León de Aranoa: «Nadie sale muy airoso de sus dinámicas personales en el mundo laboral»

Aunque se desarrolla alrededor de una fábrica de provincias, ‘El buen patrón’ podría ser una metáfora no demasiado halagüeña de la actual sociedad española

“Somos finalistas al premio que da el gobierno regional a la excelencia empresarial” anuncia a sus trabajadores un Javier Bardem caracterizado como El buen patrón –el título es irónico– de una empresa de básculas de provincias –la justicia que simboliza la báscula, otra ironía–, y como todo el mundo sabe la película dirigida por León de Aranoa ha sido seleccionada para representar a España en los Oscar.

Fernando León de Aranoa en el Festival de San Sebastián. Foto: Javier Etxezarreta | EFE.

Casi 20 años después de Los Lunes al sol, Fernando León de Aranoa vuelve a dirigir a Javier Bardem en otra película que explora las interioridades de nuestro mercado laboral. Esta vez no se trata de un obrero asturiano que se queda en la calle, sino del empresario mesetario, apellidado Blanco y visto como el clásico cínico con ademanes paternalistas, que atraviesa un ERE y tiene que despedir a algunos de sus empleados. La otra cara de la moneda, podríamos decir.

“Somos finalistas al premio que da el gobierno regional a la excelencia empresarial” anuncia a sus trabajadores un Javier Bardem caracterizado como El buen patrón –el título es irónico– de una empresa de básculas de provincias –la justicia que simboliza la báscula, otra ironía–, y como todo el mundo sabe la película dirigida por León de Aranoa ha sido seleccionada para representar a España en los Oscar.

En diciembre se sabrá si pasa el corte. Hay cierta aprehensión a que se repita la misma historia de hace dos décadas, cuando Los lunes al sol acabó no siendo nominada, y Pedro Almodóvar se llevó el premio al Mejor Guion por Hable con ella, que había sido desestimada por la Academia. En esta ocasión, Penélope Cruz va sobrada de papeletas para que la nominen por su excelente trabajo en Madres paralelas. Las predicciones se comprobarán el año que viene.

Aranoa se ríe con la coincidencia con Blanco, y asegura que, a diferencia del personaje que interpreta Bardem, él “no estaría dispuesto a todo para ganar ese premio”. Reconoce que lo de Los lunes al sol fue una pena, porque, “la película fue muy bien acogida en festivales como Sundance, y en Estados Unidos la verdad que tuvo muy buenas críticas…”.

«A Javier [Bardem] no le gusta jugar sobre seguro. Para él sería muy fácil buscar algo que le funciona bien siempre, pero le gusta arriesgar y yo ahí me siento muy cómodo»

León de Aranoa

Ahí, y en todo el mundo. “A ver si esta vez tenemos suerte y trabajo, porque ya sabes que en estas cosas depende mucho de cómo se haga el trabajo de promoción alrededor de la película, aunque pueda defenderse por sí misma”.

Javier Bardem, entre tigre e hipopótamo

Le comento al director de Barrio (2008) un titular de una entrevista a Denis Villeneuve, el director de Dune, que me hizo mucha gracia, algo así como “mirar a Javier Bardem es como mirar a un tigre”, y en efecto, el actor canario produce exactamente esa impresión.

“No hay nada más hermoso que un tigre, y Javier tiene esa fuerza. Así que yo también entiendo lo que dice Villeneuve. Me ha recordado que, cuando rodábamos Loving Pablo, la segunda película que hicimos juntos, Javier, que daba vida al narcotraficante Pablo Escobar, buscaba emular la figura de un hipopótamo, que transmite aparente calma, pero también es muy agresivo”.

“Somos finalistas al premio que da el gobierno regional a la excelencia empresarial” anuncia a sus trabajadores un Javier Bardem caracterizado como El buen patrón –el título es irónico– de una empresa de básculas de provincias –la justicia que simboliza la báscula, otra ironía–, y como todo el mundo sabe la película dirigida por León de Aranoa ha sido seleccionada para representar a España en los Oscar.
León de Aranoa y Bardem durante el rodaje de ‘El buen patrón’. Foto: Fernando Marrero.

