Ser escritora es el trabajo más interesante”, afirmó la novelista, que también reveló que siempre pensó que “tendría un público limitado pero muy selecto”.

“Cuando la serie [El cuento de la criada] se estrenó en 2017, como Trump había ganado, la gente se planteó que eso podría ser el futuro. Se vio como un reality show

Margaret Atwood

Distopía plausible

Atwood tiene ahora un público masivo, en gran parte gracias al éxito de la adaptación televisiva de El cuento de la criada. La novelista explicó cómo empezó a trabajar en esta historia de ciencia ficción a mediados de los ochenta, cuando constató el retroceso sufrido por la segunda oleada feminista en Estados Unidos. “No se ratificó la enmienda de igualdad de género, ganó Reagan y el poder religioso empezó a tener más peso…”.  Un contexto propicio para imaginar la emergencia de un régimen dictatorial que trata a las mujeres como esclavas.

El cuento de la criada se publicó en 1985, y cuatro años después cayó el Muro de Berlín. Entonces, comenzó a circular la idea de que el capitalismo había triunfado, y era impensable que el mundo occidental se dejara arrastrar por la tentación del autoritarismo. “Pero nunca digas nunca, cualquier cosa puede pasar en función de las circunstancias”, advirtió Atwood. “Con el caos y el miedo, las personas se sienten desesperadas y acuden al hombre fuerte”. Y así llegamos a nuestra época, en la que la trama de El cuento de la criada se nos vuelve a presentar muy plausible. “Cuando la serie se estrenó en 2017, como Trump había ganado, la gente se planteó que eso podría ser el futuro. Se vio como un reality show”.

Ojalá dentro de unos años sigamos viendo a Atwood como una gran creadora de distopías, y no como una profeta.

a.
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