Cristina Fallarás, evangelista

Cristina Fallarás publica ‘El Evangelio según María Magdalena’, novela histórica en la que aporta un punto de vista femenino al Nuevo Testamento

Alguien me dijo una vez que, si dormías con un libro debajo de la almohada, su contenido pasaba a tu cerebro así como por arte de encantamiento. Lógicamente, durante mi adolescencia puse ese método en práctica todas y cada una de las vísperas de examen y, para mi sorpresa, nunca funcionó. Suspendía las asignaturas con una facilidad pasmosa y, en vez de asumir que lo único que estaba haciendo al colocar esos mamotretos bajo el cojín era aumentar mi tortícolis, me convencí a mí mismo de que lo que en verdad fallaba era que me faltaba algún elemento para que el conjuro cumpliera su cometido.

Todavía hoy creo que algunas personas conocen el secreto de la lectura sin abrir el libro. No sé cómo lo hacen pero, cada vez que entro en Twitter, compruebo que muchos usuarios critican novelas, ensayos y poemarios sin que éstos ni siquiera hayan llegado a las librerías. El mero anuncio de su publicación provoca un alud de reacciones y, claro, yo me muerdo el labio inferior pensando en el misterio que envuelve a la gente que conoce el contenido de los libros que nunca han leído.

Novelar la vida de Jesús

El último ejemplo de este acontecimiento sin igual lo encontramos en El Evangelio según María Magdalena (Ediciones B), novela que no pocos energúmenos han criticado por tratarse, según ellos, de una ficción en la que Cristina Fallarás convertiría la vida de la (tradicionalmente considerada) amiguita de Jesús en una interminable sucesión de encuentros sexuales, protestas feministas y proclamas comunistas.

Pues bien, una vez leída la novela, sólo puedo decir una cosa a esos exaltados: el método de la almohada tampoco os funciona a vosotros. Porque El evangelio según María Magdalena no sólo es un libro respetuoso con el contexto histórico, sino que también lo es tanto con la protagonista como con Jesucristo.

Cristina Fallarás. Foto: ©Laura Muñoz Hermida

De hecho, lo que Fallarás hace en su novela no difiere mucho de lo que hicieron Emmanuel Carrère (El Reino) con la vida de Pablo el Converso y Lucas el Evangelista; Amos Oz (Judas) con el apóstol de las treinta monedas de plata y la soga en el pescuezo; José Saramago (Caín) con el hermano más malvado de todos los tiempos; y J.M.Coetzee (La infancia de Jesús y Los días de Jesús en la escuela) con el mismísimo hijo de Dios.

Y, repasando nuestra propia literatura, también encontramos ejemplos como No hay amor en la muerte, en la que Gustavo Martín Garzo recreaba la vida de Abraham; o como la saga Caballo de Troya, serie de novelas en las que J.J. Benítez enviaba a un viajero del tiempo a la época de Jesús.

La mismísima Iglesia a través de los papas Juan Pablo II o Francisco ha mostrado un creciente interés por la figura de María Magdalena en las últimas décadas

La Magdalena de Fallarás

El hecho de que Cristina Fallarás haya elegido a María Magdalena como objeto de su ficción, y no a cualquiera de las otras mujeres que aparecen en las Escrituras, no es tanto un ejercicio de provocación como una respuesta al interés que la mismísima Iglesia ha mostrado por su figura en las últimas décadas.

No en vano Juan Pablo II se refirió en 1988 a ella como la ‘apóstol de los apóstoles’, ni tampoco en vano el papa Francisco ordenó en 2016 que se elevara su memoria al grado de fiesta en el Calendario Romano General. Así pues, la curia romana nos está lanzando el mensaje de que hay que repensar el papel que la Iglesia ha atribuido históricamente a las mujeres, y en ese contexto es donde hay que enmarcar la novela de Fallarás.

Además, conviene recordar que ya existe un Evangelio de María Magdalena que, aunque apócrifo, está considerado como un texto realmente escrito por ella. Nos han llegado apenas tres fragmentos de dicho documento, pero su interpretación daría a entender, como Fallarás defiende en su ficción, que Jesucristo la nombró poseedora de su legado, algo que evidentemente enojó a algunos de los otros apóstoles y que después fue ocultado por los prohombres de esa sociedad patriarcal que viene dominando el mundo desde hace siglos.

Según el ‘Evangelio’ apócrifo de María Magdalena, Jesucristo la nombró poseedora de su legado, algo que ha sido después ocultado y borrado de la historia

A esta idea se agarra Cristina Fallarás para releer el Nuevo Testamento y para reinterpretar algunas de sus escenas más famosas. Porque El Evangelio según María Magdalena no es otra cosa que una novela histórica que trata de devolver a una de las poquísimas testigos de las andanzas de Jesús la dignidad que tradicionalmente le ha sido vetada.

María Magdalena ha sido tildada a lo largo de los siglos de prostituta, adúltera, llorica, traidora… Y lo más curioso de todo es que, cuando en pleno siglo XXI aparece una escritora que defiende su dignidad como mujer, llegan los guardianes de la moralidad y tildan a la autora de sacrílega. Que baje Dios y lo vea.

(Foto de portada: ©Marta Calvo)

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