“A Javier no le gusta jugar sobre seguro. Para él sería muy fácil buscar algo que le funciona bien siempre, pero le gusta arriesgar y yo ahí me siento muy cómodo”, continúa el director que se dio a conocer con Familia (1996), que todavía se recuerda como su mejor película.

“Siempre viene con una propuesta sobre la fisicidad del personaje, pero luego yo le digo dame menos de esto, más de lo otro. Ya son tres películas juntos y tenemos muy buena comunicación. Hablamos de situaciones que no están en el guion, cómo reaccionaría su personaje, a quién votaría…”.

Blanco no dice a quién vota, pero está claro que es una persona de talante conservador, abonada al cinismo y a la doble moral que, en una escena suelta “un agente socialista y me tenía que tocar a mí”. El guion tiene no pocas marcas para situar al espectador, como si fuera un actor en el set, para que no se tropiece con los muebles.

«Blanco se iría a cenar con un alcalde del PP, del PSOE o incluso de Podemos, y entonces recordaría lo revolucionario que había sido de joven, porque siempre buscaría su propio beneficio»

León de Aranoa

La coincidencia con Madres paralelas en la carrera de los Oscar también llama la atención en el sentido político, ya que el film de Almodóvar es resueltamente anti PP, y como es sabido Penélope Cruz, a la que Aranoa también dirigió en Loving Pablo, es la mujer de Bardem. Inevitable acordarse de Pilar Bardem, que siempre fue muy firme en sus convicciones contra la derecha, aunque como recuerda Aranoa “las dos películas se rodaron antes de su fallecimiento”.

“Somos finalistas al premio que da el gobierno regional a la excelencia empresarial” anuncia a sus trabajadores un Javier Bardem caracterizado como El buen patrón –el título es irónico– de una empresa de básculas de provincias –la justicia que simboliza la báscula, otra ironía–, y como todo el mundo sabe la película dirigida por León de Aranoa ha sido seleccionada para representar a España en los Oscar.
Bardem da vida al empresario de provincias cuya única ideología es él mismo. Foto: Fernando Marrero.

Solo protesta el loco del pueblo

El director de Política, manual de instrucciones (2016) quiere convencernos de que no sabe a quién vota su personaje. Está convencido de que “Blanco se votaría a él mismo, en función de sus propios intereses, que las cosas le vayan bien es algo que antepone a cualquier ideología, porque realmente no tiene ninguna. Si ideología es él mismo. Está claro cómo es su alma, cuál es su espíritu, que es alguien adinerado se ve por la casa, el vehículo, la fábrica de la cual es propietario. Pero creo que, tal y como es él, se iría a cenar con un alcalde del PP, del PSOE o incluso de Podemos, y entonces recordaría lo revolucionario que había sido de joven, porque siempre buscaría su propio beneficio”.

«Ya no quedan valores de apoyo entre compañeros. Cuando se cargan a uno, el resto se aparta para no ser el siguiente»

León de Aranoa

Frente a su patriarcado paternalista de rancio abolengo –la película deja muy claro que tanto él como sus parejos no han hecho más que heredar–, la protesta es tan mínima que, en la película, se reduce a una sola persona, que Aranoa nos presenta además como si fuera el loco del pueblo.

“Somos finalistas al premio que da el gobierno regional a la excelencia empresarial” anuncia a sus trabajadores un Javier Bardem caracterizado como El buen patrón –el título es irónico– de una empresa de básculas de provincias –la justicia que simboliza la báscula, otra ironía–, y como todo el mundo sabe la película dirigida por León de Aranoa ha sido seleccionada para representar a España en los Oscar.
El buen patrón. Foto: Fernando Marrero.

