Pinocho o la rebelión de los niños

Carlo Collodi es un escritor devorado por su propia criatura. Todo el mundo conoce a Pinocho pero poco se sabe del hombre que le dio vida

Carlo Collodi odiaba a los niños. Le parecían ruidosos, ingratos e incluso sucios. De hecho, les tenía tanta manía que, en la primera versión de Las aventuras de Pinocho (en aquel momento, tituladas Historia de un títere), el muñeco moría ahorcado de la rama de un roble. El protagonista perecía con la soga al cuello por haber sido un niño malo y, el día en que el Giornale per i bambini –semanario donde la novela aparecía por entregas- publicó este último capítulo, hubo una manifestación en la calle.

Cientos de niños se plantaron a las puertas del periódico y enviaron miles de cartas en protesta por la crueldad del autor. Las quejas llegaron a hacerse tan persistentes que, el 10 de noviembre de 1881, el director del Giornale publicó una nota en la que podía leerse: ‘El señor Collodi me escribe que su amigo Pinocchio sigue vivo y que sobre su historia os podrá contar todavía muchas cosas simpáticas. Es normal: una marioneta, un trozo de madera como Pinocchio, tiene los huesos duros y no es fácil mandarlo al otro mundo. Por eso nuestros lectores quedan avisados: muy pronto empezará la segunda parte de la Storia di un burattino, que se llamará Le avventure di Pinocchio’.

Resurrección (por dinero)

No sabemos si Carlo Collodi resucitó a su personaje de buena o mala gana, pero sí que tenemos constancia de que había aceptado el encargo de escribir aquel relato por el motivo más antiguo del mundo: el dinero.

En los próximos meses llegarán a los cines hasta tres nuevas versiones cinematográficas de Pinocho a cargo de los directores Matteo Garrone, Robert Zemeckis y Guillermo del Toro

Y es que el escritor que cautivó a tantos niños con la historia de un trozo de madera era un jugador empedernido. Y de los malos. Porque acumuló tantas deudas a lo largo de su vida que terminó viéndose obligado a vender su pluma al mejor postor. De hecho, hay quien dice que no murió de un infarto, sino que se suicidó ante la imposibilidad de afrontar todos sus impagos.

Carlo Collodi es uno de los escritores más misteriosos de cuantos han existido en la literatura del siglo XIX. No quedan prácticamente datos sobre su vida y no es difícil tropezar con artículos en los que se ensalza su participación en las guerras por la independencia y unificación de Italia, al tiempo que se encuentran otros en los que se le dibuja como un alcohólico que se pasaba el día tirado en la cama o en los que se le muestra como un hombre enmadrado que cada noche entraba en el dormitorio de su progenitora, le pedía que le diera su bendición y le devolvía a cambio un beso.

El nuevo Pinocho de Matteo Garrone.

En otras versiones, Collodi aparece como un hombre que cada noche recorría varias veces su casa con una pistola en la mano por si había entrado algún ladrón.

Tampoco tenemos constancia de amoríos, romances o matrimonios en la vida del autor, aunque no son pocos los especialistas que aseguran que fue un picaflor de mucho cuidado. Tanto que, tras su fallecimiento, su hermano quemó muchos documentos y cartas con la intención de que sus correrías sentimentales no trascendieran a la opinión pública. Es de suponer que dicha destrucción es el motivo por el que hoy su biografía es tan opaca.

Tres Pinochos en camino

Del mismo modo, se ha repetido hasta la saciedad que fue miembro de la logia masónica, e incluso hay quien ha interpretado Las aventuras de Pinocho como un mensaje cifrado que muestra el camino hacia la perfección. Claro que también hay quien ha querido ver en esa historia una alegoría del cristianismo en la que la marioneta sería el mismísimo Jesucristo o incluso una anticipación del psicoanálisis en la que el Grillo Parlante sería la representación del Superego.

Sea como sea, el 18 de septiembre llegará a nuestras pantallas Pinocho, la versión cinematográfica escrita y dirigida por Matteo Garrone e interpretada por Roberto Benigni, al tiempo que Disney trabaja en una nueva adaptación rodada por Robert Zemeckis y protagonizada por Tom Hanks, y que Guillermo del Toro ultima el Pinocho que estrenará el año que viene en Netflix. Así pues, tenemos muñeco de madera por partida triple. Y, seguramente, el público seguirá sin interesarse por su creador.

Y es que, como apuntaba Italo Calvino en un artículo que ahora la editorial Navona ha convertido en el prólogo de su reedición de Pinocho, Collodi es un autor devorado por su criatura: “Parece como si el libro hubiera nacido solo, como un héroe, un trozo de madera, sin ni siquiera un Geppetto que lo puliera. En realidad, cuanto más nos volcamos en Pinocho, más nos interesa la obra y menos su autor, un hombre de quien lo poco que sabemos nos deja indiferentes y lo que permanece en la sombra no provoca ninguna fascinación de misterio”.

a.
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