Yung o la esperanza sin ilusiones de la generación Z

Yung, de Henning Gronkowski, es un retrato crudo y salvaje de una generación perdida

Durante los meses de confinamiento aumentó el consumo de contenido audiovisual en España en un 55%. Este incremento se ha producido sobre todo en YouTube y en las plataformas online, las cuales han acrecentado sus ingresos en un 26%. Todos conocemos las plataformas más habituales y el uso de una o de otra depende del perfil de cada abonado y de los gustos de cada cual.

De entre la variada y extensa oferta del mercado, es de destacar la fórmula de la plataforma Filmin. Una plataforma creada en España por tres socios de Barcelona ‒Carlos Tous, Jaume Ripoll y José Antonio de Luna‒ que se diferencia de las grandes multinacionales del streaming en que, aparte de cierto cine comercial, ofrecen cine de autor e independiente. Comenzaron con un catálogo de 300 títulos y ahora disponen de más de 15.000.

Sus comienzos no fueron fáciles, y según una declaración ofrecida en un diario digital, hasta hace tres ejercicios Filmin no daba beneficios. Ahora es una plataforma de éxito para los amantes del cine “distinto”.

No sé si decir que Filmin es la plataforma de los que frecuentan, o frecuentaban los cines Renoir de Madrid y Barcelona, pero algo de esto hay entre los consumidores de una plataforma con propuestas que combinan las novedades y los clásicos. Hay un cierto clasismo entre quienes frecuentan su oferta; tanto es así que recientemente se generó una polémica porque algunos abonados se irritaron al ver que se anunciaba la inclusión de Torrente, la súper taquillera película de Santiago Segura, en su catálogo. Al parecer, algunos no creen que encaje en una plataforma de sello exclusivo y poco inclusivo.

Filmin es también una de las propuestas que más visito semanalmente. Su oferta de cine de festivales locales es muy interesante y me hace especial ilusión reconocer que se trata de una empresa nacional que ha conseguido abrirse un espacio entre tanto poderío internacional como hay en Netflix, HBO o Disney.

Yung

Dicho esto, me gustaría hablarles sobre una película estrenada en 2018, premiada en el Festival de Munich y más recientemente en el REC- Festival de Tarragona, que se puede ver ahora en Filmin y que me ha hecho reflexionar sobre el comportamiento de la adolescencia en un mundo en el que el ocio nocturno y las drogas parece un binomio indivisible en algunos jóvenes.

El motivo de la reflexión se llama Yung, una película dirigida por Henning Gronkowski, un joven director que habla descarnadamente sobre el mundo de la fiesta, las drogas y el sexo en el entorno de un grupo de amigas que viven en Berlín y que han decidido vivir al límite. Un retrato crudo y salvaje de una generación, llamada Z, de la que en la película no se emite juicio ninguno y que nos descubre una promoción perdida destinada a sustituir, tal como reza en la descripción de la película, a la generación de los milenials.

¿Una generación perdida?

La película ofrece una visión antropológica de cuatro vidas interpretadas por excelentes actrices, la mayoría de ellas debutantes, que le aportan una veracidad muy dura a una generación perdida.

Al hilo de este tema he podido averiguar que los adolescentes españoles consumen, según escribe el diario ABC, más alcohol y cannabis que los europeos. Según una encuesta realizada por el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (ESPAD) el 17 % se emborracha con asiduidad cada vez que sale. Es preocupante ver el desinterés por la vida, y sobre todo por la muerte, a ciertas edades.

Janaina, la protagonista de la película, declara mirando a cámara: “Siempre decía que me quería morir antes de los 30 años. Pensaba que la vida se acababa después de esa edad. Nunca me he enfrentado a la idea de la muerte. Nadie de mi familia ha muerto aún, así que no me parece algo real, soy tan joven que todavía no me la tomo en serio. Pero no me asusta, ya llegará el momento, y cuando llegue, pues ya está”.

Es probable que esta frialdad y lejanía con la que contemplan la vida y la muerte les permita a algunos, en estos días de covid, saltarse las prohibiciones y no respetar las normas que se les imponen. En España la policía disuelve cada semana varias fiestas clandestinas de gente muy joven que representa la generación Z que se retrata en Yung. Una película muy recomendable; una joya del cine independiente con un final estremecedor.

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