Y eso, por desgracia, quizás sea el más acertado reflejo de un país en el que el gentío sólo baja a la calle cuando hay una bandera por delante. Aranoa, que ha coproducido la película con Mediapro, se muestra de acuerdo en que “la protesta se ha desactivado en nuestro país, y eso es lo que, efectivamente, quería reflejar con ese personaje que está tan solo, como un naufrago o un Don Quijote, que no tiene ninguna red de solidaridad en la que apoyarse”.

La protesta desactivada que simboliza ese loco quijotesco es lo que hace, además del trabajo de Bardem –excelente en su desagradable encarnación de una clase social únicamente interesada en perpetuarse en el poder a toda costa–, que esta película, narrada en tono de farsa lacónica, duela de verdad, ya que nos recuerda cómo ha cambiado el mundo, rumbo a peor, en los últimos 20 años.

“Sí, el sector de los trabajadores de Los lunes al sol era otro, industria naval pesada, pero entre ellos había conciencia de clase, y esa identidad tenía algo de salvavidas. Dos décadas después, aunque en un contexto distinto como el de El buen patrón, eso ya no existe. Ya no quedan valores de apoyo entre compañeros. Cuando se cargan a uno, el resto se aparta para no ser el siguiente”.

“Somos finalistas al premio que da el gobierno regional a la excelencia empresarial” anuncia a sus trabajadores un Javier Bardem caracterizado como El buen patrón –el título es irónico– de una empresa de básculas de provincias –la justicia que simboliza la báscula, otra ironía–, y como todo el mundo sabe la película dirigida por León de Aranoa ha sido seleccionada para representar a España en los Oscar.
León de Aranoa durante el rodaje de ‘El buen patrón’. Foto: Fernando Marrero.

Microcosmos marca España

Aranoa admite que esta exploración de una ciudad de provincias en la que uno de los empresarios más poderosos tiene línea directa con los poderes políticos y mediáticos es un “microcosmos”, y por tanto que puede leerse no sólo como la pequeña crónica de una tediosa ciudad de provincias, sino como la jibarización de todo un país, en el que todavía persisten “prácticas del antiguo régimen”, aunque en el que sobre todo ha triunfado “el individualismo”.

Considerando la película como un reflejo de la sociedad actual, a mayor o menor escala, le pregunto si no teme el asalto de las feministas ya que hay un personaje cuyo devenir, aunque no se puede desvelar la trama, puede llevar a pensar que las mujeres sólo tienen una vía de progresar profesionalmente, que sería haciendo valer sus encantos y su íntima relación con el patrón.

El director descarta esa interpretación: “No es eso lo que cuenta la película. Puede que se pueda interpretar equivocadamente así, pero es la primera vez que lo escucho, y eso que ya he hecho coloquios en San Sebastián y Zurich. Mi versión es la que está en la película. Como dices no se puede hablar mucho de ello sin desvelar la trama, pero es una reacción por despecho, ella sufre un maltrato y devuelve un maltrato, con las mismas maneras crueles y despiadadas que el patrón. Además ella pertenece a su misma clase social”.

“Somos finalistas al premio que da el gobierno regional a la excelencia empresarial” anuncia a sus trabajadores un Javier Bardem caracterizado como El buen patrón –el título es irónico– de una empresa de básculas de provincias –la justicia que simboliza la báscula, otra ironía–, y como todo el mundo sabe la película dirigida por León de Aranoa ha sido seleccionada para representar a España en los Oscar.
La fábrica es un microcosmos ‘marca España’. Foto: Fernando Marrero

Sea como fuere, lo que prevalece es una visión muy negra de nuestra sociedad que encaja con esa realidad en la que manda la polarización, desaparece la clase media y la gente se queda en casa hipnotizada por series sin fin y espectáculos deportivos.

Aranoa asiente: “la película muestra cómo entre las nuevas generaciones existe esa sensación de desapego. Hay mucho individualismo. Todo el mundo tiene su lado oculto. Nadie sale muy airoso de sus dinámicas personales en el mundo laboral”. En El buen patrón, al menos, no se salva ni Dios.

a.
Ahora en portada