Las 31 mejores películas estrenadas en 2020

Si este ha sido un año para olvidar, y con menos cine de lo habitual, no se puede decir que hayan faltado grandes películas. Este es nuestro balance

Hemos confeccionado esta lista a partir de las películas estrenadas en cines o en plataformas, desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2020.

Lo hemos dejado finalmente en 21 títulos de películas internacionales (por las ganas que tenemos de abrazar 2021), que acompañamos de un top 10 de películas españolas, para demostrar que, hasta en tiempos aciagos, nuestro cine demuestra una enorme capacidad de resistencia.

Menos estrenos de los esperados

Aunque ha sido un año con menos estrenos de lo habitual, debido obviamente a la pandemia, también tenemos que confesar que la lista podría ser muchísimo más larga.

Algunas películas no han entrado, independientemente de su calidad, porque todavía las estamos digiriendo, como Soul, de Pete Docter (Disney+), que vimos hace unos días, o Estoy pensando en dejarlo, de Charlie Kaufman (Netflix), que vimos hace ya meses, pero nos dejó turuletos.

Hay que decir que también nos hemos dejado muchos estrenos del 2020 para el 2021, como Lux Aeterna, de Gaspar Noé, Beginning, de Dea Kulumbegashvili, Vitalina Varela, de Pedro Costa, o Tommaso, de Abel Ferrara, entre otros muchos que tenemos intención de recuperar durante estas “vacaciones” de Navidad (esto es algo que siempre ocurre, aunque no todo el mundo lo reconoce).

Series y más series

Hay que decir también que hemos invertido mucho tiempo en series, que son más exigentes en materia de tiempo invertido, y la que más nos ha gustado, con diferencia, ha sido Antidisturbios, la obra maestra de Rodrigo Sorogoyen(Movistar) –así lo titulamos en su día–, aunque también hemos reservado un rincón en nuestro corazoncito para We Are Who We Are, de Luca Guadagnino(HBO), y Normal People, de Lenny Abrahamson (Starzplay),además de The Mandalorian (Disney+), que nos salvó el confinamiento, dando sentido a una semana tras otra.

5 The Mandalorian-Foto Disney+
The Mandalorian, un consuelo del 2000 en la TV. Foto Disney+

Éramos náufragos en nuestra propia isla, y el mandaloriano se convirtió en nuestro querido Viernes.

Así pues, no están todas las películas que son, pero sí son todas las películas que están. Empezamos por el final, por aquello del suspense:

Éramos náufragos en nuestra propia isla, y el mandaloriano se convirtió en nuestro querido Viernes.

Philipp Engel

21. Habitación 212, de Christophe Honoré

La he visto un montón de veces por motivos de lo más diversos: después de comer en Cannes, en casa con mi mujer, a trompicones en el ordenador para traducir los subtítulos de esta dramedia matrimonial con Benjamin Biolay y Chiara Mastroianni.

Habitación 212.

Y a pesar de que su planteamiento psicoanalítico me recordaba peligrosamente al de Guillaume y los chicos, ¡a la mesa! (Guillaume Gallienne, 2013) –la puesta en imágenes del subconsciente siempre tiene algo de impúdico que me incomoda– he de decir que me he acomodado muy agradablemente a cada nuevo visionado. Por algo será(Filmin).

20. Tenet, de Christopher Nolan

Aunque parece claro que no puede faltar en la lista, la prefiero como gesto que como espectáculo. Principalmente, porque, aunque suene a herejía, el británico sigue sin convencerme en las escenas de acción, y tampoco comparto demasiado su concepto de la elegancia.

Aplaudo sin embargo la osadía de llevar el blockbuster al terreno del jeroglífico experimental, el que haya rodado en celuloide y luchado para estrenar en salas.

Y además, para qué negarlo, no sólo ha hecho historia: cierro los ojos y la visualizo perfectamente, especialmente la belleza andrógina de Elizabeth Debicki (en cartelera).

19. Monos, de Alejandro Landes

Un Apocalypse Now de bolsillo, inspirado por el consumo de hongos alucinógenos, que bebe tanto de las tinieblas de Joseph Conrad como del William Golding de la icónica El Señor de las Moscas, a la que rinde un explícito homenaje.

