Las librerías independientes más increíbles del mundo

Viajamos por el mundo para encontrar las librerías con más personalidad, algunas especializadas en fotografía u obras antiguas, otras que ofrecen alojamiento y las que se encuentran en iglesias o barcazas

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.

Muchas librerías presentan los rasgos de personalidad de su dueño. Si es un amante obsesivo de orden, se ve en la simetría de los anaqueles. Si son de esas personas que saltan de tema en tema en una conversación, se refleja en el caótico despliegue de libros que solo ellas pueden entender.

Un viaje a través de 50 librerías

De eso se trata el libro ‘Bookstores’ (Editorial Prestel), con fotografías de Horst A. Fredrichs y textos de Stuart Husband.

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.
Portada de Bookstores. Foto Editorial Prestel

COMPRAR ‘Bookstores’, de Fredrichs y Husband, en Amazon

En ‘Bookstores’ se presentan las historias de 50 librerías independientes, cada una con una historia que la diferencia de cualquier otro local

Los autores proponen un viaje a través de 50 librerías del mundo, elegidas por su originalidad, por la historia que acarrean a sus espaldas, por ofrecer temáticas únicas, o simplemente, porque son sitios que todo amante de los libros debería conocer.

Cabe aclarar que la gran mayoría de establecimientos presentados se encuentran en EEUU, Londres y Alemania, con pequeños desvíos a Portugal, París o Viena.

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.
Los textos dan voz en primera persona a los dueños de las librerías. Foto Horst Fredrichs | Editorial Prestel

Ciudades para perderse y encontrarse

En la introducción Nora Krug compara a las librerías independientes como ciudades, donde las calles son los pasillos y los lomos de los libros como viviendas, en que basta entrar para conocer un mundo interior diferente.

Además recuerda que sus propietarios y vendedores son como guardianes del conocimiento, que en la historia han sido claves para conservar la transmisión del saber cuando los totalitarismos e intolerantes pretendieron desplegar un manto de oscuridad, represión y destrucción.

Pioneros de los libros

Esa visión de ciudad o micro-estado que son estas librerías son reflejadas por la cámara de Fredrichs, que otorga iluminación incluso en aquellos establecimientos de luz tenue. En tanto los textos de Husband ponen voz a la historia contada en primera persona por los propietarios de los establecimientos.

Así conocemos a Nancy Bass Wyden, deThe Strand, de Nueva York, fundada en 1927 por su abuelo con su colección particular y con una inversión de 600 dólares; y que ahora cuenta con casi 30 km de estanterías, en un local que era frecuentado por David Bowie.

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.
Cada librería tiene detalles únicos. Foto Horst Fredrichs | Editorial Prestel

En la misma ciudad está Dashwood Books, de David Strettel, un comercio donde el 95% de los libros son sobre fotografía, desde ediciones únicas a los últimos lanzamientos de gran formato; y que su dueño presenta como “un portal de ideas para inspirar a otros artistas y fotógrafos”.

También temática es la librería William Stout Books de San Francisco, donde el señor Stout cuenta con 70.000 volúmenes dedicados a la arquitectura, en un barrio de la ciudad californiana donde conviven más de 200 profesionales del sector.

Tesoros de la literatura

Uno de los ejemplos más fascinantes es Maggs Bros, de Londres, que presume de ser “uno de los anticuarios de libros más antiguos del mundo”.

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.
Librería Green Apple, en Nueva York. Foto Horst Fredrichs-Editorial Prestel

En una residencia georgiana de Bloomsbury Ed Maggs explica que entre las gemas de su catálogo se encuentran dos Biblias de Gutenberg y ejemplares de Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer publicado por William Caxton (uno de los primeros libros impresos de Reino Unido).

El catálogo de Maggs Bros incluye dos Biblias de Gutenberg

Es divertido conocer a Ray Cole, de Hurlingham Books (también de Londres), que parece que tuviera el síndrome de Diógenes con la cantidad de libros que se acumulan sin orden lógico en su comercio.

“Yo sé donde va cada uno. El problema es la gente, que toma un libro y lo deja en otro sitio. Pero ese es el encanto del lugar”, dice.

