‘Nomadland’: América sobre ruedas (o la precuela de Mad Max)

La película que protagoniza Frances McDormand sobre el nuevo nomadismo norteamericano no para de sumar premios. Y va directa a los Oscar

Ese futuro post apocalíptico, surcado por tribus motorizadas, que George Miller nos presentó en el clásico Mad Max (1979), se dirige hacia nosotros a toda la velocidad. Nomadland, la película de Chloé Zhao basada en el apasionante ensayo País nómada, de Jessica Bruder, que acaba de publicar Capitán Swing, nos habla de miles de norteamericanos que, tras la crisis de 2008, no pudieron seguir pagando alquileres o hipotecas y se lanzaron a vivir en la carretera atravesando el país de empleo precario en empleo precario. 

La trilogía neorrealista de Chloé Zhao

Quizás no hayan oído hablar de Chloé Zhao, cineasta de origen chino nacida en 1982, que creció en Londres y acabó sus estudios en Los Ángeles. Podría ser normal, ya que su muy reseñable primer largo, Songs My Brothers Taught Me (2015), no llegó a estrenarse en nuestro país. Aunque el segundo, The Rider (2017), sí que fue muy bien recibido, con un premio incluso para su protagonista en la Seminci vallisoletana. 

Nomadland ha supuesto su consagración definitiva. Tanto es así, que ya ha rodado Los eternos, una superproducción Marvel de 200 millones de dólares. 

Nomadland también es la culminación de una oficiosa trilogía. En las tres películas, Zhao combina personajes y entornos reales con ficción, y una mirada documental, de crudo realismo, con otra mucho más poética, de embelesamiento ante la madre naturaleza, que sin duda le debe mucho al cine de Terrence Malick y a la conocida fascinación de este por la llamada hora mágica, que en realidad apenas dura unos minutos entre la puesta de sol y la oscuridad, cuando todo adquiere un tono más tenue. 

Si Songs My Brothers Taught Me nos hablaba de las vicisitudes de un joven sioux y de su hermana pequeña en la reserva de Pine Ridge, en el parque nacional de las Badlands (Dakota del Sur), TheRider giraba en torno a un cowboy de rodeo convaleciente tras un accidente en esas mismas latitudes que antaño fueron el umbral del salvaje Oeste.

Al igual que sus predecesoras, Nomadland también deconstruye otro mito del western: el de las caravanas de colonos. Solo que ahora ya no queda nada que conquistar: se trata de un trabajo temporal que incluso puede llegar a ser remunerado únicamente con derecho a parking y acceso a suministros. 

Una película camino de los Oscar

Ninguna película hasta la fecha había logrado sumar el León de Oro veneciano y el Premio del Público en Toronto, un galardón que se considera como pasaporte a los Oscar (ya pasó con Slumdog Millionaire, 12 años de esclavitud, El discurso del Rey oGreen Book). Con estas coordenadas, no cabe duda de que triunfará en los Oscar de la ‘Nueva Normalidad’. 

“Les encantan los trabajadores jubilados, porque somos fiables. No faltamos al trabajo, nos esforzamos y somos básicamente mano de obra esclava”

Si en aquellas dos primeras películas eran actores no profesionales los que interpretaban a versiones de sí mismos teñidas de ficción, Zhao ha contado para Nomadland con la doblemente oscarizada Frances McDormand (Fargo, Tres anuncios en las afueras), que borda un personaje, Fern, que reclama a gritos una tercera dorada estatuilla. 

Fern acaba de enviudar en un pueblo –Empire (Nevada)– condenado a desaparecer tras el cierre de la empresa de pladur que lo sostenía y se ve obligada, como tantos otros norteamericanos, a embutir sus pertenencias en una camioneta y empezar a conducir para sobrevivir. Salvo un barbudo David Strathairn, que aparece con un pequeño papel, el resto de personajes salen de las páginas de País nómada. Es decir, de la más cruda realidad. 

'Nomadland': América sobre ruedas (o la precuela de Mad Max)
Linda May en ‘País nómada’ (Capitán Swing).

El magnífico ensayo de Jessica Bruder

La joven periodista invirtió tres años en viajar de costa a costa para conocer a fondo en ese nuevo nomadismo de los ‘labocampistas’, también conocidos como ‘sintecho acomodados’ o ‘vagabundos modernos’. Un fenómeno imparable. Ya en 2011, el New York Times hablaba de 1.200.000 viviendas embargadas ese mismo año y de un aumento de la venta de caravanas del 24%. No hay previsiones de que remita. 

A menudo se trata de personas mayores con pensiones irrisorias que van de la cosecha de la remolacha azucarada a limpiar letrinas, o lo que haga falta, en parques temáticos y/o naturales, como el Adventureland de Iowa, famoso por la preciosa película del mismo nombre, o “Wall Drug, en Dakota del Sur, con su brontosaurio de 30 metros de largo”, que aparece en Nomadland.

Una de ellas es Linda May, la robaescenas de la película con la que Bruder abre su magnífico y ultradocumentado ensayo. La ya anciana mujer decidió vivir rodando después de descartar el suicidio. Acostumbrada a encadenar trabajos basura a través de Estados Unidos, sueña con poder construirse algún día una casa ambiental autosuficiente, ese concepto inventado por el arquitecto Michael Reynolds, popularizado por el actor Dennis Weaver y quemado por la secta Heaven’s Gate. Aunque esa es otra historia. 

La sonrisa de Amazon

Como la mayoría de nómadas, May pasa la campaña de Navidad en alguno de los almacenes de Amazon, que juega un papel importante en el mundo de ese precariado ambulante. Con la llegada de la crisis inmobiliaria, la plataforma creó un programa llamado CamperForce para aprovechar toda esa mano de obra barata a la que ofrece aparcamiento y trabajo remunerado, además de analgésicos gratis y sin receta para aliviar ‘el síndrome del gatillo’, y otros males derivados de esos 18 kilómetros diarios recorridos sobre suelos de cemento para preparar pedidos. 

“Les encantan los trabajadores jubilados, porque somos fiables. No faltamos al trabajo, nos esforzamos y somos básicamente mano de obra esclava”, le explicó a Bruder uno de esos nuevos mozos de almacén. “Nunca he tenido problemas para encontrar trabajo, pero con sueldos de esclavo –concluyó–. Hemos entrado en una nueva era para las personas jubiladas”. 

Bob Wells en Nomadland.
Bob Wells en ‘País nómada’ (Capitán Swing).

Con este panorama desolador, que permite empero notas de optimismo –un modo de vida que permite ver mundo y disfrutar del paisaje–, la floreciente comunidad nómada, que permanece unida virtualmente a través de blogs y redes sociales, necesita un líder espiritual, como Bob Wells, un hombre con aspecto de Papá Noël que enNomadland también hace de sí mismo.

Wells organiza encuentros anuales y, desde noviembre 2000, lleva la web Cheap RV Living en la que comentó a un lector: “muchas, muchísimas más personas se van a ver obligadas a simplificar mucho su vida. Mi objetivo es ayudarlas a efectuar la transición de la manera más llevadera posible y a que, con suerte, acaben disfrutando de su nueva vida, como nos ha ocurrido a muchas y muchos de nosotros”. 

Estreno: en EEUU se estrena el 4 de diciembre. Todavía no hay fecha anunciada de estreno en España. Pero Disney, que distribuye la película en todo el mundo, no dejará pasar los Oscar.

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