Un película muy sensorial, atemporal, sensual, cautivadora y violenta a partes iguales que sigue los pasos de una banda de guerrilleros colombianos imberbes que tienen a su cargo a una norteamericana secuestrada (Movistar+, Filmin).

18. La llorona, de Jayro Bustamente

Por partida doble, junto a la no menos extraordinaria Temblores,nos ha conquistado este cineasta guatemalteco que ya va rumbo a los Oscar.

Si Temblores era un cuidadoso drama sobre la homosexualidad masculina en una sociedad que le es hostil, en esta tiene el arrojo de apropiarse de un muchas veces llevado al cine –la llorona del título–, para exorcizar el pasado de un país, sumido en la oscuridad de una dictadura, cosa que tal vez nos suena demasiado.

17. Richard Jewell, de Clint Eastwood

 Queda lejos, porque se estrenó hace justo un año, pero es una de las mejores radiografías que nuestro viejo amigo ha llevado a cabo de las luces y sombras de auténticos héroes americanos.

Bajo su apariencia de telefilme, Richard Jewell es sólido cine clásico

Richard Jewel, de Clint Eastwood.

Es imposible no querer a ese orondo guardia de seguridad que, después de evitar una masacre en los JJOO de Atlanta, acaba siendo señalado como posible culpable por un estúpido agente del FBI y una periodista sin escrúpulos, interpretados por unos Jon Hamm y Olivia Wilde, que quizás sean lo menos convincente de una película que, bajo su apariencia de telefilme, es sólido cine clásico(Movistar+).

16. Mank, de David Fincher

La fastuosa recreación en blanco y negro del cómo se hizo el guión de Ciudadano Kane puede tener un punto cargante por su barroquismo apabullante y porque el histrionismo de Gary Oldman domina la escena (haciendo que echemos de menos a Tom Burke, casi una réplica de Orson Welles).

Pero más allá de que sea un monumento cinéfilo ineludible, me conquistó la hondura que Amanda Seyfried imprime a su personaje, mucho más allá del cliché de la starlette que se convierte en la amante del viejo millonario, William Hearst.

Mank, de David Fincher.

En ese sentido, Mank es un acto de justicia poética para Marion Davies, a la que la historia sólo recuerda por el nombre que se le atribuyeron a sus partes pudientes (Rosebud), una reivindicación de la mujer trineo.

Nada más mágico en toda la película que ese paseo nocturno, entre jirafas y elefantes, por los jardines de San Simeon, el Xanadú de Hearst (Netflix).

15. Un blanco blanco día, de Hlynur Palmason

Los motivos por los que nos cautivó este western de venganza rodado en el blanco paisaje islandés por un artista polifacético son más sutiles.

Un blanco blanco día, de Hlynur Palmason

Más allá de la historia y del curtido carisma del protagonista, un policía retirado que descubre que su mujer muerta le engañaba, está el planteamiento de película-instalación en los primeros planos, con la casa construida por el propio director del film, o la intimidad que se deja sentir en esta película rodada entre familiares y amigos, presidida por una encantadora niña rubísima, que en realidad es la encantadora hija del director. Son cosas que la hacen especial (Movistar+).

14. La famosa invasión de los osos en Sicilia, de Lorenzo Mattotti

Mal que le pese a Soul, que cada día que pasa entiendo peor, o a Josep, que todavía no he podido ver, esta joya del ilustrador italiano inspirada en el cuento de Dino Buzzatti es mi película animada del año, por su diseño tan original como vintage, que recuerda a los cuadros de Chirico, entre otras muchas referencias, y porque puedo verla con mi hija sin que nos perdamos en el laberinto mental de sus creadores.

No es que crea que la animación tenga que ser para niños, ni que me moleste perderme en laberintos mentales ajenos (aunque no encuentre la salida), ni tampoco que tenga que decidirme por una sola película de animación al año, pero esta es la que se ha colado entre mis favoritas (Filmin, Movistar+).

13. Saint Maud, de Rose Glass

Una hagiografía completamente distinta a las muchas que nos han acompañado desde los albores del cine.