Libros en el agua

En la capital británica también se puede conocer Gay’s The World, la primera librería LGBTI+ del país, que sufrió desde procesos judiciales a ataques. “Cada tanto algún ladrillo entra por la ventana”, describe su dueño Jim Nacsweeney.

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.
La librería-barco Words on Water. Foto Horst Fredrichs | Editorial Prestel

La última librería a visitar en Londres es la encantadora Word on the Water, instalada en una barcaza proveniente de Róterdam, permanentemente atracada en el Regent’s Canal.

Gran parte de los libros se exponen al aire libre (si el clima ayuda), porque no es fácil caminar por el interior de la embarcación esquivando volúmenes y postales colgadas de cordeles.

En el radar turístico

Hay librerías que se convirtieron en iconos turísticos. Una de ellas es Boekhandel Dominicanen de Maastrich, establecida en la primera iglesia católica construida en los Países Bajos, elegida como la tienda de libros más bonita del mundo por The Guardian en 2007.

Un millón de personas cada año la visita y descubren cómo miles de ejemplares conviven en silencio bajo los arcos góticos y los bajorrelieves de las tumbas del suelo.

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.
Se dice que la Librería Lello es las más bonita del mundo. Es posible

Otra muy famosa es Livraria Lello, de Oporto, un local abierto en 1906 que gracias a su estilo neo-gótico, su escalera de madera de formas onduladas, sus vidrieras de colores, las alegorías de la fachada y el elegante artesonado de los techos adquirió fama mundial, sobre cuando se dijo que J.K. Rowling se había inspirado en el lugar para crear la atmósfera de Howgarts.

Era un mito (aunque Rowling vivió en Oporto, nunca la había visitado), pero de todas maneras la librería recibe tantos visitantes que se vio obligada a cobrar cinco euros de entrada a los que llegan solo para curiosear.

Rincones de París

En París los bouquinistas con una atracción en sí mismos. Estos puestos de venta de libros antiguos se ubican en la margen del Sena, 240 locales obligatoriamente pintados de ‘verde vagón’ donde se encuentran maravillas de la literatura, junto con mapas e ilustraciones, que los vendedores ofrecen con celo de expertos.

En la margen del Sena hace años que los ‘boquinistas’ ofrecen libros antiguos, láminas y mapas con décadas de historia

Más libros antiguos en la capital francesa se encuentran en la Librairie Auguste Blaizot, donde desde 1910 cinco generaciones ofrecen libros clásicos, obras descatalogadas y otras rarezas, en una tienda que apenas ha cambiado en más de un siglo.

Pero no se puede ir de París sin visitar la famosa Shakespeare and Company, una pequeña librería especializada en obras en lengua inglesa, que desde los años ’50 presenta un programa de residencia para escritores e intelectuales, apodados tumbleweeds.

Hay librerías que son pequeños reinos independientes. Soportan con resistencia numantina las embestidas de grandes imperios comerciales, presenciales o electrónicos. Siguen adelante a pesar de las crisis y los cambios de tendencias, mientras que la experiencia de sus vendedores permiten que el trato con los clientes vaya más allá de la transacción de un bien y se convierta en un intercambio de conocimientos.
Shakespeare and Company, en París. Foto Horst Fredrichs-Editorial Prestel

30.000 personas pasaron sus noches entre libros, entre ellos Ernest Hemingway y James Joyce, cuyo precio por la estancia es leer un libro, atender el local y dejar escribir sobre su experiencia en los volúmenes conmemorativos del comercio.

En las librerías alemanas, como cabe esperar, se presentan muchos locales especializados en diseño, presentados con un orden que orilla la obsesión, como Do you read me?! de Berlín (especializada en revistas de diseño y fotografías), Soda de Múnich (con obras de gran formato) o la minimalista Literatur Moths de Múnich.

Quizás la comparación de las librerías independientes con ciudades o reinos se quede corta. Porque cada vez que se traspasa su portal se entra en un mundo que conduce a otros mundos. Al mundo de las palabras y las fotografías.

a.
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