Animales que juegan al escondite

El mundo está lleno de animales que nunca podremos ver. Unos se han extinguido, otros son mitológicos y un tercer grupo se oculta de los humanos

Existe una forma de viajar que, en cierta manera, recupera el espíritu de los grandes exploradores del siglo XIX. Consiste en salir al mundo con la misión de encontrar animales difíciles de ver o, en su defecto, de localizar el rastro que algunas especies ya extinguidas dejaron tanto en el ecosistema como en las sociedades que las conocieron… o imaginaron.

El escritor Gabi Martínez y el naturalista Jordi Serrallonga han reunido en un libro, Animales invisibles. Mito, vida y extinción (Nórdica y Capitán Swing), sus experiencias como rastreadores por todos los rincones del planeta de animales extintos, mitológicos u ocultos.

El escritor Gabi Martínez y el naturalista Jordi Serrallonga han reunido en un libro, Animales invisibles. Mito, vida y extinción (Nórdica y Capitán Swing), sus experiencias como rastreadores por todos los rincones del planeta de animales extintos, mitológicos u ocultos.
Mapa de los ‘Animales invisibles’. Imagen: Joana Santamans.

Las ilustraciones de Joana Santamans dan cuerpo a la cincuentena de ejemplares recogidos en el presente volumen. Pero no se debe olvidar que se trata de seres de los que, en muchas ocasiones, sólo tenemos la descripción de quienes dicen -o dijeron- haberlos visto, por lo que el trabajo de esta artista roza en algunas ocasiones la ficción. Pero, como comentan los autores, «una ciencia sin imaginación es una ciencia sin genio».

El libro entremezcla animales extinguidos, mitológicos y esquivos a la presencia humana

Además, el volumen cuenta con un prólogo de Viggo Mortensen, quien no duda en señalar que este libro no es un mero catálogo de animales invisibles, sino también un documento que nos invita a reflexionar ‘sobre las consecuencias de nuestra continuada intrusión en el mundo natural. Nos enseña que es importante aceptar que algunos animales tienen muy buenos motivos para esconderse de nosotros (…). Como cuentan los autores, «las alteraciones del medio natural por los seres humanos desde el Neolítico han causado la desaparición de muchísimos animales».

El escritor Gabi Martínez y el naturalista Jordi Serrallonga han reunido en un libro, Animales invisibles. Mito, vida y extinción (Nórdica y Capitán Swing), sus experiencias como rastreadores por todos los rincones del planeta de animales extintos, mitológicos u ocultos.

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África y Asia

El libro entremezcla animales extinguidos, mitológicos y esquivos a la presencia humana. En el segundo grupo, el de los seres imaginarios, hay algunos francamente sorprendentes, como por ejemplo el Ts’ikayo, una criatura fantástica mitad elefante mitad ser humano que forma parte del imaginario de los hadzabe, una etnia de cazadores-recolectores de la zona de Eyasi (Tanzania).

En el continente asiático, concretamente en el Valle Silencioso de la India, los autores destacan a otro animal que, aun siendo real, ha acabado envuelto en una aureola de misterio. Se trata de macaco de cola de león (imagen de portada), un simio de pequeñas dimensiones que, sin embargo, la gente imagina enorme y feroz. De hecho, las leyendas populares han acabado atribuyéndole todo tipo de crímenes, desde violaciones hasta secuestros de niños.

El escritor Gabi Martínez y el naturalista Jordi Serrallonga han reunido en un libro, Animales invisibles. Mito, vida y extinción (Nórdica y Capitán Swing), sus experiencias como rastreadores por todos los rincones del planeta de animales extintos, mitológicos u ocultos.
El libro entremezcla animales reales e imaginados, como el unicornio. Imagen: Joana Santamans.

Europa y Rusia

Otro de los animales que evitan el contacto con los seres humanos se encuentra en Europa, concretamente en España, y más concretamente en Cataluña. En el macizo del Montseny se encuentra un tritón (calotriton arnoldi) del que se estima que sólo quedan mil quinientos ejemplares y que, como la abeja o el zooplacton, es fundamental para la supervivencia del ecosistema. Tanto es así que las autoridades locales han iniciado un programa de cría en cautividad que, en principio, debería asegurar su supervivencia.

Un poco más arriba, en Rusia, encontramos los restos de esos animales ya extinguidos que el zar Pedro I el Grande llamó ‘ratones del tamaño de bueyes’: los mamuts lanudos. Se considera que desaparecieron en el Cuaternario, pero se ha descubierto que algunos ejemplares sobrevivieron hasta el 1700 a.C. Actualmente, la comunidad científica discute la posibilidad de clonarlos, puesto que, bajo el permafrost, hay ejemplares conservados en perfectas condiciones.

El escritor Gabi Martínez y el naturalista Jordi Serrallonga han reunido en un libro, Animales invisibles. Mito, vida y extinción (Nórdica y Capitán Swing), sus experiencias como rastreadores por todos los rincones del planeta de animales extintos, mitológicos u ocultos.
Mamut lanudo. Imagen: Joana Santamans.

América y Australia

Con todo, la historia más triste de los animales desaparecidos la encontramos en las Galápagos, de donde procedía esa tortuga gigante, bautizada como el Solitario Jorge, que murió en 2012. Era la última de su especie y, aunque intentaron aparearla con ejemplares de familias cercanas, murió sin descendencia. El día en que pereció, la Humanidad perdió una parte de sí misma.

Como dicen los autores: “Si en vida fue uno de los embajadores de la conservación animal, tras su desaparición adquirió mayor dimensión al hacernos reflexionar sobre el papel del ser humano como rápido agente modificador del medio natural”.

El escritor Gabi Martínez y el naturalista Jordi Serrallonga han reunido en un libro, Animales invisibles. Mito, vida y extinción (Nórdica y Capitán Swing), sus experiencias como rastreadores por todos los rincones del planeta de animales extintos, mitológicos u ocultos.
Picozapato. Imagen: Joana Santamans.

Muy diferentes son las historias de dos animales difíciles de ver que, sin embargo, se han convertido en iconos nacionales: el carcayú canadiense y el ornitorrinco australiano. El primero se caracteriza por tener unos pies como raquetas y por su perseverancia a la hora de perseguir a sus presas, habiendo llegado a ser considerado el animal más feroz del planeta.

El segundo tiene un aspecto tan extraño –pico de pato, cola de castor, patas de nutria- que, cuando fue descubierto en 1798 por los naturalistas occidentales, se pensó que se trataba de una especie de Frankenstein, es decir, de un animal montado a partir de pedazos de otras especies.

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