 Basta con pensar en Juana de Arco, que ha sido una fuente de inspiración para esta historia sobre una cuidadora solitaria con pasado turbio, que oye voces y sale a pasear con chinchetas en los zapatos.

No sin un humor muy particular, una perfecta mezcla de belleza y sordidez basada en la masoquista idea de que el dolor puede ser un camino (pedregoso) hacia la liberación final.

Una película deliciosamente perversa (en cartelera).

12. Color Out of Space, de Richard Stanley

Posiblemente, la mejor adaptación de una obra H.P. Lovecraft, y a partir de uno de sus textos más abstractos, donde el horror nace de un color indefinible, nunca visto por el ojo humano.

En gran parte, el reto se supera gracias al histrionismo benditamente fuera de control de nuestro querido Nicolas Cage, que nos regala una inolvidable escena con unos tomates, por no hablar de las alpacas (Filmin, Movistar+).

11. Déjales hablar, de Steven Soderbergh

Después de The Laudromat, notable y algo excéntrica ilustración del escándalo de los papeles de Panamá, el director revalida y va a más en su asociación con Meryl Streep, una actriz acaso demasiado perfecta que se ha vuelto menos irritante con el paso de los años.

Déjales hablar, de Steven Soderbergh

En este episodio sublimado de Vacaciones en el mar, escrito con maestría por la gran Deborah Eisenberg y rodado con móvil –Soderbergh no necesita más–, Streep da vida a una escritora de prestigio que viaja en un crucero con dos viejas amigas y su querido sobrino, un estupendo Lucas Hedges, que descubre la vida (HBO).

10. On the rocks, de Sofia Coppola

Posiblemente, la película más incomprendida de la temporada. Una perturbadora, y más compleja de lo que parece, exploración de los efectos de la cultura patriarcal a través de la mirada pasmada y resignada de Rashida Jones, con un Bill Murray que está pletórico en la piel de un padre tan carismático y entrañable como asfixiante y devastador.

On_The_Rocks. Imagen: Apple TV.
On The Rocks. Imagen: Apple TV.

El peor, sin embargo, es el marido (AppleTV).

Meryl Streep es una actriz acaso demasiado perfecta que se ha vuelto menos irritante con el paso de los años.

Philipp Engel

9. Lo que arde con el fuego, de Paul Dano

Un actor que no aparece en su primera película como director ya da muestras de loable modestia, de privilegiar la obra, cuidada como si fuese una pieza de orfebrería china, por encima del ego.

En esta modélica adaptación de mi novela favorita de Richard Ford (Incendios), que describe una separación vista a través de los ojos del hijo adolescente, brillan Carey Mulligan y Jake Gyllenhaal, que nunca han estado tan bien, ni tan contenidos, valga la redundancia (Movistar+, Rakuten, AppleTV).

8. Zombi Child, de Bertrand Bonello

El francés más iconoclasta, que nos ha regalado películas tan distintas como L’Apollonide o Nocturama, tiene la osadía de mezclar dos conceptos que, a priori, no casan: una historia de desamor adolescente en un selecto internado francés y un proceso de zombificación en el Haití de los 60, que ya dio para una película psicotrópica de Wes Craven.

La intrincada relación entre ambos países culminará con una agitada sesión de vudú con la que la joven uniformada pretende sanar su corazón herido (Movistar+).

7. Martin Eden, de Pietro Marcello

La adaptación de la novela homónima de Jack London trasladada al Nápoles natal del director es un monumento fílmico y desmitificador al siglo XX, al tiempo que una feroz crítica al individualismo, la lacra de nuestro tiempo a través de un escritor hecho a sí mismo (grandioso Luca Marinelli) que cae en un abismo moral tras desoír la música del socialismo.

Martin Eden, de Pietro Marcello

Una película cautivadora que forma muy buena pareja con aquel Lázaro feliz, de Alice Rohrwacher, que nos fascinó hace ya un par de años (en cartelera).

