La viuda de Sant Jordi

El 23 de julio Cataluña celebrará un Día del Libro y de la Rosa en el que el dragón es el coronavirus y Sant Jordi el paciente en la UCI

El confinamiento impidió que los catalanes celebraran la que, sin duda, es su fiesta más alegre: Sant JordiEl pasado 23 de abril, mientras el virus se extendía por toda la geografía española, algunas librerías lanzaron propuestas para celebrar tamaña festividad -como comprar libros por vía electrónica y recogerlos cuando las autoridades lo permitieran-, pero hubo gente que no se conformó y propuso mover el evento a otra fecha.

Así, surgió la propuesta de que el 23 de julio se celebrara lo que se dio en llamar ‘Sant Jordi d’Estiu’ (Sant Jordi de Verano).

Confusión y freno

Y todo parecía ir sobre ruedas hasta que el pasado 17 de julio, la consejera de Salud de la Generalitat de Cataluña, Alba Vergés, compareció ante la opinión pública para anunciar lo que todos sabíamos: que los rebrotes se le habían ido de las manos.

Conferencia de las consejeras de presidencia y Salud. Foto Marta Pérez EFE
El gobierno catalán brinda mensajes confusos sobre qué hacer en Sant Jordi. Foto Marta Pérez EFE

A las alertas en Lleida y L’Hospitalet se sumaba ahora la de Barcelona y, ante las críticas más que justificadas de la que era objeto el equipo de Quim Torra, el Govern jugó su última baza: pedir a la población, mejor dicho suplicar, que no saliera de casa durante los siguientes quince días.

Mientras el gobierno catalán pedía a la gente que no salga de sus casas, 300.000 vehículos salían de Barcelona rumbo a las segundas residencias

Esa misma tarde, 300.000 vehículos abandonaron la capital catalana rumbo a las segundas residencias de sus dueños. Además, sólo había que darse un garbeo por los bares y chiringuitos de la ciudad para comprender que la gente no se había tomado la recomendación en serio. ¿Por qué? Porque el mensaje de la Consejería era confuso.

Mensajes contradictorios

Un ejemplo: en aquella misma comparecencia, Alba Vergés anunció la suspensión de las actividades culturales, principalmente las del teatro y las del cine, y limitó las reuniones sociales a grupos de menos de diez personas.

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Pero luego, durante el turno de preguntas, una periodista se interesó por los actos programados para el ‘Sant Jordi d’Estiu’, y la consejera dijo que todavía no estaba clara su cancelación y que sería el propio sector editorial el que tenía la última palabra.

St jordi Foto Susana Saez
La población no sabe qué pasará este 23 de julio. Foto: Susana Sáez-EFE

En otras palabras: pasó la pelota a los profesionales del libro. El caos informativo no sólo era mayúsculo, sino también contradictorio: confínense en casa, decía el Govern, pero sigan yendo a los bares y celebren el Día del Libro y la Rosa. Para darles un premio, oigan.

Sin paradas en las calles

El caso es que aquella misma tarde la Cambra del Llibre y el Gremi de Floristes anunció la suspensión de la actividad principal del 23 de julio –un día que, sea dicho de paso, es Santa Brígida, patrona de las viudas-, que consistía en la instalación de 110 paradas en el tramo del Paseo de Gracia comprendido entre Plaza Catalunya y calle València.

La viuda de Sant Jordi
El pasado 23 de abril las calles de Barcelona estuvieron casi vacías. Foto: Quique García | EFE

En aquel entonces, la ciudadanía ya sabía que las medidas de seguridad que se aplicarían en esta zona perimetrada serían extremas, pero el desconcierto respecto a los rebrotes era tan acentuado que, en el último momento, la organización anuló el evento.

Éxodo de editoriales y ciudades

Además, durante los días previos, a la Cambra del Llibre le salieron no pocos enanos. Los primeros en mostrar su desacuerdo con la celebración del ‘Sant Jordi d’Estiu’ fueron los dueños de tres librerías de Figueres (Bookman, L’Auca y La Ploma), que anunciaron que no participarían en lo que consideraban una irresponsabilidad sanitaria, y a partir de ese momento las deserciones no se hicieron esperar.

Varias editoriales, librerías y hasta poblaciones enteras se descolgaron de la fiesta de Sant Jordi

Algunas editoriales independientes, librerías de autor e incluso poblaciones enteras, como Reus, se descolgaron de una fiesta que, según decían, podía esperar a 2021 para regresar con todo su esplendor.

El balón pasa a las librerías

Todo este ambiente terminó con la Cambra del Llibre suspendiendo el acto central del Día del Libro y de la Rosa, pero anunciando al mismo tiempo que la celebración del ‘Sant Jordi d’Estiu’ continuaba en marcha y que, a falta de un epicentro concreto, se realizaría en las librerías.

Es decir, se instaba a la población a acudir a estos establecimientos para comprar libros y, en algunos casos, para conseguir ejemplares firmados.

Imagen de archivo de una parada de Sant Jordi en Barcelona, una fiesta icónica para autores y editoriales en catalán y castellano en Cataluña / EFE
Este año no habrá paradas ni firmas en la calle. Foto: EFE

Evidentemente, los libreros se quedaron con la boca abierta. De golpe recaía sobre ellos la responsabilidad de una jornada con la que, en muchos casos, estaban en desacuerdo. Por resumir: la Consejería pasó la pelota a la Cambra y la Cambra, a las librerías. Así de sencillo.

Sin embargo, las ventas aumentaron

Y es que, en todo este jaleo monumental, hay un dato que no se está teniendo en cuenta: pese a las enormes pérdidas económicas que el sector sufrió durante el confinamiento, los meses de mayo y junio han sido especialmente buenos para las librerías.

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Para entender este fenómeno, hay que recordar que en este país la gente lee muy poco, pero los que leen lo hacen de un modo compulsivo.

Libros Foto EFE:Xoán Rey
A pesar de la crisis las ventas han repuntado en primavera. Foto: Xoán Rey-EFE

Así que, cuando las librerías volvieron a abrir sus puertas, hubo un aluvión de ventas que, si bien no les ha permitido recuperarse del batacazo económico, sí que les ha devuelto cierta confianza en el futuro.

En general, los libreros independientes están satisfechos con la recuperación de su actividad comercial, motivo por el cual muchos de ellos no ven necesaria la inversión de dinero que la celebración del ‘Sant Jordi d’Estiu’ implicará para sus arcas.

De manera que Cataluña celebrará su Sant Jordi hoy, día de Santa Brígida, y la gente no sabe muy bien a qué atenerse. Los grandes grupos han cancelado las firmas de sus autores y no existe ningún listado oficial de los escritores que, en principio por iniciativa propia, acudirán a las librerías para atender a sus seguidores.

Todo es un poco caótico en este momento, pero, eso sí, no hay nadie que no insista que, pese a todo, este 23 de julio es un día estupendo para regalar un libro y una rosa a nuestros seres queridos. Y el 24 de julio, también. Y el otro…

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