El Diablo anda suelto por Moscú

Marta Rebón firma la traducción de un clásico indiscutible de la literatura universal: 'El Maestro y Margarita’ (o cómo el Diablo hacía de las suyas por el Moscú de los años 30)

En 1930, el escritor ucraniano Mijaíl Bulgákov escribió una carta a Iósif Stalin en la que se quejaba del ostracismo al que el Partido le tenía sometido y en la que, dada la imposibilidad de ganarse la vida en tales circunstancias, solicitaba permiso para abandonar la Unión Soviética. Unos días después, en concreto el 18 de abril, sonó el teléfono de su apartamento. Al aparato, Stalin. El líder comunista fue parco en palabras: ‘¿Verdaderamente está usted harto de nosotros?’. Y entonces Bulgákov sintió pánico. Las piernas le temblaron, una gota de sudor rodó por su espalda, tuvo que apoyarse en la mesa. No, respondió, un escritor ruso no soportaría vivir lejos de su patria.

Mijaíl Bulgákov nunca abandonó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Murió diez años después por problemas renales, dejando a sus espaldas el manuscrito en el que invirtió las últimas tres décadas de su vida: El Maestro y Margarita, una historia de carácter satánico que en verdad es una crítica despiadada al régimen comunista.

Mijaíl Bulgákov

Y ahora la editorial Navona publica una nueva traducción realizada por Marta Rebón que, además, contiene un aparato crítico elaborado por Ferrán Mateo. Una edición para coleccionistas, en definitiva.

‘El Maestro y Margarita’

El Maestro y Margarita cuenta la visita que el mismísimo Diablo hace al Moscú de los años 30. Su aparición en escena es sencilla: un editor y un poeta están discutiendo sobre la existencia de Jesucristo como personaje histórico y, de repente, un extranjero con un ojo de cada color les interrumpe para proclamar que el hijo de Dios no sólo existió realmente, sino que él mismo tuvo ocasión de conocerle. A partir de ese momento, el caos se apoderará de la escena literaria moskovita y toda suerte de sucesos paranormales sumirá a sus integrantes en la locura, la desesperación y la muerte.

Y, mientras las autoridades tratan de comprender qué está ocurriendo en la ciudad, un escritor (el Maestro) agoniza en el manicomio en el que entró voluntariamente tras comprobar que nadie publicaría la novela en la que había invertido años de esfuerzo: una historia sobre el gobierno de Poncio Pilato en el Jerusalén de la época de Jesucristo. Desesperada por su sufrimiento, la pareja del Maestro (Margarita) se aliará con el Diablo para vengarse de cuantos se burlaron de su amado y para conseguir que el manuscrito llegue a las librerías.

Una obra y cuatro versiones

Bulgákov empezó a escribir esta novela en 1928 y murió cuando le quedaba poco para completar la cuarta versión. De hecho, él mismo quemó el primer borrador en 1930, cuando se enteró de que otra de sus obras (Cábala de santurrones) había sido declara proscrita.

Curiosamente, el protagonista de El Maestro y Margarita también destruye su manuscrito, motivo por el cual muchos críticos han visto una autobiografía encubierta en algunos pasajes de la novela.

La nueva edición de la obra está traducida por Marta Rebón. Foto: Editorial Navona.

Por suerte, en 1931 la reescribió de memoria y así fue avanzando a lo largo de los años hasta que, estando ya enfermo, su tercera esposa, Yelena Shílovskaya –trasunto real de Margarita-, le ayudó a completar la que ha sido considerada la versión definitiva.

Con todo, tuvieron que pasar veintiséis años para que Yelena consiguiera publicar una versión censurada (faltaba un 12% del texto) en la revista Moskvá, y uno más para que la editorial Posev publicara una versión íntegra.

Mick Jacker o Patti Smith son solo dos de los artistas fascinados por la novela y a quienes inspiró para componer sendas canciones

Desde entonces, El Maestro y Margarita no ha hecho más que ganar adeptos. Mick Jagger la leyó en una sola noche y, meses después, compuso Sympathy for the Devil, que la revista Rolling Stones situó en el número 32 de su lista de las quinientas mejores canciones de todos los tiempos.

Algo similar le ocurrió a Patti Smith, que quedó tan fascinada con la novela que escribió una pieza, Banga, en honor al perro de Poncio Pilato.

El apartamento Nº 50

Pero quienes tienen muy, pero que muy presente la obra de Bulgákov son los vecinos del inmueble donde el escritor vivió y donde, para más inri, situó gran parte de su novela. En el número 10 de la calle Bolcahia Sadovaia se encuentra el apartamento nº50 en el que el Diablo se instala con su séquito y en el que organiza un baile al que acuden algunos de los muertos más famosos del país.

Pues bien, actualmente ese piso es un lugar de peregrinación para todos los amantes de lo satánico, quienes ya han estampado más de un millar de grafitis –citas, dibujos, conjuros, etc.- por las paredes del edificio, hartando a los vecinos hasta tal punto que han solicitado la intervención del gobierno.

Y es que el Diablo, o al menos sus acólitos, sigue haciendo de las suyas por Moscú.

a.
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