6. No creas que voy a gritar, de Frank Beauvais

El diario íntimo y depresivo del hundimiento personal de un “enfermo de cine”, de esos que ven cinco, seis y siete películas al día, contado a través de los planos robados a más de 400 películas en los que no aparece ningún rostro reconocible, por motivos tan artísticos como políticos.

‘No creas que voy a gritar’es relatada por 400 planos robados de películas

La revelación de un poeta de las imágenes, y uno de los grande hitos del año(Mubi).

5. El faro, de Robert Eggers

En contra de la opinión general, diría que el director de la muy aclamada La bruja se ha superado con este ejercicio de estilo en blanco y negro, que imita las formas del cine silente en clave de comedia negra, flatulenta y lovecraftiana.

El faro, de Robert Eggers

Es un mano a mano memorable entre dos gigantes de la actuación como Willem Dafoe y Robert Pattinson (Movistar+, Rakuten).

4. Mi vida con Amanda, de Mikhaël Hers

Una sensible, delicada y luminosa exploración del dolor dejado por los atentados que hicieron llorar sangre a París, con un desarmante Vincent Lacoste en la tesitura de hacerse responsable de una niña monísima, que transmite verdad como pocos niños lo han hecho en la pantalla.

Es como la hermana pequeña de Maya (Mia Hansen-Løve, 2008) –otra película que tampoco ha sido valorada en su justa medida–, y siempre formará parte de mi memoria sentimental (Movistar+, Rakuten).

3. Diamantes en bruto, de Josh y Ben Safdie

Después de la no menos extraordinaria Good Time (2017), los hermanos menos domesticables del cine independiente americano lo han vuelto a hacer: actualizar el realismo sucio de los años 70.

Uncut Gems, de Josh y Ben Safdie

Si aquella podía ser Libertad condicional (Ulu Grosbard, 1978), esta sería El asesinato de un corredor de apuestas chino (John Cassavetes, 1976).

En ‘Diamantes en bruto’ Adam Sandler está frente al mejor papel de su carrera

Frenética, adictiva y brutal, con un pletórico Adam Sandler, en el mejor papel de su carrera: un joyero contra las cuerdas de su adicción al juego (Netflix).

2. The Souvenir, de Joanna Hogg

Una exquisita indagación autobiográfica, casi diríamos que proustiana, y ambientada en unos años 80 que nunca fueron tan sutilmente evocados.

2. The Souvenir, de Joanna Hogg

Inolvidable la tóxica pareja protagonista integrada por un inmenso Tom Burke –la clase en persona, maestro en el arte de llevar calcetines– y una Honor Swinton Byrne, exquisita hija aventajada de la gran Tilda Swinton, que ojalá podamos ver pronto en la esperadísima segunda entrega del diario íntimo de la directora. Magnífica (Rakuten).

1. Under the Skin, de Jonathan Glazer

No podía ser otra la número 1, ya que sus imágenes llevan siete largos años reverberando en nuestro cerebro, que es lo que ha tardado en estrenarse desde que la descubrimos en festivales.

Under the Skin, de Jonathan Glazer

Libre adaptación de la novela de Michel Faber, ha pasado a la Historia como un clásico instantáneo de la ciencia-ficción más perturbadora, y constituye la cima absoluta del arte de Scarlett Johansson, que se deja la piel en la película, como posiblemente ninguna estrella de su calibre lo ha hecho nunca antes, ni lo hará después. Insuperable (Filmin).

10 grandes películas Made in Spain

1. Baby, de Juanma Bajo Ulloa

El inesperado regreso del director de Alas de mariposa es un cuento macabro ambientado en un mundo tan lírico como atemporal en el que los personajes no necesitan pronunciar palabra.

Es la historia de una princesa yonqui que trata de recuperar a su retoño, después de haberlo vendido por un chute en un momento de debilidad. Una fábula tan hipnótica como esperanzadora (En cines).

2. El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco

Si en El futuro se oía la voz de Felipe González diciendo aquello de que «ningún ciudadano debe sentirse ajeno a la hermosa labor de modernización, de progreso y de solidaridad”, en esta suerte de secuela amplificadísma se nos muestra la Cara B del 92.

La historia se origina cuando a raíz de la reconversión industrial, disfrazada con los oropeles de los JJOO y la Expo, los excluidos de aquel sueño de modernidad se contaban ya por miles.

