Flavia Company ‘ha muerto’

Flavia Company se ha diluido en su propia obra. Y lo ha hecho hasta tal punto que ha decidido no volver a firmar sus libros. Serán sus personajes quienes lo hagan

Flavia Company ha anunciado su muerte como escritora. Ya no firmará ninguna de las novelas que escriba y cederá la autoría de las mismas a sus personajes de ficción. Por ejemplo, acaba de publicar Ya no necesito ser real (Catedral), que firma Haru –protagonista de la novela homónima- y en marzo aparecerá La planta carnívora (Proa), que tendrá como autora a Andrea Mayo, un heterónimo con el que la argentina quiere rendir tributo a la pintora Maruja Mallo.

Así pues, nunca más veremos a Flavia Company en las librerías y, si queremos seguir su trabajo, tendremos que adivinar el heterónimo tras el cual oculta su identidad. Ahora bien, si hemos leído sus obras anteriores, no nos resultará excesivamente difícil, puesto que la autora usará el nombre de los personajes creados hasta el momento para firmar sus libros.

Un único libro formado por otros 40

Todo este proceso de transformación empezó cuando Company tenía diecisiete años, es decir, cuando escribió su primer libro, Querida Nélida (Montesinos, 1988). Cuenta la autora que, ya en aquel entonces, intuyó que su obra futura no sería más que una prolongación de aquella primera historia, ‘que dedicaría mi carrera a escribir un único libro formado por muchos otros libros’, y ahora, cuarenta títulos después, se ha dado cuenta de que su obra ha tocado fin.

Ya antes de la pandemia la escritora tuvo una revelación: el punto de vista con el que había estado mirando la realidad estaba agotado

En la actualidad, Flavia Company se encuentra dando la vuelta al mundo. La pandemia la ha obligado a hacer una parada en Buenos Aires, pero, antes de que esto sucediera, tuvo una revelación: el punto de vista con el que había estado mirando la realidad estaba agotado.

La voz que caracterizaba su trabajo se extinguió cuando publicó Haru (Catedral, 2016) y Magokoro (Catedral, 2019), la autora que era ella había dicho todo lo que tenía que decir desde esa perspectiva, su poética había quedado completada con aquellos dos títulos.

Flavia Company dejará de firmar sus libros. Foto: Miri García.
Flavia Company dejará de firmar sus libros. Foto: Miri García.

La autora diluida

Company pensó entonces que ella misma se había diluido y que, de alguna forma, su propio yo se había transformado en obra. En consecuencia, sintió que ella misma era ficción, que su personalidad estaba en el interior de sus libros, que no quedaba nada de la que fue en la que ahora era, y decidió ser coherente con esta revelación tomando la firme determinación de no volver a escribir nunca más o, mejor dicho, de no volver a firmar lo que escribiera.

Flavia Company se ha convertido en ficción y sus ficciones han saltado a la realidad en un acto de coherencia poco habitual en nuestra literatura

Álvaro Colomer

Para comprender el proceso por el que la autora ha pasado tal vez convendría que los lectores regresaran a su antepenúltimo título, Haru, una historia de autodescubrimiento en el que una niña ingresa en un dojo para aprender algunas de las artes japonesas más tradicionales. Entre ellas, el tiro al arco. “Esa novela me hizo comprender que, igual que el arquero quiere terminar siendo flecha, yo quería terminar siendo ficción –comenta la ex autora-. Y lo he conseguido”.

Ahora las manos de Company pertenecen a otros. Por ejemplo, a sus personajes de ficción, que se han convertido en algo así como una voz que dicta lo que ella debe escribir. De hecho, en la solapa del libro que ahora publica, Ya no necesito ser real, aparece el dibujo de una mujer sin rostro, realizado por Masae Shimoichi, y en la ficha biográfica descubrimos la vida de Haru.

Ya no necesito ser real, editorial Catedral
Ya no necesito ser real, editorial Catedral.

Flavia Company ya es ficción

El argumento no es otra cosa que una vuelta al mundo, al tiempo que una explicación del proceso por el que pasan quienes quieren desaparecer. Pero, según la mujer que se oculta tras el heterónimo de Haru, “el libro no narra solo una vuelta al mundo, sino que le da la vuelta a todo”. El título se ha puesto a la venta estos días, pero Company recibió los ejemplares hace ya algunas semanas. Y, según explica, se sintió enormemente feliz al abrir la caja y descubrir su propio trabajo firmado por otra persona.

De manera que Flavia Company se ha convertido en ficción y sus ficciones han saltado a la realidad en un acto de coherencia poco habitual en nuestra literatura.

Todo el egocentrismo que suele caracterizar a los escritores, todas las ansias de notoriedad que manifiestan en sus promociones, todo el deseo de convertir sus nombres en un sello de garantía que incite a los lectores a comprar sus libros aun sin conocer el contenido de los mismos, todo eso, pues, ha explotado como una pompa de jabón, dejando tras de sí a una escritora que no sólo quiere desaparecer, sino que lo hace.

a.
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