¿Qué nos dicen nuestros sueños?

Sidarta Ribeiro publica ‘El oráculo de la noche’, un ensayo sobre cómo los seres humanos nos hemos relacionado con nuestros sueños a lo largo de los siglos

Estamos desperdiciando uno de los mayores tesoros que tenemos: los sueños. Nuestro cerebro nos habla cada noche y nosotros dejamos que el olvido nos invada mientras nos duchamos, desayunamos y salimos de casa. Es un error. Un error garrafal. Porque todo lo que ocurre en nuestra imaginación mientras dormimos no sólo tiene un potencial enorme para sacar nuestra creatividad a flote, sino también para curar nuestras enfermedades mentales y, ¡atención!, para alterar el futuro. Y no, éste no es un artículo esotérico, sino científico.

Sidarta Ribeiro, vicedirector del Instituto del Cerebro de la Universidad Federal de Río Grande do Norte (Brasil), lleva dieciocho años investigando el mundo de los sueños desde campos tan diversos como la biología molecular, la neurofisiología y la neurociencia, y ha volcado todos sus conocimientos en El oráculo de la noche (Debate), un ensayo de enorme éxito en su país en el que analiza el modo en que las distintas civilizaciones se han relacionado con sus propias ensoñaciones, y en el que también expone los últimos descubrimientos de una de las ciencias -la neurobiológica- más fascinantes de cuantas existen.

De oráculos a campos de pruebas

Ribeiro explica la forma en que los seres humanos han interpretado los sueños desde la Edad de Piedra -en la que dibujábamos en cuevas aquello que veíamos en nuestras mentes – hasta nuestros días -en los que se está reivindicando el legado de Sigmund Freud desde una perspectiva más neurobiológica-, y defiende que son una preparación para cuanto pueda ocurrirnos durante la vigilia. Porque, cada vez que cerramos los ojos y nos dejamos abrazar por Morfeo, estamos ensayando nuevas formas de encarar la realidad.

Si en la Grecia clásica otorgaron a los sueños cierta capacidad para anticipar los acontecimientos del futuro casi como si de oráculos se tratase, la neurociencia moderna ha concluido que en realidad son campos de pruebas elaboradas por el cerebro para descubrir nuevas estrategias de supervivencia.

Según el autor, el soñante es un ser que prefigura el futuro y, por tanto, que altera su destino gracias a todo aquello que aprende por la noche

Según el autor, “el sueño es un simulacro de realidad hecho de fragmentos de recuerdos” y, en ese sentido, su narrativa está pensada para que imaginemos peligros y sepamos cómo afrontarlos en caso de que se presenten en nuestra realidad.

Dice el doctor Ribeiro que, en la medida en que los sueños anticipan -aunque sea metafóricamente- situaciones potencialmente reales, debemos agradecerles que nos ayuden a superar peligros que, de otro modo, tal vez acabarían con nuestra vida. Así pues, no es absurdo afirmar que el soñante es un ser que prefigura el futuro y, por tanto, que altera su destino gracias a todo aquello que aprende por la noche.

Artistas que sueñan sus creaciones

Una de las demostraciones más evidentes de que los sueños alteran el futuro lo encontramos en los artistas que soñaron sus propias obras de arte. Por ejemplo, Paul McCartney despertó una mañana con una melodía en la cabeza y abalanzó de inmediato sobre el piano de armario que había junto a su cama: “Entonces encontré un sol y un fa sostenido en séptima mayor… y eso me llevó hasta el si y el mi menor y, finalmente, de vuelta al mi”.

Paul McCartney, Beethoven, Haendel, Durero, Chagall, Dalí, Dante, Cervantes, Mary Shelley, Samuel Taylor Coleridge o Fernando Pessoa deben a sus sueños algunas de sus mejores creaciones

Y así es como nació una de las canciones más importantes de toda la historia de la música: Yesterday. Según explicó el mismísimo McCartney: “Me gustó mucho la melodía, pero como la había soñado no podía creer que la hubiera escrito. Pensé: No, nunca he escrito antes así”.

La historia del arte está llena de sueños reveladores. En el mismo campo de la música, encontramos anécdotas similares protagonizadas por Beethoven y Haendel; en el de la pintura, Durero, Chagall y Dalí; en el de la literatura, Dante, Cervantes, Mary Shelley, Samuel Taylor Coleridge y hasta Fernando Pessoa; y en el de la filosofía, René Descartes, que tuvo tres sueños que no sólo le mostraron el camino que debía seguir en la vida, sino que también le revelaron el contenido de su posterior ‘Discurso del método’.

Diario de sueños

Evidentemente, todos estos artistas habrían olvidado estas revelaciones si, tan pronto como se despertaron, no hubieran tomado nota de las mismas. Y es por eso que Sidarta Ribeiro lanza una de las propuestas más sorprendentes -y exitosas- de su libro: el ‘sueñario’. El autor defiende la necesidad de que creemos un ‘diario de sueños’, esto es, una libreta en la que cada mañana, tan pronto como abramos los ojos, anotemos todo aquello que apareció en nuestra mente mientras teníamos dormíamos.

Según el autor, la anotación constante de nuestros sueños nos revelará muchas verdades sobre nosotros mismos, al tiempo que nos allanará el camino para superar los problemas que nos asalten a lo largo del día.

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