En una España que puede resumirse en un bar, lo que más duele es pensar es que la solidaridad de antaño se ha perdido ya para siempre (en cartelera).

3. La inocencia, de Lucía Alemany

La puesta de largo de la realizadora más asilvestrada de Levante es una evocación ficcionada de su propia adolescencia en un pueblo donde cualquiera vive prisionero de los demás.

La inocencia, de Lucía Alemany

Imposible no sentirse conmovido por la desventura de esta adolescente, interpretada con frescura por Carmen Arrufat, que perderá la inocencia en el transcurso de un agitado verano (Movistar+)

4. Las niñas, de Pilar Palomero

Otra directora que debuta en largo fabulando sobre su propia adolescencia, esta vez en clave de vetusto colegio de monjas, de tensa madre soltera y de cigarrillos fumados a escondidas con los labios pintados.

Planteada también como la cara B de aquel 92 donde no todo relucía tanto como en TeleCinco, podría ser la hermana pequeña de El año del descubrimiento(en cartelera).

5. Los europeos, de Víctor García León

Una película deliciosamente retro, tan colorista como un musical de Jacques Demy, que nos lleva a la Ibiza de los años 60, a través de las vicisitudes de dos gañanes, interpretados por Raúl Arévalo y Juan Diego Botto, ysalidos de la novela de Rafael Azcona.

En ‘Sentimental’ Cesc Gay sublima el género de la comedia con gracia, inteligencia y efectos secundarios

Una implacable deconstrucción de la masculinidad, que navega a través de los tiempos y llega hasta nuestros días, para demostrarnos que las cosas igual no han cambiado tanto como quisiéramos(en cartelera).

6. Sentimental, de Cesc Gay

Una comedia de bulevar que no se avergüenza para nada de ello, y al contrario sublima el género con gracia, inteligencia y efectos secundarios.

Sentimental, de Cesc Gay

Estas dos parejas de vecinos que quedan para picar algo, violando así todas las reglas no escritas de la convivencia vertical, son mucho más divertidas que aquellas con las que jugó Roman Polanski en Un dios salvaje (2011). Risas catárticas aseguradas (en cartelera).

7. Dear Werner, de Pablo Maqueda

La odisea de un cineasta a la deriva que, en ese periodo de incertidumbre entre dos proyectos, decide seguir los pasos del maestro, y rehacer el viaje a pie que Werner Herzog llevó a cabo de Múnich a París, para salvar a su amiga Lotte Eisner, una aventura típicamente herzogiana que plasmó en De caminar sobre el hielo.

También podría ser el hermano pequeño de El año del descubrimiento: ambos son documentales conectados con el pasado, pero mientras uno reivindica lo colectivo el otro se ciñe a la soledad del cineasta de fondo (en cartelera).

8. My Mexican Bretzel, de Nuria Giménez

Ensombrecido por haber compartido año con la apabullante No creas que voy a gritar, otro prodigioso collage llevado a cabo a partir de películas ajenas, esta vez encontradas en las arcas familiares, que se construye como un melodrama a lo Douglas Sirk en el que las palabras fabuladas desmienten lo que dicen las imágenes (en cartelera)

9. Blanco en blanco, de Théo Court

Aunque rodada en gran parte en Tierra del Fuego (también un poco en Canarias), donde transcurre la acción ambientada a finales del siglo XX, se trata de una producción española protagonizada por el gran Alfredo Castro en la piel de una suerte de David Hamilton avant la lettre, que llega al fin del mundo para fotografiar a una ninfa, y acaba inmortalizando la masacre de los indios (Filmin).

Blanco en blanco, de Théo Court

10. Lúa vermella, de Lois Patiño

Hace unos años que el artista gallego nos fascinó con aquella Costa da Morte, que nos recordó a Stevenson.

Aquí vuelve a hablarnos de naufragios, pero apostando ahora por una experiencia psicotrópica en la que nos acechan los monstruos, las brujas y los fantasmas de un Atlántico furioso (-).

Seguiremos informando, desde las salas y desde casa.

a.
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